John Lewis no murió, se fue a marchar
Conocí a John Lewis buscando algo para leer. Revisando los premios Eisner (premios estadounidenses al cómic), descubrí una novela gráfica que se llama "March". No tenía idea qué era, pero había sido galardonada con el reconocimiento a la mejor novela gráfica, lo que siempre es un buen indicio.
La encontré y pude comenzar a leer. Consta de tres tomos, que desarrollan la vida de John Lewis durante el movimiento de derechos civiles, pero comienza su narración en su oficina de congresista el día en que Barack Obama juró como presidente de Estados Unidos. La recomiendo si quieren saber en profundidad la vida de este líder.
-
Te puede interesar
La fuerte advertencia de Trump a Irán si bloquea el petróleo en Ormuz
Es difícil para nosotros entender el movimiento, ya que no se asemeja, por lo menos no conscientemente, a nuestra realidad. En el sur de Estados Unidos existía la segregación: las personas blancas y de color tenían los mismos derechos ante la ley, pero no podían ir a los mismos restaurantes, no podían sentarse en los mismos lugares, no podían ni siquiera usar el mismo baño. Por supuesto que votar para un negro era una aventura. La burocracia hacía imposible poder llegar a registrarse, por la diferencia de requerimientos existentes para ellos y para los blancos, la más importante: que supieran leer bien.
Ante estas situaciones, todo comienza con Rosa Parks y su negativa a moverse de su asiento en el colectivo para pasar al área reservada para negros. Muchos especialistas consideran este momento como el comienzo del Movimiento por los Derechos Civiles, que va a culminar, por lo menos en su etapa más conflictiva, con el asesinato de Martin Luther King.
John Lewis, como comenté antes, fue una figura clave en este proceso histórico. Miembro de una familia rural, su educación le permitió dejar la granja y unirse al movimiento como representante estudiantil.
Fue parte de los grupos que se sentaban en restaurantes y cafés en los lugares reservados para blancos y esperaban ser atendidos por horas, recibiendo insultos, agresiones y muchas veces palizas policiales. Creía firmemente en la no violencia, lo que lo acercaba a King y lo distanciaba de Malcom X, aunque con este tuvo una buena y amistosa relación.
Su persistencia y convicción lo convirtió en uno de los Big Six (seis grandes), los líderes del movimiento y fue uno de los que encabezó la marcha de Selma a Montgomery, donde fue brutalmente golpeado y terminó hospitalizado sin poder participar en la siguiente. El momento histórico fue presentado en la película Selma.
“La marcha a Washington fue una marcha por la libertad y por el trabajo. Todavía hay mucha gente desocupada y son blancos, de color, latinos, y asiáticos”.
Lewis marchaba, creía que esa era la manera de llamar la atención sobre su protesta. Estaba convencido de que devolver el golpe por la fuerza solo terminaba ayudando al opresor, y que la “furia se consume rápido cuando no hay otra que la enfrente”. Y finalmente marchó a Washington, y su caminar logró los cambios sociales que tanto había sangrado. Al fin logró que todos pudieran votar.
“El voto es la herramienta no violenta más poderosa que tenemos”.
Sobrevivió a la lucha mientras otros no: King y Malcom X fueron asesinados, otros tantos fueron encarcelados o públicamente denostados por cometer delitos. Él llegó a congresista, y uno de los más reconocidos y respetados del país.
John Lewis se fue a marchar, a buscar otro camino para seguir logrando cambios.