Guillermo Francella sorprendió a todo España con una anéctoda junto a Woody Allen en Nueva York
Guillermo Francella visitó el popular programa español El Hormiguero y dejó a la audiencia al borde de la risa con una anécdota imperdible.
Guillermo Francella, el actor que hizo estallar de risa a El Hormiguero con su anécdota. / @elhormiguero
Guillermo Francella encendió el prime time de la televisión española durante su paso por El Hormiguero. En el marco de la promoción de su nueva película, Playa de Lobos, el actor participó en la dinámica "¿Está contando la verdad?" y narró un supuesto encuentro con el mismísimo Woody Allen.
¿Francella contó la verdad en El Hormiguero?
El intérprete de El Encargado relató que estaba cenando en un restaurante de la Quinta Avenida de Nueva York junto a su hermano, cuando de pronto divisó al director de Annie Hall en una mesa cercana. Francella confesó su admiración y su frustración inmediata por el idioma: "Conociéndome como soy yo, con mi personalidad y todo, si yo supiera hablar inglés, te juro, voy y digo: ‘¿Cómo te va?’”.
-
Te puede interesar
Cuándo llegaría a Disney+ la nueva temporada de El Encargado: los detalles
Francella admitió que su eterna dificultad para comunicarse en inglés lo paralizó: “Estudié muchas veces, pero siempre hay un problemita... algo pasa, algo pasa, que no me llega agua al tanque".
La desesperación de Francella por saludar a su ídolo lo llevó a recurrir a sus hijos. En un momento cumbre de la historia, contó que llamó a su hija para que lo salvara: “Le digo: ‘Te pido, por favor, ayudame para armarme una frase, pero escribímela en fonética, así yo la estudio mientras como la pasta’”.
-
Te puede interesar
Guillermo Francella y la razón por la que podría faltar a los Martín Fierro
El momento de mayor tensión llegó cuando Woody Allen se levantó para retirarse. Francella, con la frase ya memorizada, se paró, pero el director se le adelantó: “Él se da vuelta y me dice ‘Hi’, y yo me muero. Me da la mano y yo: ‘¿Qué? Hi, nice to meet you’”, recordó entre risas, ilustrando su nerviosismo. La anécdota terminó con la supuesta ayuda de un comensal que lo presentó al director, mencionando sus logros, incluido el Oscar por El Secreto de Sus Ojos, y una invitación a sentarse.
Aunque la historia resultó ser inventada para el juego, la anécdota dejó una clara muestra del humor y la admiración de Francella por el director neoyorquino. "Fue todo verdad, menos el final", concluyó.