Alan Turing, la computadora y el enigma de la Segunda Guerra

Alan Turing, la computadora y el enigma de la Segunda Guerra

El científico británico fue quien encabezó el grupo que cambió el transcurso del conflicto y el futuro de la humanidad, sin embargo fue perseguido y terminó de la peor manera

Santiago Hernandorena

Santiago Hernandorena

Muchas películas están basadas en hechos reales. Eso significa que el espectador no va a ver exactamente lo que ocurrió, sino que va a disfrutar la adaptación de los acontecimientos de tal forma que lleven un ritmo y generen una tensión en él. Por eso, muchos films, supuestamente históricos, están plagados de “errores”, que no son tales sino que son necesarios para la narrativa audiovisual.

Uno de los tantos ejemplos de esto es “The Imitation Game”  (El código Enigma), que narra la vida del científico Alan Turing, quien encabezó el equipo que logró descifrar la máquina de códigos alemana Enigma hecho clave para la victoria aliada durante la Segunda Guerra Mundial. Si bien la película recibió la aprobación de la crítica y muchas nominaciones a premios, lo muestra excéntrico, hasta maniático, casi imposibilitado de trabajar en equipo y relacionarse con seres humanos. Por eso es necesario Cruzarte una Historia y conocer la vida del genial Alan Turing.

Comienza su investigación

Hijo de un funcionario británico, desde muy chico mostró interés por las ciencias. En el secundario seguía mostrando cualidades para las matemáticas y la química, pero encontró cierta reticencia desde las autoridades por su independencia para llevar adelante experimentos. Además, lo consideraban desprolijo y un alumno de bajo nivel en lo que se refería a Lengua. Durante ese período conoció a Christopher Morcom, su gran amigo de la infancia. Es imposible saber con certeza, pero se dice que fue su primer amor no correspondido. La muerte de Morcom, por tuberculosis bovina a los 18 años, generó que Turing se volviera ateo y se distrajera más en sus estudios sobre los clásicos de la literatura inglesa, lo que lo obligó a cambiar de escuela. Llegar al King´s College resultó ser algo muy positivo para Alan. Los profesores detectaron sus capacidades para las ciencias duras y comenzaron a fomentárselas.

En 1936 presentó “la máquina de Turing”. Era un modelo teórico que permitía calcular de forma infinita, operando por medio de instrucciones lógicas, lo que sentó las bases del concepto moderno de algoritmo. Era el comienzo de la demostración de que una computadora podría ser construida. Sin embargo, debería esperar unos años, hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, para pasar de la teoría a la realidad.

El gran enigma a resolver

Turing fue uno de los miles de científicos, jugadores de ajedrez, de crucigramas y bridge convocados a Bletchley Park. El staff estaba formado por un 75% de mujeres. Su misión: encontrar la forma de decodificar los mensajes de la máquina alemana Enigma que resultaba indescifrable. Para poder traducirlos había que saber la configuración particular de ese día y las posibilidades eran una en miles de combinaciones. Un grupo de polacos habían logrado detectar ciertas características, pero los cálculos eran inmensos y resultaba imposible probar todas las opciones. La situación empeoró cuando los alemanes modificaron la Enigma y le agregaron más combinaciones. Ante esto y la inminente invasión nazi, los polacos compartieron sus descubrimientos con los aliados y los datos llegaron a Turing.

Réplica de la máquina Bombe. Foto: Wikipedia

Si bien lograron descubrir que ciertas frases se repetían, como “heil Hitler”, no alcanzaba para lograr decodificar la configuración total de la Enigma. Fue entonces cuando Alan decidió poner en práctica su máquina teórica, pero esta vez de manera real. Así nació la Bombe.

Ese dispositivo electromecánico permitió descifrar lo indescifrable. La Enigma ya no era inexpugnable. Los aliados ahora sabrían qué planeaban los nazis. Con el paso de los meses se fabricaron más Bombe y había 200 en funcionamiento, acelerando los procesos. Según las estimaciones, la creación de Turing y su equipo salvaron millones de vidas y acortaron la guerra por los menos dos años.

En la película “The Imitation Game”, el descubrimiento del código lleva a una discusión moral. Ahora que está la información de los ataques, ¿hay que detenerlos todos a riesgo de que Alemania descubra que Enigma ya no es confiable? Si bien la escena muestra que uno de los científicos del equipo de Turing tenía un hermano en un barco que no fue advertido de un operativo alemán en su contra, ese hecho es ficticio. Además, está claro que no correspondía a los investigadores tomar las decisiones sobre la táctica de guerra.

Una condena incomprensible

Terminada la Segunda Guerra, Turing siguió trabajando e investigando. De hecho, fue el creador, junto a uno de sus compañeros de Bletchley Park, del primer juego de ajedrez para computadora, así como de la “prueba de Turing”, donde se plantea la posibilidad de que una computadora convenza a un interlocutor humano de que no es una máquina, sino un ser vivo.

Sin embargo Turing tenía un “defecto” para la sociedad inglesa: era homosexual. La ley condenaba a los gays por indecencia y, luego de un atraco organizado en su contra por uno de sus amantes y un socio, Alan fue condenado por “perversión sexual”. Las opciones eran ir a prisión o la castración química. Eligió la segunda.

Alan Turing

En una carta a un colega, explicó que la sociedad mezcla cosas que no tienen relación: “Turing cree que las máquinas piensan, Turing se acuesta con hombres, por lo tanto, las máquinas no piensan”, marcando lo absurdo del silogismo. Poco tiempo después lo encontraron muerto.

 Al día de hoy no queda claro qué ocurrió. Se sabe que el motivo del fallecimiento fue envenenamiento con cianuro. Las autoridades declararon que fue un suicidio. Su familia dice que fue un accidente. Su actitud durante sus dos últimos años, víctima de la castración química, no colaboraron con esclarecer su final. Algunos incluso creen que fue un asesinato.

Murió por comer una manzana intoxicada. Según trascendió se encontraba experimentando con el cianuro y posiblemente dejó mal cerrado algún recipiente cerca de la fruta. La leyenda urbana dice que el logo de Apple, la manzana mordida, es un homenaje a Turing, pero eso fue desmentido.

Monumento a Alan Mathison Turing, en el Gay Village de Manchester, Canal Street.

Hoy es reconocido por todo el mundo. Su nombre figura en múltiples calles alrededor del planeta, hay estatuas que lo recuerdan tanto en Inglaterra como en Estados Unidos y Australia.  En distintas novelas de ciencia ficción es un personaje secundario o inspira sucesos.

De los filmes que muestran a Turing, The Imitation Game es el más importante. Está interpretado por Benedict Cumberbatch, quién fue nominado a múltiples galardones. Sin embargo, los que conocieron a Alan aseguran que la caracterización poco tiene que ver con él y su forma de ser. Además marcan varias diferencias entre la vida real y la película. Basada en hechos reales, adapta a su necesidad la historia, pero la vida actual sería imposible: que usted esté leyendo esta columna hoy, sería imposible sin la existencia de Alan Turing.

Ideas o comentarios: escribir a shernandorena@mdzradio.com

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