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Quién es quién en Medio Oriente: un tablero de ajedrez sin casillas definidas

Estados constituidos, una democracia liberal rodeada de dictaduras, los intereses extranjeros y el fantasma vigente de un potencial Vietnam del siglo XXI.

Medio Oriente es un punto clave de la política mundial, no solo por el enclave de Occidente que es Israel en medio del Mundo Árabe, sino por las grandes potencias regionales que se disputan el control de dicho "mundo". Esto ha llevado no solo a un alineamiento regional con las distintas fuerzas, sino también a nivel mundial que hasta logra generar enfrentamientos internos.

El conflicto tiene como puntapié inicial la creación del Estado de Israel, o al menos un hecho que generó el conocimiento a nivel internacional del polvorín que era dicha región, hasta entonces bajo control casi enteramente europeo. Como si fuera poco, en los setenta creció el conflicto con la Revolución Islámica y el conflicto abierto entre Medio Oriente y Washington DC, que fue creciendo con la violencia en ambos sentidos.

La guerra entre Occidente y Medio Oriente quedó, entonces, con dos bandos bien marcados, pero un confuso grupo de aliados de los Estados Unidos en medio del Mundo Árabe. Al mismo tiempo, el petróleo tomó un nuevo rol a raíz de la explosión de los conflictos, siendo un bien negado por algunos estados hacia otros, por lo que los conflictos están siempre al caer.

En Occidente, los dos estados principales son los Estados Unidos e Israel como punta de lanza contra la Revolución Islámica, pero con aliados que exceden al Gobierno de Teherán. Por otro lado, desde Irán es clara la postura de llevar a cabo todos los métodos posibles para eliminar a Israel y llevar la Yihad al mundo.

En esta idea de llevar la Yihad a todo el mundo, impulsó también la multiplicación de actores en el conflicto que parecía, a priori, algo regional. Entonces, con múltiples atentados perpetrados por grupos terroristas islámicos alrededor de todo el mundo y la intromisión de actores ajenos que buscan sacar tajada del conflicto.

Junto a Estados Unidos e Israel, la Commonwealth, la Unión Europea y gran parte de la Comunidad Internacional de Occidente, como así también algunos partidos de derecha de todo el mundo coinciden en la necesidad de la defensa de Israel. En este bando, aunque algo más imparciales, se ubican los partidos de centro de tendencia aislacionista que no terminan de definir una posta para no brindar un apoyo pleno a otras naciones.

Saddam Hussein, líder iraquí que llevo adelante la Guerra del Golfo contra Estados Unidos

En cuanto al Mundo Árabe, la situación es más compleja. Mientras Occidente lidia con la realidad de tener partidos que tienden al antisemitismo (idea que no entiende de espectro político y convoca tanto a Biondini como a Bregman), en Medio Oriente el conflicto tiene bases religiosas del propio Islam.

Aunque no todas las naciones del Mundo Árabe se han pronunciado de forma antisemita, si tienen un claro sesgo que los ubica al menos en el antisionismo, posición que se opone a la existencia de Israel. A pesar de ese punto en común, hay una clara postura más marcada en los países de tradición chiita que los sunitas, a atentar contra la existencia de Israel.

Los sunitas en cambio, mantienen una postura más imparcial, con apoyo manifiesto, en algunos casos, a los Estados Unidos aunque con la sospecha siempre vigente de que parte de la población sea integrante de algún grupo terrorista. Ejemplo de ello es Al Qaeda, que tuvo sus bases en Arabia Saudita, a pesar de ser este país un aliado de Washington DC.

Esto hace que, fuera de Medio Oriente, las fronteras estén bien definidas sobre quién es quién. El problema es Asia, donde muchas cosas las define el Gobierno local, ejemplo de ello son los hutíes en Yemen, un grupo terrorista chiita que apunta contra la administración sunita que apoya Estados Unidos. Esa inestabilidad hace que todos se miren de reojo en la región, esperando que cada quien mueva una pieza en el confuso tablero de Medio Oriente, antes de pensar una próxima jugada y mover la suya.

Al mismo tiempo, más allá de los Estados Unidos, también hay otros actores en el tablero, que son los rusos, China, India y el Socialismo del Siglo XXI, el cual tiene mucha fuerza en América, principalmente. Por otro lado, un grupo importante de países africanos juegan también el partido, con financiamiento desde algunos países y enfrentamientos en otros, como si fuera un apéndice de la región árabe.

Vladimir Putin junto al ayatolá Alí Jamenei

En el apoyo a estos países, muchas veces hay en realidad una idea de acercarse a los "enemigos de mi enemigo". El ejemplo más claro es el de Rusia, que apoyo a todo opositor a los Estados Unidos, sin muchos pruritos a la hora de elegir un nuevo aliado con tal de enfrentarse aún más con los Estados Unidos.