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La FIFA reconoce más países que la ONU

Secciones nacionalistas de países, que no llegan a serlo, compiten en un propio campeonato.

¿Cuántos países hay en el mundo? ¿No existe un censo oficial? Suele usarse como tal el de la ONU, que cuenta con 193 estados miembros, siendo el último en unirse Sudán del Sur, que alcanzó la independencia mediante referéndum. Pero tampoco es exacto: no figura, por ejemplo, Kosovo, escindida unilateralmente de Serbia en 2011, aunque reconocida por la mayoría de países del mundo (España no lo hace para mantener un discurso de unidad en sus propias cuestiones nacionalistas). Sí están, sin embargo, otros de los pedazos que se desgajaron de la antigua Yugoslavia, como la propia Serbia, que se unió en el año 2000, o Montenegro, que lo hizo en 2006.

La cuestión surgió por iniciativa de ElDiario.es, un portal de noticias digital de España en su artículo "El Mundial de los países que no son países". Afirma que "existen organizaciones al margen de la FIFA donde compiten territorios no soberanos que reclaman su identidad".

El periodista Borja Ventura, autor de la nota, sostiene que curiosamente hay un censo más extenso de posibles países, el de la FIFA que la NF-Board discute, con 209 federaciones futbolísticas inscritas, 16 más que países en la ONU. A los requisitos de la organización supranacional se unen aquí otros como que el solicitante tenga una liga propia de fútbol y al menos un campo de juego.

¿Y qué territorios acepta la FIFA que no contempla la ONU? Hay algunos que no tienen independencia porque están incluidos en una construcción nacional superior, como es el caso de Reino Unido (miembro de la ONU), que existe escindido en la FIFA como Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, o Puerto Rico (políticamente integrado en EEUU, pero con presencia propia en la FIFA).

También se dan casos al revés, como Micronesia (miembro de la ONU), formada por ocho territorios de los que uno está en la FIFA por separado sin estarlo en la ONU (Guam), y cinco están en la ONU sin estar en la FIFA (Islas Marshall, Kiribati, Micronesia, Nauru y Palau). Otra isla de la zona, como Niue, no está ni en una ni en otra, pese a ser un país soberano.

De hecho, hay muchísimas islas de reducido tamaño que prefieren tener representación antes en la FIFA que en la ONU, algo que pasa en otras partes de Oceanía (con las Islas Cook, Nueva Caledonia, Samoa Estadounidense o Tahití) y también en América (con Anguila, Aruba, Bermudas, Curazao, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes Estadounidenses, Montserrat, Turcas y Caicos). Los mencionados Juegos Isleños tendrían un gran tirón en ambas zonas.

El Mundial de los países que no existen

El artículo de ElDiario.es (que podés leer completo haciendo clic aquí) relata la existencia de "otro Mundial de Fútbol".

Se vivió en Laponia, alejado de los focos, en un estadio con capacidad para unas 5.000 personas y enfrentaba a los teóricos favoritos con quienes fueron sus verdugos: Padania contra el Condado de Niza en los cuartos de final de la nueva competición de países sin Estado, el Mundial Conifa.

Padania es el nombre que los soberanistas del norte de Italia dan al país al que aspiran. Recoge toda el área industrial y las prósperas zonas circundantes de Milán, Turín y otras ciudades claves en la economía italiana. Su movimiento nacionalista, la Liga Norte de Umberto Bossi, es particularmente fuerte porque, gracias a su corte conservador de tintes xenófobos, se catapultó al aliarse en sucesivos gobiernos de Silvio Berlusconi. Pero Padania, más allá del discurso independentista de dos décadas, no existe. Como tampoco sus rivales en esta competición.

El peso político ha venido también acompañado del peso futbolístico; de hecho, la selección creció bajo auspicio del movimiento político. Enarbolando su bandera verde y blanca ganó los tres últimos mundiales de países inexistentes que había disputado. Entonces era la Viva World Cup, el torneo estándar de este tipo de reivindicaciones, que levantó en 2008 tras ganar 2-0 en la final al Pueblo Arameo, en 2009 tras imponerse 2-0 al Kurdistán y en 2010 tras ganar al mismo rival, esta vez por 1-0. En 2012, última edición celebrada, decidió no participar, cediendo su trono a los eternos finalistas kurdos, que se impusieron 2-1 en la final a la República Turca del Norte de Chipre.

Los paralelismos entre la FIFA y la ONU

Según ElDiario.es, trazar paralelismos entre los miembros de la ONU y la FIFA, aunque no sea nada más que un pasatiempo, sirve para detectar países con más interés en tener estatus futbolístico que político, para seguir a territorios que usan el fútbol como forma de reclamar una identidad nacional y, además, para señalar en el mapa cuestiones espinosas. Por ejemplo, viejos asuntos coloniales en proceso de cerrarse, como que Hong Kong o Macao gocen de estatus especial dentro de China, por lo que no están en la ONU, pero sí en la FIFA. O asignaturas pendientes en Oriente Próximo, como Palestina, que no es miembro de pleno derecho de la ONU, ni un país reconocido internacionalmente -aunque sí reclamado-, pero que sí está en la FIFA. Al menos es un paso que otros territorios como el Sáhara Occidental no han podido dar.

Al revés también hay casos, como el ya comentado de Mónaco, que aunque es un territorio soberano no está en la FIFA porque en lo futbolístico se integra en las competiciones francesas. O el de las Islas Feroe, que cuenta con presencia en la FIFA sin ser más que un territorio autónomo de Dinamarca. O, saliendo de Europa, Saint Kitts y Newis y Tuvalu, que están en la ONU sin estar en la FIFA.

Por todo ello el listado de territorios que ofrece la FIFA sigue sin ser completo (ni ordenado, porque Israel está para ellos en Europa, y Australia en Asia). Retomando el ejemplo anterior Kosovo, que no está en la ONU pese a ser un país de pleno derecho, tampoco está en la FIFA. Y se le podría sumar, además, el caso de dos organizaciones que cuentan con reconocimiento político de Estado aunque no sean un país a los efectos que se suele conocer: la Santa Sede y la Orden de Malta, miembros observadores de la ONU en un ejemplo de cómo las creencias se cuelan en la geopolítica.

"Ese sí que sería un buen derby: un partido entre cardenales y antiguos cruzados. Ante todo, fair play", concluye su nota Borja Ventura en el diario español.