Mujeres multitasking: ¿virtud o defecto?
Cada vez son más las mujeres que además de ser madres, esposas, profesionales, amas de casa, deportistas, le siguen sumando actividades a su día para sentirse que "pueden con todo". Y realmente pueden con todo y de manera simultanea.
El Multitasking (Multitarea) es el proceso de hacer varias cosas al mismo tiempo: hablar por teléfono, manipular una compu, pensar en lo que vamos a comer, parecen tareas habituales, pero hemos adquirido esta habilidad de supervisar varias cosas simultáneamente sólo con la evolución de nuestras mentes. Pero, ¿por qué las mujeres somos más proclives a adoptar esta conducta?
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"En general todas las mujeres tendemos a este modelo multitasking. Las mas perfeccionistas tendrán que tener cuidado ya que no soltarán ninguna tarea hasta no verla completada, aunque eso implique sufrimiento y ansiedad", advirtió nuestra psicóloga Eva Victoria Rodríguez.
En cambio, el hombre no es multitasking porque tiene la maravillosa habilidad de focalizar su mente y concentrarse en una cosa a la vez.
"Hacer foco, linealizar" las tareas, saber qué es lo importante en cada momento e ir por ello. Tiene que ver con características antropológicas de configuración de la mente y también con que por años nosotras hemos ido absorbiendo en lugar de compartir, pedir ayuda y delegar tareas y roles. Debemos hacernos responsables de que las que sostenemos este modelo de la "mujer pulpo" somos las mismas mujeres", aportó la Licenciada.
De hecho, "las mujeres estamos preparadas para realizar una multiplicidad de tareas a la vez, de forma simultánea sin descuidar ninguna. Este tipo de trabajo mental de llama " multifocal" (multiples focos de atención al mismo tiempo) y viene de nuestros ancestros que vivían en colectividades en las cavernas", analizó Rodríguez.
Definitivamente, las mujeres debían tener "mil ojos" para cuidar a las crías propias y ajenas de amenazas, peligros, proveer alimento, etc. y era mucho más el tiempo que pasaban encerradas ocupándose de muchas cosas en relación a los hombres, que normalmente saldrían por días a cazar y tenían siempre un horizonte adelante de ellos, una meta que sería la presa y volverían al punto de partida. Es por esto que los hombre desarrollaron y tienen actualmente un pensamiento de tipo "lineal", dirigido al objetivo.
El origen de la mujer multitarea
Ser "mujeres pulpos" puede tener que ver con la búsqueda de expandir nuestra participación activa en la sociedad, ocupar lugares de privilegio laborales típica y lamentablemente reservados exclusivamente para los hombres, tomar decisiones con autonomía y adueñarnos de nuestros derechos y garantías tan lentamente conquistadas.
Sin embargo, a esto se adicionan las tareas a las que no estamos dispuestas a renunciar, como la crianza y cuidado de nuestros hijos, su seguimiento de cerca y la generación de un vínculo fuerte y presente en cada paso de los pequeños.
¿Nos perjudicamos?
Definitivamente sí. Son muchas tareas, demasiadas. Además, según contó la Licenciada Rodríguez, lo que usualmente sucede "es que uno espera erróneamente que el otro haga lo mismo que yo. Sin embargo, el otro es justamente "otro" y tal vez no pueda/quiera lo mismo que yo".
No es "saludable". En una sociedad como la actual con tantas demandas, necesidades, exigencias, relojes apretados, etc., deberíamos revisar cada día lo que cada una considera realmente importante y necesario hoy, y hacer el ejercicio de invertir el tiempo sólo en eso.
Cuestión de género
Las mujeres nos sentimos muy capaces de hacer muchas cosas porque en verdad somos muy capaces de hacer muchas cosas, y si son cosas en las que ponemos nuestros amor y creatividad posiblemente también las hagamos bien. "Pero, tenemos una tendencia natural a absorber tareas, a cuidar de otros, a retener los vínculos a través de regalos, cuidados, amor, etc", agregó.
"Lo natural no es vivir enfermas o con estrés. Tiene que haber un balance en la vida."
¿La mejor manera de evadir algunos asuntos personales?
Como ya sabemos, el multitasking implica estar a las corridas con demasiadas cosas y lamentablemente dejar poco tiempo para disfrutar de lo que realmente es significativo e importante para la vida de cada uno.
"Sumado a esto, cabe preguntarnos como está el vínculo con uno mismo. Es decir, una persona que corre para todos lados, que se suma tareas y se ocupa de lo de todos, no respira, no se escucha, no se frena a sentir ¿dónde está parada en la vida?, ¿se conoce?, ¿le gusta la vida que tiene?. Tal vez el vínculo que más perjudicamos en la maratón de las mil ocupaciones es el vínculo con nosotras mismas", destacó Eva Rodríguez. Y sumó:
"Entiendo que el problema es conquistar nuestros espacios tan merecidos caminando el camino de los hombres, imitándolos, clonando sus formas para llegar a los lugares que nos corresponden; aún cuando eso implique estrés y enfermedades, o lo que es peor resignar nuestro mundo femenino con sus formas propias, sus tiempos y procesos."
"Pero, sugiero trabajar para reordenar las prioridades y tomarse las cosas con calma, una a la vez, disfrutando de cada momento, para que no se nos pasen los importantes por estar ocupadas en otras miles de cosas. Saber decir que no a algo que no está en mi lista de prioridades es una virtud y ese no implica una ganancia, no una pérdida. A su vez, frustrarse es una parte importante de la vida, saber no poder, no llegar, no deber, es sinónimo de madurar y cuidarse", cerró.