La durísima historia de Gabriel Rolón: le diagnosticaron 7 días de vida

La durísima historia de Gabriel Rolón: le diagnosticaron 7 días de vida

El panelista visitó el hogar de la ganadora de MasterChef y se fue con algo en la mano.

MDZ Show

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Gabriel Rolón ha irrumpido con fuerza en el inconsciente colectivo hace décadas, con su particular combinación de talentos, que se alimentan en su carrera como psicólogo, pero que abarcan una infinidad de herramientas que lo convierten en un fenómeno.

Este hombre logró romper con muchos moldes y salir del típico ambiente del diván, no solo por la publicación de muchísimos libros, que lo catapultaron a vender más de un millón y medio de copias, sino por su trabajo en los medios, que comenzó de la mano de Alejandro Dolina y su mítico ciclo La venganza será terrible.

Gabriel edificó un perfil único, que no latía en el éter con su incursión en los programas de Elizabeth Vernaci en la histórica Rock and Pop. Luego continuó de la mano de Andy Kusnetzoff en Radio Metro. Ni hablar de sus obras teatrales, siempre con la transmisión de sus conocimientos en psicología como vehículo.

Está a semanas de cumplir sesenta años y abrió su corazón para describir su historia de vida, que ya se conocían algunos detalles, como su infancia dura en el seno de una familia muy trabajadora que habitaba en el conurbano bonaerense.

Lo más llamativo surge en cuanto a un trastorno congénito que le significó un pronóstico increíble. Apenas nació en un hospital de Ramos Mejía, los doctores le comunicaron a sus padres: "Puede vivir siete días, siete semanas, siete meses". La cardiopatía descubierta no le auguraba un futuro promisorio.

El matrimonio creyó con firmeza que su pequeño sortearía las dificultades, por eso en otra consulta médica encontraron otra visión: "Se va a morir de cualquier otra cosa, déjenlo en paz". Así, la niñez transcurrió con mucha reclusión en los libros, en la imaginación y en los juegos en solitario.

El propio Gabriel describió lo que estimuló ese trastorno: "Esa cardiopatía fomentó el estudio y no el movimiento. Metafóricamente, terminé trabajando en cosas relacionadas al corazón". Indudablemente el contexto construyó un camino, que Rolón tomó con convicción.

Claro que las espinas siguieron en su sendero, como el tardío entendimiento que la psicología era su vocación, algo que se despertó con claridad a los 27 años, tras estudiar con anterioridad Ciencias Económicas y el profesorado de Matemáticas.

Sin dudas, aquel pronóstico desolador al nacer no pudo detener a este hombre, que eludió las presunciones y edificó una vida plena, con la música como aliada y con la capacidad de abrirse a nuevos horizontes, que lo dirigieron a un presente soleado.

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