Los escabrosos detalles íntimos del vínculo entre Marley con el hombre que lo denuncia por presunta corrupción de menores
Este martes, la emisión de LAM (América) comenzó de lleno con el tratamiento de la denuncia judicial contra Marley por presunta corrupción de menores. Junto a Ángel de Brito, en el estudio, estuvo Pablo Ponzone, de América Noticias, quien dio nuevos detalles sobre la acusación contra el astro de Telefe.
"Esta es una denuncia realizada hace pocos días, nosotros tuvimos acceso hoy a esto que aparece en el expediente y que realmente es fuerte", comenzó Pozone sobre la denuncia que involucra a Marley.
En tanto que sobre le persona que accionó legalmente contra el popular conductor, el periodista puntualizó: "Es un hombre de 45 años que vive en los Estados Unidos, que es voluntario en la Cruz Roja y que además ayuda a chicos vulnerables, víctimas de abuso sexual y trata. Es decir, una persona que lucha contra la pedofilia".
Además, Pablo Ponzone aseguró que el revuelo generado el año pasado por la denuncia contra Jey Mammon, hizo que la persona que ahora acusó a Marley se decidiera a romper el silencio después de muchos años tras procesar la situación que asegura que atravesó con la figura de Telefe.
El denunciante en cuestión es Adrián Alfredo Molina, nacido en 1979 y, según su testimonio, conoció a Marley cuando tenía 17 años, en 1996. La presunta víctima testificó que entró en contacto con el conductor de manera virtual, en la era previa a la irrupción de las redes sociales.
Si bien según Molina el vínculo en un principio fue amistoso, reconoció que llegó a contarle a Marley "cosas que nadie sabía". "Para ese momento, yo no tenía definida mi orientación sexual. Esta persona es casi diez años mayor que yo, por un largo tiempo logró mi amistad, me enviaba correos electrónicos diariamente, incluso en sus viajes al exterior", especificó el hombre que hizo la denuncia contra Marley acusándolo de corrupción de menores.
El periodista luego indicó que según lo que consta en el expediente, durante un par de meses el contacto entre Marley y el denunciante fue a través de correos electrónicos. "Al cabo de un tiempo me citó en una esquina en la zona de Palermo, donde nos conocimos personalmente. Para ese entonces, él se había transformado en un amigo, en alguien de confianza, y la única persona que sabía todo sobre mi vida", relató Adrián Alfredo Molina en su denuncia.
Luego el hombre contó que Marley lo llevó a su casa en Zona Norte, donde "intentó seducirlo y tener relaciones", propuesta que el denunciante rechazó.
Los encuentros siguieron su curso y, según el testimonio de Adrián Alfredo Molina, la relación con Marley se extendió durante tres años de manera secreta. "Yo en ese momento era un adolescente muy introvertido, tímido... Esa manipulación y mi inmadurez me llevaron a acceder a tener relaciones sexuales con él. Me buscaba en la esquina acordada y me llevaba a su casa, donde comíamos y teníamos relaciones sexuales. Esto se inició cuando yo tenía 17 años y duró por más de tres años en el más absoluto secreto", relató en su denuncia.
"Durante todo este tiempo me distancié de mi familia, asumí el rol de su protector, pero en realidad fue él quien tomó ventaja de mí e influyó en mi anormal desarrollo psicosexual. En varias ocasiones proponía juegos sexuales con la utilización de juguetes y me obligó a ingerir ciertas drogas vendando mis ojos, entre otras perversiones. Yo nunca había usado drogas. En una ocasión, en la planta alta de la casa, Alejandro colocó una sustancia ilegal en mi nariz que se llama popper, la sustancia ingresó en mis fosas nasales, me hizo hervir la cabeza, la nariz, la garganta, los ojos. Esto pasó mientras él intentaba de convencerme de tener sexo en la bañera jacuzzi. Me sentía tan mal que me descompuse y, mareado, perdí el equilibrio y la conciencia", siguió en su testimonio el denunciante que acusó a Marley por presunta corrupción de menores.
Por último, Ponzone detalló que en el expediente Molina declaró que Marley tenía una colección de objetos sexuales debajo de la cama. "Me pidió que me los introdujera, lo que sin dudas corrompió mi normal desenvolvimiento y desarrollo sexual en la adolescencia. Recuerdo que le gustaba utilizar sustancias comestibles para las relaciones sexuales, que compraba en sus viajes al exterior... Mayormente él quería ser penetrado y hacerme sexo oral. En ocasiones, Marley tenía el deseo de orinarme y pretendía que yo bebiera su orina, lo cual me daba mucha vergüenza y asco... En una ocasión, en mi primera visita a los Estados Unidos, él insistió en ingresar a mi habitación y cuando lo logró ,me obligó a sentarme en la cama, se abrió los pantalones e introdujo su miembro en mi boca, sosteniendo mi cabeza, hasta que finalmente eyaculó", enumeró entre otras cosas el periodista sobre las prácticas que Marley habría tenido con su denunciante.