"La vejez no es sinónimo de enfermedad"

"La vejez no es sinónimo de enfermedad"

Las nuevas restricciones ponen al límite de la desesperación a quienes cumplen estrictamente el aislamiento hace más de 4 meses: los adultos mayores. Nombrados como "población de riesgo" los encerraron sin contemplar sus diversidades y las consecuencias en ellos de este confinamiento.

Victoria Chales

Victoria Chales

Una de las sensaciones más frecuentes durante la pandemia ha sido la de perder la noción del tiempo. Si bien al principio era más fuerte porque para una buena parte de la población volver a la actividad, reanudó el reloj, para muchos adultos mayores ese momento no llegó. Las personas de más de 60 años han estado dentro de sus casas todo este tiempo. En las provincias, en las que recuperaron la posibilidad de ver a sus afectos, hoy desaparece con las nuevas disposiciones. A esto se le suma que el pico está impactando con una fuerte letalidad entre sus pares y cada día ven imágenes devastadoras de la situación en geriátricos e instituciones similares.¿Cómo es para ellos?, ¿De qué manera lo están viviendo?, ¿Cómo funciona el tiempo cuando sentís que no te queda tanto por delante y te aíslan?

Luego de las nuevas disposiciones que llegaron desde los gobiernos de Nación y Mendoza, en MDZ Radio hablamos con Félix Nallim, médico geriatra y presidente de la Asociación Gerontológica Argentina (AGA) para comprender un poco mejor cómo ha impactado esta marcha atrás en nuestros adultos mayores. El doctor parte de una afirmación tan difícil, como oportuna: "Enfermarse es perder la libertad". Más en estos tiempos de aislamiento, hemos visto que quienes contraen el virus lo viven en una profunda soledad, encerrados y separados de sus afectos. Lo terrible es que también hay que encerrarse para no enfermar. Por eso, el geriatra enumera "no tener libertad para salir, para ir a ver a tus seres queridos", es decir "no tener libertad para nada es realmente una desgracia".

Por otra parte, llevamos medio 2020 pensando en las personas mayores como "población de riesgo". El Dr. Nallim aclara que esto es muy discriminatorio ya que hay distintas edades dentro de lo que consideramos vejez. Además no todos llegan en las mismas condiciones psicofísicas. Cuando seguimos hablando de esa franja etaria exclusivamente asociada a enfermedades previos, a quienes corren mayor peligro, estamos equiparando vejez a enfermedad. Por eso, el especialista distingue diciendo que hay "viejos jóvenes" y "viejos viejos".

"Los viejos jóvenes son aquellas personas entre 60 y 80 años que antes de la pandemia eran los que viajaban y disfrutaban" y que a partir de ese decreto allá por marzo están encerrados en sus casas.

Luego, están los "viejos viejos" que son aquellos de más de 75 u 80 años que son para los que se han pensado en gran parte las medidas. En efecto, son los más afectados por las conductas de aquellos jóvenes que por no tener mayores consecuencias al contraer la enfermedad, no dudan en arriesgarse al contagio. Aunque, matizó el Dr. Nallim "tenemos a personas de 70 o 75 años en perfecto estado de salud también, sin ningún padecimiento".

Ahora bien, una de las consecuencias más graves de esta "pérdida de libertad" como explica el Médico geriatra Nallim, es que aquel paciente que tenía "alguna insuficiencia cardíaca, renal o respiratoria" o una afección crónica y no esté en contacto con su médico para garantizar la continuidad de esos tratamientos, "esas patologías van a ser peor que el Covid".

En nuestro país, vale la pena destacar, aún se sigue conteniendo a las personas mayores en el núcleo familiar. Aunque tengamos la impresión de que la gran mayoría se encuentra en geriátricos y mal estado de salud, los datos muestran otra cosa. En Argentina sólo el 2,5 % de los "viejos" están institucionalizados. Si bien el número es bajo en comparación con Europa, se trata de un índice que va en aumento. 

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