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Uruguay: por qué en el vecino país no se festeja la Navidad

Es la única nación de América Latina que no celebra la tradicional festividad. A qué se debe.

En un informe reciente de un medio internacional, Uruguay fue destacado como el único país de América Latina que no celebra la Navidad de la manera tradicional, a pesar de la fuerte tradición católica que predomina en la región.

La razón de esta diferencia radica en una ley aprobada en 1919, que suprimió los días festivos religiosos del calendario nacional. Según informa el sitio RFI, esta ley eliminó las celebraciones religiosas, entre ellas la Navidad y la Epifanía, y en su lugar se instauraron conmemoraciones laicas, como el Día de la Familia.

Este día festivo, que coincide con lo que en otros países se celebra como Navidad, está marcado por cenas familiares y el intercambio de regalos, pero sin el carácter religioso que caracteriza a la festividad en otros lugares. De esta forma, aunque la festividad comparte ciertas costumbres con la Navidad, su connotación es completamente laica.

A lo largo del siglo XX, Uruguay adoptó una serie de reformas laicas que también incluyeron la eliminación de otros días religiosos del calendario. El 6 de enero, día de la Epifanía, fue reemplazado por el Día del Niño, y la Semana Santa fue sustituida por la Semana del Turismo, celebrada a principios de marzo. En paralelo, se implementaron medidas como la obligatoriedad del matrimonio civil antes de la ceremonia religiosa y la retirada de cruces en hospitales y escuelas públicas.

El país, que tiene una población diversa en términos de creencias religiosas, refleja esta tendencia con un 40% de sus ciudadanos que se identifican como no creyentes, un dato que resalta la separación entre el Estado y las prácticas religiosas en Uruguay.

El informe, elaborado por la corresponsal de RFI en Montevideo, Lila Olkinuora, subraya cómo estas medidas laicas han marcado una diferencia notable con el resto de los países latinoamericanos, donde la Navidad sigue siendo una celebración de carácter profundamente religioso.