Los mercenarios Wagner usan a presos rusos como carnada humana para descubrir posiciones ucranianas
Grupos de 20 y hasta 50 soldados rusos son enviados varias veces al día al asalto en la batalla hacia posiciones ucranianas sin ningún apoyo de artillería y con apenas armamento, lo que provoca que sean continuamente abatidos por las fuerzas ucranianas.
Extrañamente, los bombardeos rusos llegan después de cada asalto y no antes, como protección de los atacantes, lo que es interpretado por las Fuerzas Armadas de Ucrania como un intento desesperado por lograr que los ucranianos revelen sus posiciones en el campo de batalla, en especial las de sus francotiradores.
La mayor parte de los enviados a una muerte casi segura pertenecen al grupo de mercenarios Wagner y, más en concreto, a los presos reclutados en las cárceles rusas con el visto bueno de Vladimir Putin, todos ellos detenidos por cometer graves delitos, y a los que en algunos casos se ha prometido la conmutación o reducción de las penas por la participación en la guerra.
De este modo, la artillería rusa finalmente logra ubicar con ayuda de drones los búnkeres de los defensores y ser más precisa en sus bombardeos.
Según las autoridades militares ucranianas en Svodoba, "las pérdidas son colosales. Ni siquiera cuentan los cuerpos".
No es la primera vez que el grupo Wagner da muestras de un absoluto desprecio por la vida de sus propios reclutas, ni la primera vez tampoco en la que se lo acusa de incorporar presidiarios a sus filas.
La organización paramilitar, vinculada con Yevgueni Prigozhin, también conocido como "el chef de Putin", fue acusada recientemente de reclutar prisioneros en República Centroafricana para enviarlos a luchar contra Ucrania.
En 2014 el Grupo Wagner poseía 4.000 integrantes y ahora se los calcula en más de 50.000, según fuentes estadounidenses. También se estima que el Kremlin destina para pagarles US$100 millones al mes.
