El eje: Thatcher, Reagan, Gorbachov y Juan Pablo II
La muerte de Margaret Thatcher trae a la superficie el retrato del final de una era de la humanidad: el de la Guerra Fría y el comunismo soviético. Thatcher, esa mujer que conmovió por los cambios feministas en el Partido Conservador británico se dió el lujo de hacerlo por derecha y con la mano y la mente tan firmes y frías que le valieron el título de "Dama de hierro".
Por supuesto que no podría haberlo hecho sola jamás. Fue parte de un tándem que el periodista británico William Rees-Mogg, editor del The Times, denominó previsiblemente como "Los cuatro fantásticos", al unir su gestión con la del estadounidense Ronald Reagan, el ruso impulsor de la "Perestroika" Mijail Gorbachov y el papa Juan Pablo II, Karol Wojtyla.
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Rees-Mogg escribió un año antes de morir (cosa que sucedió el año pasado) que "Margaret Thatcher fue la última primera ministra británica en desempeñar algún papel central en la disputa mundial. Al igual que el papa (Juan Pablo II) tenía una reserva inagotable de fuerza de voluntad".
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Dejando fuera la cuestión Malvinas/Falkland, fue Thatcher, junto con Reagan, Gorbachov y Wojtyla quienes encabezaron lo que el editor del The Times llamó hace dos años como "la heroica lucha contrarrevolucionaria al marxismo". Concluyó su nota, escrita a raíz de la imposibilidad de que la Thatcher asistiera, por razones de salud, a la inauguración de una estatua de Reagan en Grosvenor Square, Londres: "Ellos cuatro salvaron al mundo, resguardaron la paz. Son héroes legítimos en la historia humana".
Pero sus planteos no le resultan exclusivos por ser un periodista conservador e inglés. He aquí las palabras del escritor y periodista catalán Salvador Sostres, publicadas en su blog "Guantánamo", que es parte de la edición de El País de Madrid. Dice allí el catalán al recordar a la Thatcher:
- Ha muerto la única política seria que ha tenido Europa en la era moderna, porque Churchill fue un héroe pero no un político demasiado serio.
- Thatcher jugó y ganó la batalla de la libertad, e hizo frente a la peor tiranía que ha conocido el mundo libre después del nazismo y del comunismo, que es la tiranía sindical.
- Ella, Juan Pablo II y Ronald Reagan nos enseñaron a vivir con honor y a ser libres y nosotros hemos escupido sobre su recuerdo con mediocridad, cobardía y una infinita vulgaridad.
- Maggie, adiós y gracias.
Thatcher y Reagan
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Juntos fueron mucho más que dinamita. Fueron quienes le pusieron un freno al mundo, embadurnándolo de una pasta política conservadora sin precedentes.
Antonio Caño, corresponsal del diario El País en Washington eligió, al recordar a la británica por su muerte, este aspecto, precisamente.
Escribió que "Thatcher y Reagan promovieron la misma agenda reformista: bajos impuestos, reducciones del gasto social, todo el poder al mercado, máxima libertad para la iniciativa privada y constantes restricciones a la actividad del sector público".
Caño sostiene que "el estado era, para Thatcher y Reagan, el problema, no la solución".
Aporta en su artículo que "odiaban en igual grado el comunismo y trabajaron juntos para combatirlo, contribuyendo, por ejemplo, a la derrota de la Unión Soviética en Afganistán. Confiados, sin embargo, en su instinto y en el valor de las relaciones personales –ambos creían en las personas y aborrecían a la sociedad-, tanto Thatcher como Reagan establecieron un buen entendimiento con Mijail Gorbachov. Ese trío acabó rediseñando Europa en los años ochenta".
Malvinas, el único punto de discordia
Según el español Caño, frente a la cuestión Malvinas/Falklands no tuvieron la misma postura, al punto que por ello "tuvieron un momento de fricción".
"El presidente norteamericano -escribió- defendiendo al mismo tiempo los intereses de su país en su propio continente, pidió a su amiga una actitud más prudente, a lo que ella se negó. El episodio, no obstante, no dejó heridas en la relación. Al contrario, el Reino Unido, robustecido en su viejo papel de potencia militar, estrechó su relación con Washington y, posteriormente, fue una pieza vital en varias operaciones de EEUU en el exterior, entre ellas las dos guerras del Golfo".
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"Sin sucesión entre los conservadores"
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"Ni Thatcher ni Reagan -escribió Caño en El País- han encontrado aún sucesores a la altura de su memoria. Desde que ella salió, por el 10 de Dowing Street solo han pasado conservadores de segunda fila, y fue quizá un laborista, Tony Blair, quien más se ajustó a la talla de sus zapatos. Tampoco por la Casa Blanca han desfilado republicanos que hayan hecho olvidar a Reagan, ni que se le hayan aproximado en liderazgo o popularidad. Reagan sigue siendo la estrella que guía a su partido y el espejo en el que se miran los candidatos a la presidencia".
Thatcher, la "buena", la "libertadora"
John Carlin es el autor de un polémico artículo que, aunque fue escrito hace tiempo, hoy reflotó El País al dar a conocer la noticia del fallecimiento de Margaret Thatcher.
Y la polémica del artículo del escritor y periodista británico está dada en que considera que, con la Guerra de Malvinas, la Thatcher "liberó a los argentinos de los nazis que gobernaban".
En la teoría de Carlin, Thatcher es merecedora de "un pequeño aplauso" porque "nunca hizo por su propio país, ni de lejos, lo que hizo por la Argentina". Sus razones:
- Viví en Buenos Aires cuando tenía entre 3 y 10 años. Cada mañana nos poníamos en fila en el colegio frente a la bandera y cantábamos el himno nacional. Yo, nene británico, “juraba” todos los días “por la patria morir”. En las clases nos metían en la cabeza una y otra vez que los “ingleses” eran unos “piratas” y que las Malvinas eran argentinas. Supongo que, por mi condición de “inglés”, tuve una cierta inmunidad al mensaje. El lavado cerebral, como se demostró aquel 2 de abril, funcionó mejor con mis amiguitos nativos.
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- El argumento de Thatcher fue que montó su contraataque para defender los principios de la soberanía y la democracia. Bien, pero para Argentina el valor de la guerra fue mucho más allá de los meros principios.
- ¿Qué es más importante hoy, que se recupere la democracia o la soberanía sobre las Malvinas, creo —quiero creer— que la respuesta hubiera sido la democracia.
Thatcher en 10 frases de 10 personajes
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