ver más

Las claves de Venezuela: todos divididos, todos furiosos y todos en peligro

La muerte asomó en un país profundamente dividido y en el que asoman nuevos quiebres en la oposición y en el oficialismo. ¿Qué pasa?

Una gran ausencia se vuelve omnipresente y aparece como la excusa o el “culpable”, directamente, de lo que sucede: Hugo Chávez. Los propios no han logrado homogeneizar sus propósitos y, por lo tanto, en su nombre, encabezan chavismos enfrentados. Los adversarios le ponen su nombre cada problema de la Venezuela actual, acosada por el desabastecimiento y la inflación, además de una división múltiple que parece de imposible solución.

Ayer Venezuela volvió a ser un tema en nuestra agotada agenda informativa. Pero de nada sirve tomar partido a la distancia, “porque sí”. Hay una historia previa de hechos que es necesario reconstruir para conocer las claves del problema que se está viviendo y que, según las fuentes consultadas en ese país para esta nota, todavía no termina de cuajar.

Robos a estudiantes. El origen de las protestas estudiantiles está en numerosos hechos delictivos que sufrieron estudiantes en diferentes universidades de Venezuela. Comenzaron a ser denunciados en enero y parecía no tener nada que ver con cuestiones partidarias, sino con un clamor de los tantos: la inseguridad. Los estudiantes comenzaron a elaborar propuestas para resolver su situación y a exigir, en protestas, que los escuchen. El pasado martes una de esas manifestaciones fue reprimida en Táchira. De hecho, se indica que fue la única a la que se reprimió con fuerza. Allí se denunciaron abusos de parte de los uniformados. La conclusión de este hecho fue la detención de un grupo de estudiantes. El ministro de educación calentó la escena al afirmar que las marchas de estudiantes eran organizadas “por el fascismo”.

El papel de los medios. El mismo martes, hubo una serie de protestas en Caracas debido al desabastecimiento de papel prensa. Periodistas de una gran cantidad de medios salieron a las calles a reclamar por su posible despido ante la imposibilidad de que las empresas en las que trabajan puedan seguir editando los periódicos impresos. Se denunció un intento de “acallar a la prensa independiente”, con una amplia repercusión internacional. Fue una protesta pacífica que logró amplificar exitosamente su mensaje, aunque el problema no se solucionó.

La fecha patria y la marcha. Ayer (miércoles) se conmemoró el bicentenario de la Batalla de La Victoria. Un 12 de febrero de 1814, cuando las fuerzas realistas al mando de José Tomás Boves intentaron tomar la ciudad de La Victoria, en el estado Aragua, fueron rechazados por un contingente republicano, -en su mayoría estudiantes- liderado por el general José Félix Ribas. La juventud venezolana, sacrificó su vida para defender a su patria. El gobierno de Nicolás Maduro lo conmemoró en todo el país. Pero los jóvenes también se movilizaron. Esta vez, para reclamar por la libertad de los estudiantes detenidos en Táchira. La movilización fue multitudinaria y se extendió por una amplia superficie del mapa venezolano. Los manifestantes denunciaron no sólo represión y tiros de parte de las fuerzas de seguridad estatal, sino que indicaron haber sido amedrentados por personas a bordo de motos, identificados con el gobierno chavista. Adhirieron a la amrcha dirigentes d ella oposición como el ex candidato presidencial Henrique Capriles y Leopoldo López, entre otros.

Las muertes. Lo peor de la jornada fue que arrojó muertos y heridos. Unos dicen que fueron dos, otros tres y hay medios que afirman que hasta hubo 4 muertos. Hay coincidencias en afirmar en que al menos murieron dos estudiantes y está la duda sobre el tercero. Se habló del fallecimiento de un dirigente de una organización chavista, pero sectores vinculados al gobierno de Maduro le dijeron esta mañana a MDZ que no lo era. Confusión en los datos y, en medio de una situación social caldeada, medios de comunicación enfrentados y con versiones absolutamente encontradas sobre los hechos.

A quién creerle. El Gobierno dice que hay un golpe de estado en gestación, como el de 2002 (generado por grupos empresarios), que se ha consolidado un movimiento “nazi fascista” en Venezuela y que coincide con los partidos de la oposición y que hay un dirigente, Leopoldo López, ex alcalde de Chacao, en Caracas, que es el responsable. Ordenó a los servicios de inteligencia (Sebin) su detención “inmediata”, acusándolo de golpista. Por su parte, el canal colombiano de noticias NTN24 denunció que su señal fue suprimida en los servidores de TV Directv y Movistar en todo Venezuela, justo cuando informaban en torno a los incidentes. Medios enfrentados al gobierno, ya sea por “independencia” o por intereses diferentes, afirman que hay imágenes censuradas de las movilizaciones y las muestran: represión, tiros, grupos paramilitares.

Quién es López. Leopoldo López es un joven dirigente de la oposición, miembro de la amplia alianza que llevó a Capriles como candidato, pero preside otro partido (Voluntad Popular). Además de haber sido alcalde de una de las porciones más acomodadas de Caracas siendo muy joven y exitoso en la gestión, quiso (quiere) ser presidente. Está vinculado al Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, igual que la diputada Corina Machado y, como tal, es acusado de “neoliberal” por unos y de “conservador” por otros. Es, para el chavismo, el nuevo enemigo y se lo acusa de llevar dinero de EEUU para perpetrar un golpe. López estuvo en Buenos Aires el 8 de mayo del año pasado, en una visita paralela a la que hizo el presidente Nicolás Maduro. En esa oportunidad, dialogó con MDZ: como anticipándose a los hechos actuales, dijo que en su país “todo es parte de un mismo capítulo del mismo guión: profundizar la violencia. Buscar por la vía de la descalificación y los ataques".

El contexto: todos divididos. La oposición en venezuela está dividida. El propio López le dijo a MDZ que él no forma parte “de la vieja política de Venezuela. Nuestro espacio (Voluntad Popular) nace políticamente en el año 2000, ya cuando estaba Chávez en el poder. No pertenecimos a ninguna organización de las que fracasaron con anterioridad”. Se diferenció del resto de los partidos que integran la alianza opositora. La realidad es que hoy se muestra unida, pero está dividida en dos grandes grupos: aquellos que ven su éxito en una política del “gota a gota”, de largo aliento para vencer en elecciones democráticas al chavismo y los que no, los radicalizados, aquellos que quieren generar las condiciones para que el cambio se produzca “ya”.

Militaristas vs. Civilistas. Pero el chavismo no es un ejemplo de unidad. La batalla entre los sectores pertenecientes a la “Fuerza Armada Bolivariana” contra los militantes sociales y políticos que conforman el PAUV (Partido Socialista Único de Venezuela) ya no es un secreto interno, sino que se nota en acciones concretas. Unos contra otros dentro del gabinete de un Nicolás Maduro que recibió “certificado de legitimidad” en las elecciones municipales, pero que rápidamente le fue incinerado en virtud de las polémicas internas. Los militares defienden la idea del poder total por cualquier medio: así nació el chavismo, al fin y al cabo: con un golpe de Estado. Los civilistas buscan generar un proceso de construcción del “socialismo”. Pero no es todo. También hay diferencias dentro de los militares. Se habló, inclusive, de un emergente desde la cárcel con el respaldo de los jóvenes de los cuarteles, con Raúl Isaías Baduel al frente desde la cárcel donde fue enviado por su “compadre” Hugo Chávez tras denunciar, años atrás, que quería perpetuarse en el poder siguiendo el modelo cubano, tal como su familia se lo contó a MDZ.

Todos en peligro. Están jugando con fuego en Venezuela. Los sectores políticos pugnan por el poder dentro del chavismo y fuera de él, en la vereda de enfrente. Mientras eso ocurre, la sociedad sufre una crisis socioeconómica de gran nivel y asiste a una situación de incertidumbre y desinformación, en donde no hay a quien creerle ni medio de comunicación que le resulte confiable. Todo en Venezuela es “cuestión de fe”: o se cree en el chavismo o en la oposición. Y dentro de ellos, ¿en quién/es?

Lo que viene. Este viernes habrá una nueva marcha opositora. Ocurrirá aunque está prohibida y con el pedido de captura de uno de sus referentes principales. Sucederá luego de que el ministro del Interior, uno de los militares más recios e intransigentes del gobierno, haya dicho que responderá con fuego al fuego, que equiparará la violencia del estado a la que crea que aplican los manifestantes. De nada sirvió que un Maduro devaluado haya pretendido convocar “a la paz” cuando acusa a los disidentes de “nazifascistas”. Venezuela está en peligro.

-----

Esto se dice ahora: