Christine Lagarde recibió el apoyo de China para encabezar el FMI
Se espera que a partir del martes el consejo de administración del Fondo Monetario Internacional (FMI) elija al nuevo director gerente entre Lagarde, ministra francesa de Finanzas, y Agustín Carstens, gobernador del Banco Central mexicano.
La candidata francesa a la dirección del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, recibió el apoyo de China, lo que aumenta las probabilidades de que sea elegida pese a las quejas de los países emergentes acerca de la monopolización del cargo por los europeos.
Se espera que a partir del martes el consejo de administración del Fondo Monetario Internacional (FMI) elija al nuevo director gerente entre Lagarde, ministra francesa de Finanzas, y Agustín Carstens, gobernador del Banco Central mexicano.
Desde que se inició la carrera a fines de mayo, Lagarde, de 55 años, presentada por Europa, ha sido la gran favorita, aunque Washington, el poder clave en el seno del FMI, aún no ha expresado su preferencia.
El hecho de que China confirmó su respaldo a Lagarde sugiere que las objeciones expresadas por los países emergentes en cuanto al nombramiento de otro director gerente europeo tendrán probablemente escaso impacto en la decisión final.
El presidente del Banco Central chino, Zhou Xiachuan, dijo en Londres que Pekín ya expresó un "apoyo bastante completo" a la candidatura de Lagarde, según Dow Jones Newswires.
"Por supuesto que aún no sabemos cuál será la situación final", agregó.
No obstante, Carstens, de 53 años, recogió el viernes el apoyo de Australia y Canadá, sugiriendo que la lucha no había desembocado aún en "un acuerdo final", como han dado a entender desde el comienzo quienes apoyan a Lagarde.
El FMI, integrado por 187 países, se tambaleó tras la renuncia el 18 de mayo del anterior director gerente, Dominique Strauss-Kahn, en medio de tensas negociaciones por el gigantesco plan de rescate de Grecia y preocupaciones sobre el estado de otras economías de Europa.
Strauss-Kahn renunció para enfrentar acusaciones de agresión sexual a una mucama de un hotel de Nueva York. Alegación que él rechaza.
Su partida desencadenó una lucha de los países en desarrollo en favor de que uno de los suyos asuma el cargo de director gerente del FMI, tras 65 años de estar encabezado por los europeos, en el marco de un acuerdo tácito con Estados Unidos, que monopolizó, a cambio, la presidencia del Banco Mundial.
Con el agravamiento de su propia crisis y teniendo en cuenta el crucial papel del FMI, los europeos pujan agresivamente por Lagarde.
A pesar de sus enormes méritos, incluido un período como número tres del FMI, el economista Carstens no logró reunir demasiados apoyos concretos de los países en desarrollo, al margen de un pequeño bloque de países latinoamericanos.
Otros potenciales candidatos no europeos terminaron abandonando sus candidaturas, alegando que Lagarde tenía prácticamente amarrado el cargo.
El consejo de administración del FMI dijo que quería tomar la decisión "por consenso" antes de que termine junio.
Si tal cosa no ocurre, el consejo votará, y como Europa –con 32%-- tiene el mayor número de votos, ella y Estados Unidos –con 17%-- serán los protagonistas clave.
A pesar de ser políticamente significativos, los apoyos de Australia y Canadá a Carstens no le aportarán más que el 4,5% de los votos.
Aunque no es una economista, Lagarde se ganó un amplio respeto cuando encabezó el G20 en representación de Francia y en las conversaciones sobre la deuda europea.
Sin embargo, es vulnerable en dos aspectos. Primero, los críticos dicen que estará muy inclinada a rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal cuando el FMI necesita ser más duro.
Lagarde rechazó la semana pasada la existencia de cualquier conflicto de intereses en su presentación ante el consejo de administración del Fondo.
"No estoy aquí para representar el interés de ninguna región del mundo en particular, sino más bien al conjunto de sus miembros", dijo.
El segundo punto débil de Lagarde es que sigue siendo objeto de una investigación judicial sobre supuestos abusos de poder en Francia, un tema que genera preocupación a algunos funcionarios del Fondo, aunque ella ha dicho que las investigaciones no encontrarán absolutamente nada.
"Por supuesto que aún no sabemos cuál será la situación final", agregó.
No obstante, Carstens, de 53 años, recogió el viernes el apoyo de Australia y Canadá, sugiriendo que la lucha no había desembocado aún en "un acuerdo final", como han dado a entender desde el comienzo quienes apoyan a Lagarde.
El FMI, integrado por 187 países, se tambaleó tras la renuncia el 18 de mayo del anterior director gerente, Dominique Strauss-Kahn, en medio de tensas negociaciones por el gigantesco plan de rescate de Grecia y preocupaciones sobre el estado de otras economías de Europa.
Strauss-Kahn renunció para enfrentar acusaciones de agresión sexual a una mucama de un hotel de Nueva York. Alegación que él rechaza.
Su partida desencadenó una lucha de los países en desarrollo en favor de que uno de los suyos asuma el cargo de director gerente del FMI, tras 65 años de estar encabezado por los europeos, en el marco de un acuerdo tácito con Estados Unidos, que monopolizó, a cambio, la presidencia del Banco Mundial.
Con el agravamiento de su propia crisis y teniendo en cuenta el crucial papel del FMI, los europeos pujan agresivamente por Lagarde.
A pesar de sus enormes méritos, incluido un período como número tres del FMI, el economista Carstens no logró reunir demasiados apoyos concretos de los países en desarrollo, al margen de un pequeño bloque de países latinoamericanos.
Otros potenciales candidatos no europeos terminaron abandonando sus candidaturas, alegando que Lagarde tenía prácticamente amarrado el cargo.
El consejo de administración del FMI dijo que quería tomar la decisión "por consenso" antes de que termine junio.
Si tal cosa no ocurre, el consejo votará, y como Europa –con 32%-- tiene el mayor número de votos, ella y Estados Unidos –con 17%-- serán los protagonistas clave.
A pesar de ser políticamente significativos, los apoyos de Australia y Canadá a Carstens no le aportarán más que el 4,5% de los votos.
Aunque no es una economista, Lagarde se ganó un amplio respeto cuando encabezó el G20 en representación de Francia y en las conversaciones sobre la deuda europea.
Sin embargo, es vulnerable en dos aspectos. Primero, los críticos dicen que estará muy inclinada a rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal cuando el FMI necesita ser más duro.
Lagarde rechazó la semana pasada la existencia de cualquier conflicto de intereses en su presentación ante el consejo de administración del Fondo.
"No estoy aquí para representar el interés de ninguna región del mundo en particular, sino más bien al conjunto de sus miembros", dijo.
El segundo punto débil de Lagarde es que sigue siendo objeto de una investigación judicial sobre supuestos abusos de poder en Francia, un tema que genera preocupación a algunos funcionarios del Fondo, aunque ella ha dicho que las investigaciones no encontrarán absolutamente nada.


