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Claudio Tolcachir, en Buenos Aires: “Hoy si querés hacer teatro tenés que endeudarte”

Es un referente del teatro independiente argentino y sus obras se presentaron en distintas ciudades del mundo. En días, realizará una única función en Argentina de Rabia, su unipersonal.
Claudio Tolcachir, fundador de Timbre 4 Foto: Instagram
Claudio Tolcachir, fundador de Timbre 4 Foto: Instagram

Mientras se toma un café en un barcito de Buenos Aires y charla con MDZ, Claudio Tolcachir afirma que es en un teatro donde le gusta estar. No importa si actuando, dirigiendo, abriendo las puertas, controlando la boletería, acomodando al público, poniendo luces o limpiando el baño. “Dentro de un teatro me encuentro muy feliz -asegura-. Todas esas tareas me gustan. Y, además, aprendo. Cuando soy actor, aprendo como director. Cuando soy director, me desarrollo como actor. Y cuando doy clases, sigo descubriendo características de todas estas tareas. Cuanto más yo pueda variar dentro de mis múltiples labores en el teatro, más feliz soy”.

Con un pie en España y otro en Argentina, cada vez que está en la ciudad de la furia  aprovecha el tiempo al máximo. Este viaje, explica, surgió por una mezcla de trabajos. Por un lado, para preparar la gira de Mejor no decirlo, obra en la que dirige a Mercedes Morán e Imanol Arias; por el otro, para dar clases maratónicas en Timbre 4, espacio de formación que fundó en 2001, que también funciona como sala independiente y que hoy, además, tiene una sede en Madrid.

Y cada vez que viene, admite, aprovecha para hacer funciones de Rabia, el unipersonal que marcó su regreso a la actuación después de 12 años. Pero en esta oportunidad, no será en su sala, sino en el Teatro Metropolitan. ¿El motivo? “No es mi estilo venir y decir ‘libérenme Timbre que yo quiero hacer funciones’. Si bien soy el dueño, no corresponde… porque las temporadas están armadas y las obras están funcionando -responde-. Queríamos hacerla en una sala un poco más grande y la del Metropolitan está buenísima porque entra más gente, pero al mismo tiempo es muy recogida, es muy cercana. Hacemos una única función y nos damos el gusto de compartirla con la gente que se quedó con ganas”.

Claudio Tolcachir presenta una única función de "Rabia" el próximo martes 6 en el Teatro Metropolitan / Foto: Gentileza prensa

-  ¿Por qué Rabia para volver a actuar después de tantos años?
- Leí la novela de Sergio Bizzio hace años y me fascinó. Me volvió loco. Me la acordaba, y sin darme cuenta, cuando conocía a alguna persona que no la había leído, me surgía como el ejercicio de contársela. Entonces, en determinado momento, cuando surgió la posibilidad de presentar un proyecto en España, en este caso para el Teatro La Abadía, pensé que podía ser interesante transformar esta novela en un monólogo. También porque era algo que nunca había hecho: nunca había adaptado una novela y nunca había estado solo en el escenario. Tampoco nunca había sucedido que Lautaro Perotti me dirigiera a mí, siempre es al revés. Así que era una cantidad de desafíos que valía la pena. Además, una necesidad personal muy grande. Pocas veces conté una historia tan maravillosa, que es inabarcable, inagotable. 

- ¿Tuviste la oportunidad de hablar con Sergio Bizzio? 
- Sí, por supuesto. Primero para pedirle permiso. Después, él leyó la versión y, por suerte, le encantó. Vino a España a ver la obra. Eso ayudó a conocernos personalmente y, además, a hacernos amigos. La vio también en Buenos Aires. Así que por suerte es un gran fan de la versión, lo cual me llena de orgullo.

- ¿Qué cosas te dan rabia? 
- Mirá, más allá de la novela, porque la rabia acá tiene muchos sentidos. Vas a ver que hasta argumentalmente es muy sorprendente el sentido que tiene la rabia dentro del cuento. En este caso, para el personaje es algo que tiene que controlar. Es una naturaleza de su ser que lo mete en problemas; pero que, al mismo tiempo, es parte de su existencia. A mí, las cosas que más rabia me dan son las faltas de respeto. Después aparecen otros matices de color, que puede ser el dolor, el odio, la indignación, pero me produce mucha rabia, como ligado un poco a la impotencia, cuando siento que no hay respeto por las personas.

- ¿Cómo ves la situación del teatro independiente hoy? 
- La situación del teatro independiente, que es mi mundo, es de urgencia. Me sale esa palabra. Estamos en una situación de urgencia en Buenos Aires y en todo el país, porque el desarme del Instituto Nacional de Teatro hace que todas las pequeñas salas que cumplían una función fundamental en cada provincia, en cada pueblo, se estén cerrando. Aquí en Capital hay una cantidad de salas que cerraron porque es imposible pagar el alquiler, porque es imposible pagar la luz, porque el público ya no puede acudir por cuestiones económicas. En general, el teatro, el cine, todo lo que tiene que ver con el desarrollo artístico, no solo está abandonado, eso ya nos ha sucedido y hemos estado abandonados antes. Ahora hay una decisión muy clara de denigrarlo, de aniquilarlo, así como en otro momento de nuestra historia se prohibió o se exilió. En este caso, lo que se hace es asfixiar, hacer imposible el desarrollo de nuestra tarea. Hay mucho prejuicio con el arte, hay mucha tontera, hay mucha torpeza, y en vez de que existiera una persona que gestione, que mejore el sistema, que aproveche algo que ya de por sí funciona, aún en esas condiciones, se lo trata de destruir. Supongo que lo mismo están haciendo con la ciencia, con el deporte, con los derechos humanos y con cualquier emprendimiento. Cualquier persona que dependa de que haya otros que puedan consumir su tarea, está en estado de emergencia. 

- Y el teatro resiste…
- Sí, lo que pasa es que es doloroso. Antes te diría que era muy difícil vivir del teatro, hoy te diría que, además, si vos querés hacer teatro tenés que endeudarte, dejar de comer o vender muebles. Es tanta la violencia que crece sobre la gente que expresa su opinión, que es algo inaudito, es algo que no había sucedido en democracia. Expresar tu opinión puede ser riesgoso, también al mismo tiempo ahora se va dando la libertad de expresarse. No van a ganar, porque esto es cíclico. Tengo que también decir que veo un país dormido ante determinadas atrocidades, que vayan diputados a visitar a (Alfredo) Astiz y que la gente no salga a la calle, quiere decir que evidentemente estamos permeables para que nos hagan mucho daño.

"Rabia" es la adaptación teatral de la premiada novela de Sergio Bizzio / Foto: Instagram

- ¿Qué diferencias encontrás entre lo que se hace en teatro independiente en España y acá? 
- Mirá, en España el teatro independiente prácticamente no existe. Hay grupos, pero minoritarios, no hay una relación. El teatro independiente en Argentina es un foco de escritores, de actores… Digamos que allí es un espacio mucho más reducido, existe, y nosotros vamos a hacer todo lo posible para que crezca y porque exista más, pero no es comparable. Por otro lado, si hay muchos más lugares de exposición para el teatro, oficiales, provinciales, de la ciudad, de los ayuntamientos, hay muchos más teatros que aquí que solo tenemos el San Martín, el Alvear, el Cervantes, solo en Capital… pero hay muy pocos teatros nacionales o provinciales. En detrimento de eso no hay teatro independiente. Son sistemas muy diferentes. El teatro independiente nuestro es un valor único, que tiene una fuerza de creatividad, de potencia, que es único y que es famoso en el mundo. 

- Además de conocer el mundo con las giras, ¿qué otras cosas te permitió el teatro?
- Primero, ser yo. Porque descubrí que era mi lugar en el mundo y yo no me sentía muy incluido ni en la escuela, ni en el club, ni en ninguno de esos lugares. Cuando descubrí el teatro, primero descubrí un lugar donde era feliz y donde podía desarrollarme. Después, descubrí a mis amigos, mi familia. Desde los 13, 14 años que nos conocemos y somos el mismo grupo. Bueno, hay mucha más gente también. El teatro me hizo conocer personalidades alucinantes como Norma Aleandro, Alejandra Buero, Mercedes Morán, Juan Carlos Gené, (Agustín) Alezzo, (Daniel) Veronese… gente que me ha marcado, que me cambió la vida y que son seres de los que aprendí. El teatro me dio la cultura, me dio el pensamiento, me dio una forma de vivir que es colectiva, que es grupal, que es creativa, que de alguna manera convive un poco con el error, con la prueba y el error. El teatro seguramente es una forma de vida. Es un lugar que me da mucha felicidad. Entro al aula a trabajar con alumnos y le encuentro sentido a la vida, sé lo que estoy haciendo, sé para qué estoy y eso es un privilegio muy grande. En eso creo que soy muy afortunado, porque desde los 8, 9, 10 años supe dónde quería estar y eso realmente tiene mucha fortuna.

Para agendar

Rabia

Única función. Martes 6 de agosto, 20:30 horas, en Teatro Metropolitan (Avenida Corrientes 1343, Buenos Aires). Entradas en Plateanet.