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¿Qué es la flacidez y cómo podemos combatirla?

Este es un tema preocupante en la estética de la mujer. Hoy te contamos: qué tipos de flacidez existen, por qué se producen y cuál es la solución.

La flacidez es la pérdida de tonicidad en la piel y/o en el músculo, ocasionada por la escasez de proteínas del tejido conjuntivo llamadas colágeno y elastina. 

La elastina sirve como estructura de sostén del tejido y el colágeno ayuda a resistirla y elastizarla.

Muchas clientas, que vienen a consultarme por este tema, suelen confundir la flacidez del tejido con la flacidez muscular. Para mí existen dos tipos de flacidez y pueden darse juntas y/o separadas.

La flacidez del tejido

Es aquella causada específicamente por el estiramiento exagerado del mismo, a raíz de un embarazo (ej: embarazos con aumento de más de 20 kilos, o embarazos múltiples como mellizos o trillizos o embarazos con pesos normales de 9 a 12 kilos en cuerpos que jamás hicieron actividad física previa) o también en situaciones de bajas de peso repentinas (pérdida de muchos kilos en poco tiempo en personas obesas, dietas muy estrictas en personas con más de 10 kilos o en pacientes que deben someterse a una operación de urgencia del corazón y no están en peso adecuado y deben bajarlo pronto, o personas con hipertiroidismo que, al contrario del hipotiroidismo, sufren una baja de peso importante, entre otros casos).

La flacidez muscular

Por otro lado, está relacionada automáticamente con la actividad física, si los músculos de nuestro cuerpo no reciben dentro de nuestra rutina semanal una estimulación continua, pierden su masa, su forma y su fuerza. Al realizar actividad física en forma consciente y constante, a lo largo de los años, nos permite no sólo sentirnos enérgicos y saludables, si no también tonificados, elásticos y activos. También estimulamos hormonas que nos mejoran el humor, que nos ayudan a optimizar nuestro rendimiento cerebral y por último a sentirnos más atractivos elevando nuestra autoestima.

Hay casos en que la actividad física sola no alcanza. 

Muchas clientas me comentan que hacen muchísimos abdominales y no logran tener la panza dura. Eso se debe a una flaccidez de grado elevado, suelen ser casos donde el tejido no tiene adiposidad localizada pero ha perdido su capacidad de sostén y esto hace que nos encontremos con una piel abdominal sobrante. Estos casos suelo derivarlos a un cirujano plástico, el cual analizará si es necesario hacer una abdominoplastía, logrando sacar el tejido sobrante, favoreciendo el aspecto del abdomen.

La flaccidez es uno de los problemas estéticos más difíciles de combatir, sobre todo tratándose de casos graves como los que mencionamos anteriormente.

Lo más importante es prevenirla en el caso de no tenerla aún, o bien comenzar a tratarla en forma constante y saludable, dándole tiempo a los resultados sin desesperar.

Hoy gracias a la ciencia, a los laboratorios y sobre todo a los profesionales de la medicina y la estética, podemos tratar la flaccidez desde distintos puntos. Yo, como cosmetóloga, elijo 3 formas básicas y fundamentales para mejorar la flaccidez:

En primer lugar, realizar de 2 a 3 veces por semana, como mínimo, cualquier actividad física que nos guste, con duración de no menos a 1 hora. Todas las actividades sirven, pero existen algunas específicas en el caso puntual de flacidez. Yo recomiendo Pilates, Ashtanga Yoga, Método de Rose, rutina de gimnasio con aparatos, caminar, entre otros. Es decir rutinas con ejercicios localizados.

En segundo lugar la aplicación adecuada y correcta de aparatología de estética, en las zonas específicas a tratar. En mi gabinete recomiendo, para este caso, sesiones de ondas rusas a través de la electroestimulación, para lograr la tonificación del tejido y la estimulación del músculo para fortalecerlo y otorgar paulatinamente su firmeza. Y radiofrecuencia la cual actúa en forma localizada en el área afectada, generando calor en la capa media de la dermis provocando la contracción de las fibras de colágeno, permitiendo así la elevación de tejidos blandos, ayudando también a la fabricación de colágeno y elastina de nuestro propio tejido. Estas dos terapias combinadas en un diagrama específico para cada caso, ayudan de manera rápida y efectiva a mejorar, en poco tiempo, la flacidez.

Y en tercer lugar es fundamental la utilización de productos corporales en el hogar y también para complementar con la actividad física y en el tratamiento de estética. Estos deben ser específicos para reafirmar la piel. Pueden solicitarse a un profesional o en farmacias. Recomiendo todos aquellos que contengan colágeno, elastina, coenzima Q10, vitamina C concentrada, silicio, extracto de germen de trigo, vitaminas A y E.

Con esta combinación se logra una mejora rápida y efectiva en sólo un mes, pero por supuesto debemos continuar con este cuidado de por vida, si realmente queremos otorgarle una mejora a nuestro cuerpo a largo plazo y retrasar el envejecimiento temprano de nuestra piel. Ya que año a año, si no hacemos, aunque sea una de estas tres cosas, nuestra piel entrará en una decadencia que será cada vez más difícil tratar, logrando así un envejecimiento notable en nuestros músculos y tejidos.

En conclusión a este tema tan complejo como lo es la flacidez que, no sólo nos afecta en el paso del tiempo y las subas y bajas de peso, si no también la falta de agua en nuestro cuerpo, ya que la hidratación es fundamental para el aspecto saludable de nuestra piel, como también lo es la alimentación equilibrada rica en proteínas y vitaminas. 

Mas allá de nuestra edad, del pasar de los años por nuestra piel, de nuestra genética o de nuestras condiciones físicas y estéticas., ¡nunca es tarde!

Nunca es tarde para cuidarnos...
para querernos... para aceptarnos.




Romina Iniesta

Cosmetóloga - Esteticista

mat: 0349

Contacto: romyiniesta@gmail.com