El triste día que inspiró una de las canciones icónicas de U2

El triste día que inspiró una de las canciones icónicas de U2

Una masacre en una protesta generó un grito de protesta que sigue siendo escuchado. Después de ese día, nada volvió a ser igual y la violencia creció.

Santiago Hernandorena

Santiago Hernandorena

El domingo 30 de enero de 1972 se sabía que no iba a ser un día más. Los católicos estaban convocados a manifestarse por la Asociación de derechos civiles de Irlanda del Norte y Derry (o Londonderry para los protestantes) era el lugar. La marcha tenía como objetivo hacer oír la voz contra las detenciones y encarcelamientos sin juicio por sospechas de pertenecer al Ejercito Republicano Irlandés (IRA) y por los derechos de la mujer.

Luego de la Guerra Civil Irlandesa, entre 1920 y 1923, Irlanda del Sur se convirtió en un país independiente del Reino Unido y separado del Commonweatlh, mientras que la región de Ulster decidió mantenerse aliada al reino. Sin embargo, aunque hubo una época de relativa paz, los enfrentamientos de los unionistas, que querían una sola Irlanda unificada, con los nacionalistas, que querían mantener la separación, fueron incrementándose durante la década del 60.

Hugh Gilmore recibe el disparo que le costó la vida. Foto: Cordon Press

Para 1972, los católicos se concentraban en Free Derry, que abarcaba los barrios de Bogside y Creggan, donde las fuerzas británicas no podían actuar. Ese día decidieron, en un principio, salir de esa zona y dirigirse más allá de los paredones que los separaban de los protestantes, hasta el centro de la ciudad. Sin embargo, para evitar incidentes ante la prohibición de traspasar los vallados por parte de las autoridades, decidieron terminar la marcha en el Free Derry Corner, límite entre ambas facciones.

Comienza la marcha

Cerca de las 15, más de 15.000 personas participaban en la marcha, que era pacífica, hasta que un grupo comenzó a lanzar botellas y piedras contra las paredes que los separaban del Derry “protestante”. Del otro lado, el Primer Batallón de Paracaidistas del Reino Unido observaba como comenzaban a volar los proyectiles contra los muros... y a las 16:10, decidieron dispersar.

Lo que debería haber sido gases y balas de goma, se convirtió en una masacre. Los británicos comenzaron a disparar proyectiles capaces de penetrar placas de hierro. Fueron 108 ráfagas de balas. Trece personas murieron. Seis eran jóvenes de 17 años, otros tres tenían entre 19 y 22. Muchos de los muertos habían recibido los balazos en la espalda. Ninguno portaba armas. Había culminado el "Domingo Sangriento".

A los pocos meses, la víctima 14 falleció por las heridas. El IRA rechazó haber sido quien atacó primero. De hecho habían llegado a un acuerdo para no participar de la marcha.

La sangre no llegó solo a ese río

Al día siguiente la noticia llegó a Dublín. Una turba iracunda incendió la embajada británica en la ciudad. En marzo el parlamente norirlandés se disolvió y el gobierno pasó a manos inglesas. El apoyo al IRA creció a niveles insospechados, lo que aumentó la violencia. Comenzó el período de usos de bombas, ataques, respuestas del ejército, muertes y familias destruidas. Pasaron 26 años para que hubiese paz, con la firma de los Acuerdos de Paz del Viernes Santo.

Foto: Cordon Press

La investigación oficial exculpó a las fuerzas británicas de lo ocurrido y culpó a los manifestantes por realizar una marcha ilegal porque : “La manifestación estaba prohibida y si no hubiera ocurrido nadie habría muerto”, dice el informe. Sin embargo, los acuerdos de paz obligaron al primer ministro Tony Blair a reabrir la investigación sobre el Domingo Sangriento. En 2010, el entonces mandatario David Cameron publicó los resultados: los fallecidos estaban desarmados. Los soldados británicos dispararon sin haber recibido la orden, incluso algunos de los fallecidos habían sido asesinados a quemarropa mientras ondeaban pañuelos blancos mostrando su rendición.

Trece muertos ese día, uno más unos meses después, inspiraron la canción de U2 "Sunday Bloody Sunday" (Domingo, sangriento domingo) que, aunque no hable solo de ese evento, recuerda la violencia y su única consecuencia: más dolor.

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