Estado de situación: los republicanos repudian la guerra "progre"
"Cuando los progres van a la guerra" titula hoy un extenso y clarificador artículo el periodista de El País de Madrid en Washington, Antonio Caño. Cuenta la historia de un joven John Kerry -hoy secretario de Estado de Barack Obama- que testificó, como teniente recién llegado del frente vietnamita en 1971, en contra de la guerra.
![]() |
Kerry es hoy quien conduce las negociaciones que buscan que algún país y algún colectivo poderoso de naciones respalde su propuesta de actuar bélicamente como reprimenda al gobierno de Bashar Al Assad en Siria.
![]() |
Los viejos métodos estadounidenses, en un renacimiento de la "guerra fría", con un nuevo concepto, barnizado de "progresía": "ataques humanitarios". Pretenden que bombardear 50 puntos clave en Siria no es una guerra, aunque estén invadiendo otro país. Y sus teorías sostienen que esto hay que entenderlo, sí o sí, como diferente a los "ataques preventivos" utilizados por la familia Bush para aprovecharse de los recursos de las naciones sumidas en conflictos alimentados desde el interior de la gran potencia.
El artículo de Caño es revelador y no necesita del golpe bajo, sino de un breve paneo alrededor de lo que él ve con sus propios ojos que sucede en Washington DC: "Además del hecho tan mencionado de que el comandante en jefe de estas fuerzas armadas a punto de entrar en combate es un premio Nobel de la Paz, el ataque a Siria, si es que finalmente se produce, tendrá entre otras particularidades la de ser dirigido, para bien o para mal, por un grupo de pacifistas o de progresistas que entienden la guerra como un recurso con fines humanitarios".
Cambio de roles: el vuelta y vuelta de la "americanez"
Finalmente, Estados Unidos conseguirá probablemente el martes próximo el apoyo del Senado para atacar. Mientras tanto, el tiempo que transcurre en negociaciones, le juega en contra a las intenciones de Obama: podría tratarse de un espacio muerto, pero en realidad, lo que crece es la oposición a su estrategia.
Los republicanos ahora le tienen repulsión a la guerra y cuentan con tiempo de explicarlo y de conseguir ventajas a cambio del respaldo a la aventura bélica. Las contradicciones de lo que en la Argentina llamaríamos de un momento a otro como "el obamismo" les umarán a ellos. A la vista está que Chuck Hagel, un héroe de Vietnam, es quien pide apoyos internos como secretario de Defensa y Joh Kerry, detractor de la guerra de Vietnam, lo limosnea afuera.
Acomplejados son peores
La pequeñez a la que queda reducido en sus fracasos en la ONU, la OTAN y el G20 el gigante americano, amenaza con hacer estallar su ego global: puntos para el nacionalismo republicano. La cuestión mundial, su tranquilidad y la vida de sus habitantes, en definitiva, queda reducida -una vez más- a los deseos imaginarios de un grupo, esta vez político, tantas otras económico.
Clima mundial: fin de semana nublado, pero sin bombardeos en el horizonte
Aunque muchos medios se apresuraron a titular que "el Senado aprobó el plan de Obama para atacar", a ciencia cierta lo que estaba obteniendo el visto bueno era un despacho de comisión. Recién la semana que viene, acaso el martes, se verá y, muy probablemente, se actuará de inmediato, antes de que las figuras que propugnan la negativa al ataque (por posición política, estrategia económica, geopolítica o sana convicción) sigan creciendo como referentes globales, como está pasando con Jorge Bergoglio, el papa Francisco.
Al concluir la semana más tensa, un repaso de situación indica que:
![]() |
- La búsqueda de aliados para atacar Siria llevó a Obama hasta "territorio enemigo", Rusia, en cuya ciudad de San Petersburgo se realizó la Cumbre del G20, los países "industrializados y emergentes". El tema dominó la agenda, pero le dió más plafón a los opositores a un "castigo" al gobierno sirio, involucrándose en sus asuntos internos, que al propio impulsor. Apenas consiguió, en realidad, mostrar el débil respaldo de España sumándose al incondicional del socialismo francés. Pero hizo todos los esfuerzos para comunicar que "la mitad de los países del G20 respaldan -según el comunicado oficial de la Casa Blanca- los esfuerzos llevados a cabo por EEUU y otros países para reafirmar la prohibición del uso de armas químicas”, tema que, por otra parte, no está en discusión. Consiguió la firma de Australia, Canadá, Francia, Italia, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí, España, Turquíay Reino Unido, además de la propia. Básicamente, todos los países del G-8 menos Alemania y Rusia.
![]() |
- Rusia copa el escenario público: moviliza tropas, pide por la paz, anuncia que seguirá ayudando a Siria aunque EEUU la ataque, sostienen que si la ONU prueba que el gobierno de Al Assad fue el que utilizó armas químicas, se cuadrará ante sus decisiones y traba cualquier decisión del Consejo de Seguridad. Se muestra con liderazgo, rodeada de dos "pitbull" que, si quieren, pueden ser anguinarios: China e Irán. No son amigos. Pero a esta altura, ¿quién lo es de quién?
![]() |
- Europa está inmovilizada por el pánico. Al Assad, con renovadas fuerzas anímicas, por lo menos, amenaza con extender el terror por toda la superficie europea. Sabe de lo que habla y domina a los grupos terroristas capaces de hacerlo, como represalia en caso de que Francia (y ahora España) se sumen al juego estadounidense. Europa ya es fuego de varias especies de terror: el económico, en gran parte de su superficie y el político, con gobiernos que penden de un hilo y a los que, en cuanto la oportunidad aparece ne las urnas, el electorado da vuelta como una media.
![]() |
- Y la perlita final, Pepe Mujica. El mandatario uruguayo -cuyas declaraciones y acciones no podrían hacer mover la aguja bélica del mundo- representan una especie de "voz de la conciencia". "El único bombardeo admisible para Siria es con leche en polvo y galletas", dijo el presidente "abuelito" del vecino Uruguay. Fuera de la poesía, ofreció algunas definiciones conceptuales, como ésta: "La guerra no se resuelve introduciendo más guerra presuntamente más justa, sino que se desemboca en un camino lleno de conflictos interminables y se asegura un hondo resentimiento que se va a transformar en lucha y resistencia de por aquí y por allá". Y dijo: "Cada uno de los intentos de los últimos 20 o 30 años por imponer la democracia occidental a cañonazos, allí en la Asia menor o en el mundo árabe, el resultado final de semejante sacrificio son dolorosos genocidios".







