Restaurantes: los clientes no siempre tienen razón ¿Sos buen comensal?

Restaurantes: los clientes no siempre tienen razón ¿Sos buen comensal?

Te enumeramos una serie de comportamientos negativos que los comensales tienen cuando van a un restaurante. ¿Vos hacés alguno de estos?

Alicia Sisteró

La periodista especializada en gastronomía, Alicia Sisteró, pasó por El Permitido con una columna que dio que hablar: ¡El cliente no siempre tiene la razón!

Se trata de los malos hábitos que los comensales tienen cuando van a un restaurante. ¿Vos hiciste alguno de estos?, siempre nos quejamos de lo que los locales o los mozos hacen mal, pero ¿vos qué comportamiento tenés cuando vas a uno?

Entre nuestras quejas como clientes, las que priman son:  

  • El baño está sucio
  • El mozo atiende mal
  • Se demora la comida
  • Es caro
  • No me tomaron la reserva

Por suerte, las redes están también para que los restaurantes puedan hacer justicia con estos comensales que dejan mucho que desear con sus conductas. Por ejemplo, en Guía Mendoza Gourmet si reservás y no vas, el restaurante puede denunciar tu conducta y te sacan del sistema, como Uber. Así, el prestador del servicio evalúa al cliente.

Diez cosas que hacemos mal los comensales

  • Pedir al local un tipo de comida totalmente distinto al que ofrecen.
    Averiguá qué venden. Si la especialidad es pastas, pedí pastas. No algo totalmente fuera de carta o de estilo. Así, si sos vegetariano no vayas a una parrillada porque es probable que tengan una ensalada que cumpla tus expectativas.
  • Pedir cambios raros en los platos.
    Respetá lo que el chef armó, porque se supone que sabe. Por ejemplo, no molesta pedir un lomito sin lechuga pero a un plato gourmet no le pidas cambiar la salsa.
    Si tenés restricciones se entiende, pero te recomendamos llamar antes y avisar, por ejemplo si tenés alergia a algún alimento como la cebolla, porque ¡todo tiene cebolla! 
  • Ensuciar baños.
    Nos quejamos de los baños sucios, pero ¿quién los ensucia? ¡Los propios clientes! Como en casa, los papeles y otros residuos van al papelero, hay que tener la precaución de no salpicar agua en el piso y, en definitiva, dejarlo como te gustaría encontrarlo.
  • Fumar
    Por ley está prohibido en lugares públicos cerrados, como sabemos, pero tirar humo a otros comensales no está bien, así estés en un especio abierto. Además, cuando te parás para ir a fumar les desacomodás el timing del servicio. Llegan los platos y no estás en la mesa.
  • No dejar propina
    La propina es un castigo o premio al servicio, no es obligatorio pero está bueno dejar.
  • Reservar y no ir
    Además de que ahora solo pueden trabajar al 70% les dejás un hueco al restaurante que quizás le negó a otro comensal y se perdió la posibilidad de recibir a quien sí asistiría.
  • Maltratar al personal
    Tratar a los camareros como si estuviéramos en la Edad Media, despectivamente, sin mirarlos a los ojos, hablándole de mal modo, exigiendo y no escuchándolo es una conducta que debemos erradicar definitivamente. 
  • No respetar los horarios
    Cuando el restaurante está cerrando y no te parás para irte también molestás al lugar. Los empleados no puedan retirarse o limpiar para poder volver a sus hogares. Además, hoy se necesita cumplir el protocolo y exponés al local a una multa.
  • Ahorrar de más y hacer rendir lo que pagaste.
    Aquí entran las personas que piden un menú compartido y después exigen que les recarguen 4 veces la panera para llenarse y quienes se roban los sobrecitos de azúcar o edulcorante, incluso otros productos, como las cucharitas de té.
  • Cuestionar los precios sin un análisis coherente
    Hay que tener en cuenta que el kilo de carne sale $500 y que el plato con el bife de chorizo de 500 g me lo cobran $800.
    El costo de un plato está compuesto por 3 partes: costos fijos (alquiler, seguridad, sueldos), costos variables (materia prima) y la rentabilidad o ganancia.
  • Permitir que los niños molesten o rompan cosas
    Las personas que salen con niños deben tener en cuenta que si no les ponen límites, le arruinan la salida a otros. Hay que convivir en paz y respetar a los demás.
    Por supuesto que es normal que sean ruidosos o jueguen, pero cuando esa situación comienza a perturbar al resto de los comensales, los padres deberían poner limite, salir con el niño, calmarlo y regresar cuando esté más tranquilo. Tampoco hay que permitir que rompan las instalaciones del lugar.
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