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El "castigo" a Siria, comparado con el aplicado a Gadafi

Philippe Leymarie sostiene que "Obama encuentra resistencias en su país ante una operación militar basada más en incertidumbres que en certezas".

Para el analista internacional Philippe Leymarie, "por más que Washington repita que no se trata de voltear al régimen de Bachar Al-Assad –para engañar acaso a los que se sintieron estafados en 2011 por la casi libre interpretación del mandato emitido por el Consejo de Seguridad acerca de Libia–, todas las opciones ´sobre la mesa´ apoyan esa alternativa:

- En primer lugar, una campaña de golpes de misiles de crucero, expuesta como corta y rápida (unos pocos días), que podría ser llevada a cabo por los cuatro destructores y los submarinos estadounidenses actualmente en el Mediterráneo; por un submarino o por bombarderos británicos; o por una fragata y los cazas Rafale franceses.

- Una infiltración, desde las fronteras de Jordania y Turquía, de comandos sirios entrenados por los estadounidenses en esos países.

- Y como fuera anunciado por París, un refuerzo de la ayuda militar a los rebeldes en volumen, pero también en una mejora de los armamentos que se les proveen".

Según escribe Leymarie en Le Monde Diplomatique, "el tema del ´castigo´ hace acordar mucho al bombardeo del palacio de Gadafi, y a algunos objetivos en Trípoli en abril de 1986, ya por entonces a cargo del ejército estadounidense".

Sostiene -en un artículo titulado "Inminente intervención en Siria- que "incluso (recuerda) a algunas incursiones israelíes sobre tal o cual objetivo sirio. Pero el perímetro de los blancos previstos para los golpes parece esta vez mucho más vasto: baterías antiaéreas, aeropuertos, depósitos, centros de comando, cuarteles. Faltarían sólo la presidencia, los ministerios reales, las centrales eléctricas y los puertos y se habría ejecutado una limpieza total. Para ir no se sabe dónde". 

Las masacres anteriores

El analista, enumera situaciones anteriores similares a lo planteado por los Estados Unidos en Siria, pero no cae en la comparación inmediata con la invasión de George W. Bush sobre Irak, con el secuestro, juicio y condena a muerte de Saddam Hussein.

Escribe:

En marzo de 1999, en un contexto de masacres a gran escala (Ruanda 1994, Srebrenica 1995), los occidentales invocaron una situación de urgencia humanitaria para justificar la campaña de bombardeos de la OTAN sobre las fuerzas serbias de Kosovo. La secretaria de Estado estadounidense de aquel entonces, Madeleine Albright, defendió la idea de una intervención “ilegal pero legítima”, en el marco de una “situación única”. La cual se estaría repitiendo en este momento: ¿cómo, por lo tanto, darles lecciones de legalidad internacional a los regímenes ruso, chino y otros?

Leymarie trae a la memoria situaciones dramáticas. "Notemos -escribe en El Dipló- que Francia tendió, estos últimos años, a enfilar una guerra atrás de otra: Chad 2008; Afganistán 2009; Costa de Marfil 2010; Libia 2011; Malí 2012… y ahora Siria. Como si el sistema político hexagonal, y también su ejército, su industria de defensa y hasta cierto punto su opinión, necesitaran una guerra por año para ´andar´ correctamente… o para olvidar el resto". El artículo completo, sin recortes, aquí: