Cómo son por dentro las cámaras de tortura de Putin en Ucrania
Soldados ucranianos detenidos, pero también civiles: Rusia los considera indistintamente prisioneros de guerra y, por lo tanto, susceptibles de ser torturados, en contra de lo previsto por el derecho internacional. Al menos así lo ha puesto de relieve The Reckoning Project (Proyecto de rendición de cuentas), un equipo de periodistas e investigadores que registran y verifican testimonios de testigos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
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En ocasiones, basta con haber ondeado una bandera ucraniana en los primeros días de la invasión, o con haber participado en reuniones de protesta, por pequeñas que fueran, lo que implica que estas personas son identificadas por las Fuerzas Armadas rusas a partir del testimonio de colaboracionistas. Algunas son detenidas y en muchos casos torturadas en celdas construidas de manera improvisada o bien en edificios adaptados al respecto.
The Reckoning Project ha denunciado el uso de un teléfono de campo ruso TA como método de tortura. El teléfono de campo TA fue inventado por los soviéticos en 1950 y utilizado por su Ejército en ferrocarriles y minería. En la época postsoviética, sin embargo, especialmente durante las guerras ruso-chechenas, se hizo más útil como medio de tortura, Y el equipo de investigadores lo ha descubierto en casi todos los centros de detención que han visitado durante la ocupación rusa de Ucrania.
Según la unidad Járkov de The Reckoning Project, había al menos 27 lugares de detención y tortura solo en esa región. El equipo entrevistó a más de una docena de exprisioneros y descubrió que hombres y mujeres por igual eran tratados de la misma manera: sacados de sus casas sin explicaciones, esposados, con los ojos vendados y luego llevados a celdas pequeñas, frías, húmedas y superpobladas. Allí, hombres con pasamontañas los interrogaban hasta que reconocían sus conexiones con el Ejército ucraniano.
Sus captores eran principalmente ciudadanos rusos, con la venia de sus Fuerzas Armadas, aunque a veces aparecía la Guardia Nacional o el FSB (el exKGB).
De acuerdo con algunos de los testimonios, en ocasiones no había preguntas y los prisioneros eran simplemente torturados, golpeados con porras o palos de madera, electrocutados y, a veces, asfixiados con máscaras antigás. A algunos de ellos se los mantuvo durante meses sin comida ni apoyo médico y de otros todavía nadie sabe dónde están.
Rusia niega todas esas acusaciones y se opone a que sean juzgadas por la Corte Penal Internacional, si bien ya comenzaron a ser juzgados por la Justicia ucraniana.

