La mujer que fundó un zoológico entre volcanes, muros mayas e ingleses

La mujer que fundó un zoológico entre volcanes, muros mayas e ingleses

En medio de un territorio asediado por la erupción de volcanes, los cazadores y el avance de proyectos de deforestación, Sharon Matola construyó una trinchera para el ambientalismo y la protección de la fauna silvestre.

MDZ Mundo

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En Belice la geografía es arenosa y selvática, es caribeña y frondosa. Tiene volcanes que han sido devastadores para la historia de esa región, pero también es un escenario paradisíaco. Es un país pequeño ubicado al noreste de Centroamérica, en pleno Caribe. Por un lado, lo cubren selvas frondosas que a su vez forman parte del corredor biológico mesoamericano; por el otro lado, un mar con arrecifes y aguas turquesas le mese toda su parte que mira al Este. Fue territorio de mayas, a partir del siglo XVI formó parte de la Corona Española, pero en el XVII, luego de los avances de la piratería inglesa, pasó a formar parte de Gran Bretaña. Se independizó del todo hace poco menos de cien años. Allí, en un territorio repleto de una diversa flora y fauna, una bióloga estadounidenses que murió hace poco más de un mes fundó un zoológico tan atípico como los motivos que la llevaron a fundarlo. 

Sharon Matola llegó a Belice bajo circunstancias poco comunes: tenía que deshacerse de varios animales que habían sido usados para filmar un documental sobre la vida silvestre y para el que ella había sido contratada. Parte de la información que puede encontrarse señala que el proyecto de documental no habría funcionado, y que por eso había que sacarse de encima a alrededor de 20 criaturas silvestres. 

En 1983 y en medio de la selva, en lugar de abandonar eso animales a su suerte, la bióloga Matola decidió colgar un cartel que anunciara "zoológico", recaudar fondos y proteger a esos animales --y a otros que llegarían en el futuro-- de las inclemencias de los cazadores, la tala de árboles y la destrucción del ecosistema. Consiguió fondos de distintas organizaciones ambientales y también recibió el apoyo de las milicias inglesas, que para no quedar como un mero coletazo de las épocas coloniales le ofrecieron no sólo la fuerza física, sino fondos para afrontar proyectos y gastos.

Créditos animafaire.com

La tierra de Belice inspiró lo que fue, sin dudas, una etapa muy distinta en la vida de Sharon Matola, que antes había formado parte de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, estudiado para bióloga en el New College of Florida, participado en un circo mexicano, colaborado con los cineastas Richard y Carol Foster para la producción de un documental sobre la vida silvestre y entrenado a animales. Llegó incluso a trabajar como consultora de animales en películas realizadas en Belice, incluyendo The Mosquito Coast (1986), protagonizada por Harrison Ford, y Tales From Belize: Paradise on the Edge de National Geographic (2000)

En esta otra etapa, la bióloga se dedicó exclusivamente al desarrollo de un zoológico que alcanzó no solo enormes niveles de popularidad, sino de inferencia en la construcción cultural y el cuidado del medioambiente por parte de la población de Belice.

Fundó entonces el Zoológico de Belice, hogar de más de 175 animales de aproximadamente 48 especies, todos nativos de Belice. El lugar, de hecho, se llama Centro de Formación y Zoológico de Belice, ya que funciona como centro para educar a los visitantes sobre la vida silvestre de Belice a través del encuentro con los animales en su hábitat natural. El objetivo es infundir aprecio y orgullo, y el deseo de proteger y conservar los recursos naturales de Belice. 

El zoológico recibió el noveno premio nacional de turismo de la Junta de Turismo de Belice, "Premio Educativo del Año" en 2009.

Desde ese proyecto también luchó para detener el proyecto de la presa Chalillo de Belice. Su lucha fue documentada en el libro The Last Flight of the Scarlet Macaw: One Woman's Fight to Save the World's Most Beautiful Bird (2008), de Bruce Barcott. Murió hace muy poco, el 21 de marzo de 2021. En una entrevista de 2012, dijo: “Vine aquí (por Belice) como entrenadora de animales, pero sí, no tenía idea de que iba a abrir un zoológico". Vivió en el territorio del zoológico bajo una pequeña casita de madera, con un baño afuera, en la intemperie. Uno de sus ayudantes dijo que "los animales vivían mejor que ella". 

Quién sabe, Sharon encontró, luego de estar en las fuerzas aéras, de participar en un circo como domadora de leones, de ser bióloga, la motivación para, en medio de una jungla, armar un zoológico y cuidar hasta el final de sus días a los animales que ella misma antes había puesto en cautiverio para hacer un documental. 

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