Desde Nottingham: "Acá hay dinero, pero eso no fue suficiente para afrontar la angustia de la pandemia"

Desde Nottingham: "Acá hay dinero, pero eso no fue suficiente para afrontar la angustia de la pandemia"

Un joven mendocino radicado en Inglaterra desde hace algunos años cuenta su experiencia desde el extranjero, del que advierte que las diferencias entre las medidas adoptadas por los gobiernos del mundo no son muchas, sino que lo que destaca son las distintas realidades sociales y económicas.

Augusto Guisasola

Por: Augusto Guisasola 

Franco Trovarelli tiene 35 años, es oriundo de San Rafael, Mendoza, y desde hace 5 años vive en el viejo continente. No cruzó el océano por el supuesto hartazgo que puede generar el tercer mundo, ni por la búsqueda de la felicidad, el desarrollo económico o la estabilidad laboral. Por el contrario, Latinoamérica estuvo entre sus primeros destinos como viajero, ya que parte de su derrotero lo dedicó a vivir en Ecuador, donde trabajó, junto a su compadre Agustín, vendiendo encuadernaciones de libros de literatura, académicos y divulgación científica. Decidido a seguir conociendo lugares y culturas, contó con el beneficio de obtener su ciudadanía italiana. 

Si no hubiese tenido esa visa, no sé si me hubiese ido

La experiencia del Colo, como lo conocen sus amigos, no quedó en un solo país. "Yo justo estaba terminando el trámite del pasaporte de la ciudadanía italiana. Si no hubiese tenido esa visa no sé si me hubiese ido. Pero, bueno, tenía ganas de conocer otros lugares, experiencias y realidades distintas; además tenía a mi hermana en España. Entonces no lo dudé mucho y me fui. Estuve unos 10 meses en parís y ahí conocí a mi actual pareja, que trabaja en la Universidad y ganó una beca para trabajar en Nottingham".

Además de tener el oficio de músico, Franco tenía experiencia en elaboración de comidas, panificaciones caseras, ventas y distribución en Mendoza. De modo que allá la gastronomía fue su primera salida laboral, la cual mantiene actualmente. Su pareja viajó al Reino Unido y allí lo esperó: "Llegué, al otro día busqué trabajo, salí con mi currículum (lo cual no es habitual, aclara, ya que hay páginas web que ofertan y reciben solicitudes de trabajo), y un pub decidió probarme". Y resume: En menos de 15 días tenía todo resuelto, vivienda y trabajo. Al principio fue todo color de rosa". "El mismo día que me probaron, me ofrecieron el trabajo, las horas, el pago. Me garantizaban un contrato de 20 horas semanales, pero probablemente trabajaría más, unas 30 o 35 horas".

En menos de 15 días tenía resulto todo, vivienda y trabajo. Al principio fue todo color de rosa

Franco, en un árbol de más de 500 años, en un parque de Nottingham | Foto: Franco Trovarelli

Primeros pasos y el golpe de la pandemia

"La pandemia, como a todos, nos agarró desprevenidos", cuenta Franco de manera tajante. "Todo diciembre y enero se había trabajado un montón. Los primeros meses desde que llegamos pasaron muy rápido, así que yo estaba realmente lleno de esperanza, estábamos conociendo el lugar, estudiando mucho el inglés". Pero la pandemia comenzaba a dar sus primeras señales, los contagios comenzaban a trasladarse a distintos países e Inglaterra no era la excepción. Había personas inglesas en el extranjero, en China. "El Gobierno los repatrió, llegaron a un aeropuerto militar para confinarlos, ahí los testearon, los dejaron en cuarentena. Todo muy estricto".

Empezó a costar conseguir todo, no había levadura, faltaba harina, sólo quedaba un tipo de pastas, podías comprar sólo un par de productos

Uno de los bares más frecuentados de Nottingham, totalmente cerrado | Foto: Franco Trovarelli

"Principio de febrero de 2020 empezaron a detectar los primeros casos, se hacían chistes, pero la preocupación empezaba, comenzaron las compras de pánico: harina, pastas, papel higiénico. Empezó a costar conseguir todo, no había levadura, faltaba harina, sólo quedaba un tipo de pastas, podías comprar sólo un par de productos. La gente salía con bolsas en la cabeza, cubiertos de nylon, se armaban largas filas para entrar a los lugares".

Además, Franco señala lo que fue evidente en distintos gobiernos, como el de Bolsonaro, Trump, Manuel López Obrador. "El gobierno británico primero lo negaba, después decretaron un cierre y confinamiento total, así que básicamente solo quedaron abiertos los super y farmacias, es decir, aquellos lugares que venden artículos de primera necesidad. Medicamentos y comida, nada más", concluye.

Las medidas anglosajonas para afrontar el covid-19

"Nunca hubo restricciones de circulación concretas, por lo menos acá en Nottingham. Llegó la primavera, los parques siempre estaban llenos, la Policía inglesa nunca salió a controlar. Se podía salir, caminar por la calle", describe sobre las primeras medidas de circulación que aplicaron. Pero agrega: "El gobierno recomendaba no andar mucho, pero era una recomendación solamente. Nunca fue obligatorio usar mascarillas en la calle".

La primera vez que habló Boris Johnson, dijo que cerrarían sólo por tres semanas; todavía se le ríen por aquellas declaraciones

Pese a esas medidas livianas y flexibles respecto de la circulación, la economía no sufrió igual suerte; por el contrario, sucedió en lo que todas: el comercio y la gastronomía se cerraron por completo. "Se cerró todo y anunciaron los planes de ayuda, construyeron hospitales de emergencia que nunca abrieron por falta de personal, acá hay una gran falta de mano de obra y profesionales". Además, Franco repite lo que el Gobierno inglés explicó en su momento: "Aplicaron un fuerte plan económico diseñado para que las empresas no echaran a sus empleados". Así, las empresas recibieron el pago del 80 por ciento del salario de cada persona que tuviesen empleada. "El otro 20 por ciento, explica Trovarelli, quedaba a la suerte del empleador, que por supuesto no lo pagaron". Y remata: "Acá hay dinero, pero eso no fue suficiente para afrontar la angustia que genera la pandemia, el aislamiento, las restricciones, etc., fueron inevitables".

Franco cuenta que recién en julio volvió a trabajar. Luego de un cierre interminable. La primera vez que habló Boris Johnson, dijo que cerrarían sólo por tres semanas (y se ríe mientras lo cuenta, como anticipando lo que luego sucedió en todos lados: un cierre que no se sabía cuándo iba a terminar)".

"Acá la oposición ha colaborado, no se ha opuesto a todo. De hecho, se opone a que se levanten tan rápido las restricciones"

Luego concluye: "Es como en todos lados, también sé lo que sucede en Argentina. Abren, cierran, es así, es impredecible. Quienes viajan a países que están categorizados como en rojo, amarillo o verde, pueden cambiar de categoría mientras los viajeros están ahí, de modo que cambian también las condiciones para su regreso. Pero el Gobierno lo advirtió: 'estamos en pandemia, las cosas cambian constantemente". Con ello aprovecha y se refiere al papel de la oposición: "Acá la oposición ha colaborado, no se ha opuesto a todo. De hecho, se opone a que se levanten tan rápido las restricciones".

Y la Argentina... ¿volverías?

"No pienso volver, pero eso hoy lo digo hoy. Si lo hago, sería solamente por los afectos. Después... el clima, la comida, son cosas que no me importan. Sí la gente, por eso sería lo único por lo que volvería. Y sería en un hipotético caso, porque sinceramente hoy te digo que no, que no volvería".

En el Reino Unido ya es tarde, Franco me detalla algo que no quiere que quede en el aire: "No tengo una razón clara para no volver a la Argentina, es simplemente que quiero seguir conociendo otros países, otras culturas e idiosincrasias, pero nada más".

 

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