Brexit: El "chavismo" europeo hace de las suyas
Hace tres años, a raíz de la tentación populista italiana, que acechaba por derecha e izquierda, indagamos en MDZ en torno a las raíces del concepto, tan usado como vapuleado. De hecho, su significado acepta definiciones positivas y negativas, según la mirada que se consulte. Pero una simplificación del término, fuera de la ciencia política y de índole periodística, es que "populismo" es aquella posición política que responde a las demandas de las encuestas, sin medir las consecuencias. Por eso lo hay para un lado y para otro, pero siempre resulta un exabrupto. Por eso, además, el mote le cabe tanto a Nicolás Maduro como a Doland Trump, a los ingleses que ganaron el referéndum para salir de Europa, Boris Johnson y Nigel Farage, con Jean Marie Le Pen (y su hija), Silvio Berlusconi, Beppe Grillo o los muy en boga españoles de Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza.
Algo curioso: muy ricos o muy pobres abrazan la política con más pasión que razón y con más oportunismo que oportunidad.
No apelan a un planteo ideológico, sino a los sentimientos. No es de izquierda ni de derecha por definición: es reaccionario.
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- Latinoamericanizando europa
En 2013 nos preguntábamos, a raíz de una entrevista realizada en MDZ al ya fallecido teórico del kirchnerismo Ernesto Laclau, si Europa debía "latinoamericanizarse", tal el planteo fundado por el politólogo argentino en aquella nota. Pero el viento chavista llega a un Viejo Continente sin brújula de navegación en forma tardía, cuando aquí pasó ya por todas sus etapas posibles: de la brisa a la tempestad.
Es más, el filósofo comunista católico Gianni Vattimo, entrevistado también por MDZ Radio, definió la elección de Jorge Bergoglio, el papa Francisco, como "una conclusión natural de las transformaciones políticas de Latinoamérica de las últimas décadas. Porque si uno piensa, lo que ha pasado de nuevo e importante desde el punto de vista político, hay que tener en cuenta los cambios en América Latina: Chávez, Correa, Lula, Cristina. El continente -agregó Vattimo- tenía como un derecho natural de dar, también, el Papa, sólo que ha tomado una hegemonía ideal".
- Tan papistas como el Papa
Recientemente, se desveló una historia de amor entre el Vaticano y uno de los partidos emergentes de las movilizaciones de los "indignados" españoles, Podemos. Emisarios que van y vienen y elogios cruzados dejan en claro que ambas fuerzas, aunque una resulte atea y la otra antipolítica, se retroalimentan.
- Errores que indignaron
Pero también en el prefacio de lo que puede ser la implosión de Europa en nuevos nacionalismos, nuevas exclusiones de la Unión y nuevas naciones surgentes a raíz de un discurso exitoso de líderes que ven la veta para ascender al poder, se advirtió sobre los errores de las democracias clásicas que llevaron a esto que empieza a hacerse carne.
- Nuevo error de los adultos: torcer el porvenir
Un dato que emerge del resultado del Brexit es más que curioso para comprender la consecuencia de la indignación generada y es que los votantes mayores de 50 decidieron el futuro de los jóvenes. Un 64% de los que votaron y tienen entre 18 y 24 años querían que Gran Bretaña se quedara en Europa; 58% de los mayores de 65 y 49% de los de entre 50 y 64, lo contrario, y torcieron el porvenir.
- ¿Es la salida para Europa, como parece ser que muchos creen?
Hablamos hace tres años con expertos en populismo para conocer si los populismos son un remedio para los problemas que aquejan a Europa. Apareció en el diálogo con ellos esta diversidad de interpretaciones en torno al tema del que hablamos antes: el populismo "bueno" y el "malo", que es siempre el de los otros. Roberto Follari es, junto con Laclau, uno de los máximos defensores del neopopulismoal que adsribió el kirchnerismo. Carlos Abel Suárez es periodista, mendocino pero radicado en Buenos Aires y miembro del consejo de redacción de Sin Permiso, un proyecto que tiene en su grupo promotor a Frei Betto, Tarik Alí y Javier Díaz Canseco, entre muchos otros. En tanto, requerimos la opinión del analista italiano Mattia Toaldo, del Institute for the Study of the Americas de Londres, cuyos análisis de la situación italiana han seguido de cerca los principales medios internacionales como European Foreign Policy y Esglobal.
Follari: El populismo de derechas europeo, de ninguna manera resolvería los
graves problemas político-económicos en ese continente. Ello, por una razón muy simple: esa tendencia política desafía al sistema político liberal, a su falta de representación sustantiva y su carencia de alternativas diferentes entre sí. Pero no propone ninguna política económica diferente a las del neoliberalismo, y es esa concepción económica la que hay que remover para salir de la crisis.
Toaldo: Sin dudas que es una “enfermedad” de la democracia europea. Muchos votantes italianos han creído encontrar en el Movimiento 5 Estrellas una estructura más “democrática y abierta” que los viejos partidos. En realidad, como todos los movimientos populistas existen estructuras intermedias entre “el jefe” no elegido (Grillo y Casaleggio en el caso italiano) y “el pueblo”, con menos democracia todavía. Podría ser un “pullmotor” si forzara a los viejos partidos s abrirse.
Suárez: En el análisis político como en la medicina no es caprichoso precisar muy bien el diagnóstico. Fiebre y dolor de cabeza definen muy poco a la hora de establecer el tipo de dolencia. El populismo se ha convertido en un concepto que define todo y no define nada en política. Un cajón se sastre. Hemos conocido a los populistas rusos (narodniki) que fueron objeto de una crítica implacable por parte de Lenin y la socialdemocracia rusa. En Estados Unidos surgió un movimiento populista a fines del siglo XIX; el famoso periodista Joe Pulitzer, antes de ser millonario dueño de una cadena de diarios, fue portavoz del populismo. Theodore Roosevelt ganó las elecciones en 1901 con un programa populista, imponiendo en 1906 la primera ley antimopolios, que desmanteló el imperio de los Rockefeller. En Francia, en la entre guerra, existió un movimiento populista de derecha, un antecedente de Le Pen, que tuvo sus imitadores en casi toda Europa de la época. El arrasador triunfo electoral de Nicolás Sarcozy fue calificado como “el populismo francés” por Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique. En el mismo cajón se pueden meter al racista gobernador de Alabama, George Wallace, a Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón, Getulio Vargas, Víctor Raúl Haya de la Torre, Víctor Paz Estenssoro, Omar Torrijos, Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Rafael Correa, Hugo Chávez, Silvio Berlusconi, Beppe Grillo y Vladimir Putin, la lista sigue hasta el infinito. En todos ellos vamos a encontrar características de lo que se define como populismo, por consiguiente no dice nada.
Cuando se le recomienda a los europeos desde Latinoamérica que nos "miren" a nosotros, ¿les estamos pidiendo que adhieran a este tipo de populismo vigente en algunas naciones?
Follari: Cuando se invita a Europa a que nos mire, se piensa por ejemplo en las renegociaciones de deuda externa hechas por Argentina, Ecuador o Brasil. Se piensa en una política económica de intervencionismo estatal y audacia para enfrentar los desequilibrios que produce el libre mercado. En Latinoamérica esto funciona con los gobiernos "nacional/populares" (o "neopopulistas de izquierda"), pero la modalidad política que lleve adelante este programa en Europa podría ser diferente, acorde a la tradición de ese continente. Por ejemplo, alguna socialdemocracia radicalizada podría derivar hacia estas políticas -si bien hasta ahora el componente liberal de la ideología socialdemócrata lo viene impidiendo-. Más claramente tomarían este programa agrupaciones como Syrisa de Grecia, o el Frente de Izquierda que lidera Melenchon en Francia, quienes han visitado Latinoamérica precisamente para conocer de cerca estas experiencias.
Suárez: Decirles a los europeos que nos miren a nosotros tiene el mérito de la palabra de un ex adicto (al neoliberalismo) que amonesta a uno que está medio perdido por la droga: tienes que dejarla. Pero cada uno se cae donde puede, dicen los mexicanos. En alguna medida los países del sur de Europa están atravesando las convulsiones que nosotros sufrimos en los ´90. Y de esas situaciones se sale para algún lado.
Y el populismo europeo, ¿tiene algún parentesco con el latinoamericano?
Suárez: Los millones que se movilizan en Europa lo hacen contra de la austeridad, contra el predominio de las finanzas, especialmente el cerrojo de los alemanes, y por la defensa de un Estado de bienestar que en América Latina no tuvimos nunca
Follari: No tienen nada que ver entre sí el populismo de derechas europeo, con el neopopulismo progresista latinoamericano. Si bien ambos aparecen como respuesta a la crisis de los sistemas políticos neoliberales, el populismo europeo mantiene la crisis del sistema al sostener la economía de libre mercado; los gobiernos "nacional-populares" latinoamericanos, en cambio, han sido la salida a las crisis agudas del sistema político movidas también por razones económicas (el 2001 en Argentina, la caída de Mahuad en Ecuador, la Guerra del Agua en Bolivia, Caracazo en Venezuela). Y han sido la salida porque han modificado la política económica, con un estado activo y con márgenes redistribución económica y de mejora en la asunción de derechos por los sectores populares.
- ¿Qué viene en Europa?
Es indudable que empieza a gestarse un mundo que no conocemos. Y el problema no es que esto que viene se acote al Viejo Continente, sino que el momento político, social, económico y hasta cultural interpreta un estado de cosas que está emergiendo con fuerza también en Estados Unidos con todo lo que ello representa para Occidente.
En estos tiempos de inmediatez, comienza a cobrar importancia pensar antes de actuar, contar hasta 10 antes de reaccionar. Con ello ya estaremos haciendo un aporte contracorriente a frenar decisiones de las que nos podamos arrepentir más temprano que tarde.