Quién fue Olga Naum, la diseñadora que fue encontrada muerta en un hotel en Recoleta
Su familia la buscaba desde hacía días. La alerta de su búsqueda indicaba que Olga Naum tenía 74 años y que había sido vista por última vez en la avenida Figueroa Alcorta el 23 de diciembre. Un día más tarde se alojó en Up Recoleta Hotel donde su cuerpo fue hallado sin vida.
La autopsia posterior indicó que la diseñadora murió como consecuencia de un edema pulmonar luego de haber consumido un blíster de clonazepam y un frasco de clonazepam en gotas, de acuerdo a lo que explicaron los voceros. Apenas unos días antes Olga Naum había celebrado sus bodas de oro con Emilio Salgado.
Fuentes policiales revelaron que hallaron en la habitación, aparte de los blísters vacíos de clonazepam y la botellita de clonazepam líquido, "una recorte periodístico y una carta de despedida dirigida a sus familiares”. Según los expertos, todas las pruebas indican que fue un suicidio.
Parte de la carta está impresa, mientras que el final está escrito a mano y quienes accedieron al documento indican que "por momentos, es ilegible". En la misma línea, las fuentes revelan que en la carta hay referencias a desgracias familiares, como "la muerte de un nieto que murió al caerse en el hueco de un ascensor y al fallecimiento de su hermano”.
Algunas personas con las que Naum tuvo vínculo estrecho manifestaron su dolor en redes sociales. Fabiana Araujo, fue una de las primeras en hacerse eco de la noticia. "¡Qué tremendo lo de Olga Naum! Qué angustia habrás tenido", escribió en un saludo de despedida a través del cuál muchos supieron que la diseñadora había fallecido.
Su hermana Graciela Naum también le dedicó un sentido mensaje. "Ojalá encuentres donde te fuiste la paz que no lograbas tener acá. Rezo por vos", escribió sobre una foto junto a Olga Naum y Cristina.
Quién fue Olga Naum
Antes de tener su propia maison, Olga Naum estudió fonoaudiología. Luego se dedicó a vender prendas y accesorios de firmas como Graciela Vaccari, La Solderie, Dedé y Mc Taylor, entre otras. Trabajaba con su hermana Cristina, que dejó el negocio en sus manos cuando decidió mudarse a Uruguay. Luego de cerrar su pequeño local al fondo de la galería Promenade, se dio cuenta de que debía ganar fama, que no alcanzaba con tener una buena selección de ropa. Su otra hermana, Graciela Naum, también se dedicó a la moda, tiene una firma homónima y se convirtió en una de las favoritas de Máxima Zorreguieta, que la ha convocado en diversas ocasiones para lucir sus vestidos.
Eso la motivó a lanzar una firma con su nombre. Su casa funcionó como showroom al principio y luego abrió un local en Belgrano. Olga Naum solía decir que había heredado de su abuela el amor por la moda. "Ella nos hacía la ropa sin molde y sin nada", contó en más de una entrevista. Pero ella no era la única ligada a la indumentaria: su mamá también cosía, su papá tenía una fábrica de estampados y su hermano regenteaba Mc Taylor.
Su marca fue un boom en los 80' y la diseñadora siguió marcando el ritmo de la moda argentina. Sin estridencias y con colecciones que encontraban el equilibrio entre la vanguardia y lo clásico, se ganó un lugar en el guardarropa de las argentinas mejor vestidas.
La paleta de tonos desaturados solía ser una de sus predilectas y la capacidad de combinar texturas, un signo de identidad. Hace casi una década decidió hacer un giro en la imagen de su marca cuando se dio cuenta de que a las mujeres más jóvenes su marca las enamoraba tanto como a las más grandes. "Venían las de veintipico para comprarle a sus madres, decían: ¡Esto es para mí! Y no la tenían asumidas para ellas. El marketing estaba puesto en el segmento de arriba", declaró en ese momento.
Fanática de la estética, criticaba a quienes tenían una mala imagen de si mismas o seguían las tendencias sin prestar atención a su propio estilo ni a su personalidad. Sin censura, se atrevió a cuestionar una frase que para muchos es rectora: "Menos es más". La consideraba un cliché.
Tenía un sueño pendiente: abrir una tienda con su marca en un shopping, aunque en su momento reconoció que tal vez no era rentable y que en su vida prefería no resignar otras prioridades como, por ejemplo, el tiempo con su familia.