ver más

Hablemos sobre eso que ayer te daba risa, pero hoy no es gracioso

Hablamos con un socióloga sobre cómo ha evolucionado el humor con el tiempo. Algo que las nuevas generaciones comprenden muy bien, pero las anteriores aún no logran incorporar del todo.

Fabiana Solano, socióloga y periodista, habló con El Permitido sobre cómo cambian los chistes y el “humor social” a lo largo del tiempo.

El humor varía con el tiempo y lo que se considera como chiste, también. Esto ha quedado recientemente confirmado por la renuncia de Juan Carlos Lynch como presidente de ArteBa tras las denuncias por chistes sexistas. 

Solano aseguró que se trata de una cuestión más compleja que sólo ponerle límite a la “supuesta libertad de expresión”. Según consideró, “como toda expresión social es un síntoma de una época, en general no es ingenuo sino que reproduce estereotipos y discursos hegemónicos”.

Por este motivo, una palabra puede perjudicar mucho, sobre todo a los grupos sociales más vulnerables: mujeres, personas con sobrepeso o personas de la comunidad LGBT+. En estos casos, dice Fabiana Solano, “el límite al chiste lo pone el mismo humor social y lo que se contempla dentro de la ley”.

Decir que “ya no se puede opinar” es un “descargo muy fácil, para no hacerse cargo de lo que pasa y para no interpretar que hay otra persona que se siente ofendida”, reconoció la estudiosa.

La generación Z ya tiene claro qué es gracioso y qué no.

Todo proceso histórico de cambio hace que exista una generación o un determinado grupo que no pueda entender la nueva lógica y los nuevos tipos de discurso. Por esto “si bien la libertad de expresión es uno de los valores democráticos que más se defienden en Argentina, hay que comprender que existen algunas cuestiones que derivan de la violencia simbólica y que incluso están controladas por ley”, sostuvo Solano.

Por último, la socióloga dijo a El Permitido que los cambios son históricos. ”Los jóvenes nacieron en otra época y han incorporado cuestiones que nosotros tuvimos que desarticular para poder entenderlos. En general, no discriminan. La escuela con la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) y los nuevos relatos ha incorporado esto en la educación formal y se ve incluso en el lenguaje”, confirmó.