Cómo fue el violento robo que sufrió la ex de Sebastián Ortega en Palermo
Ivana Figueiras, la expareja de Sebastián Ortega, vivió un violento robo en su local comercial de lencería ubicado en Palermo. El atraco, a mano armada, ocurrió el sábado por la mañana, cuando un delincuente ingresó a la tienda y amenazó a una de las empleadas para luego huir con dinero y un celular.
-
Te puede interesar
Cuándo y de qué murió Claudio Rissi, Mario Borges en El Marginal
Según indicó la propia Ivana a través de sus redes sociales, el traumático episodio sucedió por la mañana y el ladrón se hizo pasar por un cliente de su comercio, ubicado sobre la calle Malabia al 1600, en Palermo, uno de los barrios más renombrados de Buenos Aires.
Tan solo unos pocos minutos luego de que el negocio de ropa interior abriera sus puertas al público, el hombre que fingía mirar los productos, sacó un arma de fuego y amenazó a la vendedora que lo asesoraba al grito de “dame la plata o te pego un tiro”. En el lugar había una persona más y se investiga si era cómplice del delincuente.
-
Te puede interesar
Dónde queda la cárcel de San Onofre de El Marginal
La expareja de Sebastián Ortega, quien se desempeña como modelo y empresaria, mostró su impotencia a través de su Instagram. La molestia no solo se debe al robo, sino que indicó que se trata del segundo episodio de estas características que le toca atravesar a ella, como dueña, y a sus empleadas.
“No puedo parar de llorar y se me parte el corazón. No puedo creer dejarlo todo y vivir estas injusticias. ¿Qué más hay que hacer? Harta”, escribió en sus redes, afectada por la situación. Luego, contó más detalles del lamentable momento: “Me llamó la vendedora llorando a los gritos, asustada porque la apuntaron con un arma”.
“Es la segunda vez en meses que entran a robar a mi local de Palermo”, recordó y, en diálogo con Infobae, especificó que el primer hecho delictivo sucedió a fines del año pasado y se trató de “un ataque violento con una modalidad similar”. Tras ello, la expareja de Ortega dispuso una serie de medidas de seguridad, que resultan ineficientes porque no le pueden “negar el ingreso a nadie”. La dura experiencia la llevó a tomar una decisión: “Por miedo, a mi hija de 7 años ya no la llevo más al local”, aseguró.
La indignación de la empresaria, sin embargo, solo creció a lo largo del día, debido al trato que recibieron sus empleadas a la hora de hacer la denuncia frente a las autoridades policiales. Según le indicó la vendedora, uno de los uniformados les dijo que “mientras sigan siendo todas mujeres en el local van a seguir entrando a robar”.
“No entiendo qué quiso decir”, se cuestionó Ivana, molesta. “¿Si son hombres vendiendo bombachas y corpiños acaso no te roban?”, escribió. Cabe recordar que la criminalidad en la zona se encuentra en alza y, el mes pasado, un joven de 27 años oriundo de Venezuela fue asesinado por un ladrón armado.