Aníbal Pachano, de despedida: “Quiero que me recuerden como un gran payaso”
La pregunta es concisa y va directo al grano. La respuesta, igual. Aníbal Pachano no la duda, tiene 66 años, una larga carrera y las pasó todas. Entonces, ¿cómo no va a saber cómo quiere que lo recuerden cuando ya no esté? “Como soy: una buena persona, laburadora, creativa, de buena familia, educada, profesional y un gran payaso”, afirma en diálogo con MDZ Online.
Pachano trabaja desde los 12 años y nunca paró. Del mundo artístico a la arquitectura y de la arquitectura al mundo artístico. No le teme a los cambios, sabe reinventarse y su curiosidad no lo deja quedarse quieto. Si no es arriba de las tablas, es delante de las cámaras o detrás de bambalinas. “Soy un profesional, estudio y hago que mi profesión traspase lo que tenga que traspasar para lograr un objetivo. Ese es mi leitmotiv de la vida y no me ha ido mal”, reconoce.
¿Y cuál es hoy el objetivo mayor del señor del bigotito y la galera? “Disfrutar de todo lo que tengo y de todo lo que he logrado. Seguir creando, pasándola bárbaro y sanándome de un cáncer”, indica del otro lado del teléfono desde Villa Carlos Paz.
El multifacético artista está en la ciudad cordobesa protagonizando Así… vuelvo, el espectáculo que soñó, ideó y montó para “despedirse” de los escenarios. Es un raconto de su vida: sus comienzos en el arte, mudanzas, su carrera universitaria, el legendario grupo Bottom tap, sus producciones, enfermedades y su exquisito y refinado gusto artístico.
- ¿Qué te impulsó a despedirte de los escenarios?
- Nada, el tiempo. Tengo ganas de estar dirigiendo y produciendo espectáculos. 'Así… vuelvo' va a durar, por lo menos, un año más y luego de eso me dedicaré a hacer lo que hice toda la vida: dirigir y producir. No tiene ninguna otra connotación de nada. Ni estoy angustiado, ni nada que se parezca. Es como cuando de la arquitectura decidí irme al mundo artístico y ahora vuelvo a la arquitectura. Hay momentos en los que las cosas se cumplen.
- ¿Cómo te influyen los cambios?
- Siempre son bisagras. Nunca fue un problema para mí tomar un cambio de rumbo o una decisión que tenga que ver con producir algo nuevo. Es una forma de vida: siempre me reinvento. Trato de estar en los momentos más lógicos que pasa mi vida. Por eso tomo decisiones. Nada más que eso.
- ¿En qué etapa de tu vida te encontrás?
- Siempre en la mejor. Cada etapa tiene cosas importantes: en esta, con un espectáculo de primera línea, con una compañía impresionante. Estoy feliz de estar haciendo Así... vuelvo, Ciudad de cúpula, tengo un proyecto para Chile, voy a hacer una biopic. Estoy en un muy buen momento de trabajo, personal y de salud.
- ¿Qué hay de cierto en las versiones que dicen que te inclinaste por la arquitectura luego de frustrarte por quedar eliminado en un concurso de baile en televisión?
- Es un invento de Google, yo jamás estuve deprimido y nada que se parezca. Trabajé, hice una prueba, no me fue bien, di media vuelta y me puse a trabajar en otra cosa. ¡Eso es invento! Jamás tuve depresión, no hay ningún registro de internación. Fue cosa de chicos: surgió la posibilidad de hacer una prueba para un programa de televisión famoso llamado ‘Alta tensión’ y ocurrió hace 50 años. Ya está, caducó (se ríe).
- ¿Cómo te llevás con los haters?
- Me importan un rábano, les ubico un poquito el pato y después los elimino.
- Esta temporada se te criticó por hacer tu espectáculo a la galera. ¿Qué lugar le das a las críticas de los colegas?
- Problema de ellos. A mi empresa la manejo como se me cantan los quinotos. No tengo por qué dar explicaciones de cómo manejo mis negocios.

- Si bien tenías una carrera artística consolidada, la tele te trajo otro tipo de exposición. ¿Qué beneficios y perjuicios vinieron aparejados con la popularidad?
- Todo lo que me ha pasado en la vida ha sido de beneficio y positividad. No tengo nada de qué arrepentirme, ni nada de qué estar pensando por qué hice esto o lo otro. En mi vida, hago y me desarrollo de la manera más libre posible, con tranquilidad y tomo las decisiones que quiero y como quiero. Cuando era chico también era adulto y por eso trabajé desde los 12 años, me banqué solo. Todo lo que tengo me lo gané solito, con trabajo y con esfuerzo. Por eso, no tengo que explicarle a nadie nada. Es una cosa mía y en tal caso, será para mi terapeuta si tengo ganas de estar en el terapeuta (se ríe).
- De todos modos, estar en un reality te hace entrar en un juego mediático donde se muestra mucho de tu vida privada.
- Si, pero los mediáticos tenemos que ver con otra cosa. Cada uno tiene su historia: yo soy uno con arte y oficio; muy distinto a ser uno sin profesión, sin estudio y sin preparación. Son dos caminos distintos.
- Por último, ¿cómo definirías al Aníbal Pachano que está detrás del personaje?
- Soy igual. Un buen tipo, laburador, buen padre, con una familia divina. Todo lo que me propongo lo logro y tiene que ver con el refrán "persevera y triunfarás". Me tomo la vida con optimismo y positividad. Me alejo de lo nocivo que no sirve y no conduce a más nada que problemas.
Antes de terminar la charla, Pachano pide un deseo: “Que todo fluya y que podamos generar un nuevo país para toda la juventud que viene”. Se despide y corta.
Para agendar:
Así… vuelvo
De miércoles a domingo en el Teatro Acuario (Alem 48, Villa Carlos Paz). Las entradas son “a la galera” (contribución voluntaria) y las anticipadas se pueden conseguir en Eden Entradas.


