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Estas son las jovencitas que lideran el trabajo social

Las mendocinas forman parte de la mayor organización de estudiantes universitarios en el mundo, Aiesec. El comité mendocino cuenta con 40 voluntarios, 28 son mujeres.
Foto: Muriel del Barco/MDZ
Foto: Muriel del Barco/MDZ

Voluntarios, causa social, proyectos, líderes, ¿les suenan estas palabras? Son algunas de las ideas que tiene la ONG reconocida por la Unesco, Aiesec, como la mayor organización de estudiantes universitarios en el mundo.

Aiesec está presente en 113 países y territorios y cuenta con más de 86.000 miembros. Una verdadera red mundial, que, mediante el trabajo en la organización y el intercambio profesional, explora y desarrolla el potencial de liderazgo de sus miembros.

“Es independiente, sin fines de lucro y totalmente gestionada por jóvenes estudiantes y recién graduados. Los voluntarios deciden hacer una práctica de intercambio para colaborar con alguna causa social y poder lograr un gran impacto, involucrando a personas de diferentes orígenes, culturas, religiones e intereses, pero todos con el único fin de desarrollarse y convertirse en un agente de cambio”, explicó la presidenta electa de Aiesec Mendoza, Carla Lobos.

Te presentamos a algunas de las chicas que comenzaron a "cambiar" el mundo y son nuestras "bien mendocinas". 


Fernanda Martín

En mi caso, por ejemplo, siempre creí en la gran frase de Mandela que dice que la educación es la herramienta más poderosa para cambiar el mundo. La docencia es uno de los trabajos más nobles y esenciales de cualquier sociedad.

Sin embargo, desde que estoy en la ONG, donde uno de nuestros mayores objetivos es desarrollar líderes que cambien el mundo mañana, soy mucho más consciente del gran semillero que tenemos dentro del colegio y de todas las herramientas que tengo en mis manos para empoderar a mis alumnos. Si pretendo que ellos sean los próximos agentes de cambio, el cambio tiene que empezar por mí y yo tengo que ser el mejor modelo de líder para ellos.

Los chicos pasan gran parte del día conmigo en la clase, donde ven como actúo, qué hago, qué priorizo y qué dejo de priorizar. No solo les transmito un idioma, sino que también trato desde chiquititos de motivarlos a pensar que ellos tienen la energía y el poder para hacer el cambio, a ser más proactivos, exponerlos a situaciones donde aporten soluciones a conflictos de todo tipo y pongan a prueba su escala de valores.

Así intento que absorban lo mejor que tenemos en esta sociedad para dejar de lado tanto pero tanto negativismo sobre la calidad de las personas en Argentina y el futuro del país. En nuestro país hay infinidad de potencial de solidaridad, de ONGs y jóvenes que apuestan día a día a un modelo de vida mejor.

Lamentablemente, mucha veces dejamos que nos estupidicen los medios priorizando y mostrando pura y exclusivamente banalidades y la peor cara de la sociedad. Ya no hace falta buscar una revista o un programa de chismes para saber hasta el último detalle de lo que hizo tal o cual anoche con este o con aquél, ver chicas que muestran su cuerpo denigrando totalmente lo que representa ser mujer…sale en cualquier diario “serio” de nuestro país. Sí, en un diario, los hechos más importantes de la vida cotidiana de los argentinos se reducen a eso.

Cada uno decide ver la mitad llena o la mitad vacía del vaso. Un país se define por la gente que lo integra y el cambio lo hacemos entre todos, adultos, jóvenes y los más chiquititos. Ser voluntaria me ayudó a involucrarme y sensibilizarme mucho más con la parte de la sociedad que más lo necesita y a entender el gran poder que tengo desde mi lugar en la sociedad. Me enseñó a ser más proactiva, buscar la solución en vez de esperar políticas públicas mágicas o que alguien más actúe por mí, a ver todo lo bueno que tenemos y a entender que todo cambio de verdad empieza por uno mismo.


Melisa Castro

Fui a Brasil a realizar un proyecto para enseñarle a niños y jóvenes sobre diferentes temas de interés (derechos humanos, violencia, emprendedurismo, etc.) durante dos meses, volví a casa entendiendo que en todos lados todos sentimos igual, y que haber nacido en argentina y no en otro lado fue pura casualidad, a partir de ese día soy residente del mundo, no de Argentina.


Carla Lobos

Realicé mi intercambio en Ecuador, Quito en una escuela de bajos recursos.

Daba clases de inglés y medio ambiente junto un chico de Brasil y una chica de Colombia. Lo mas lindo fue compartir nuestras culturas, donde todos aprendimos de igual a igual, sin importar edad nivel escolar. Creo que pude enseñarles muchas cosas a los chicos pero la que más aprendió fui yo.


-¿Qué hacen los voluntarios de Mendoza?

-Carla: Gestionamos que varios jóvenes mendocinos puedan irse a otro país a experimentar el trabajo social y que extranjeros también lleguen a nuestra provincia. Allí nos desarrollamos como líderes en sí.

Nunca pensé que podía ser líder, pero cuando estuve a cargo de una experiencia me di cuenta que tenía todas las herramientas. Así vamos trabajando.


-El comité mendocino está liderado por mujeres, ¿por qué creen que son mayoría

-Fernanda: Creo que somos más sensibles. Quizás nos han insensibilizado, la gente ve las necesidades y las miserias pero no hace algo con respecto a eso. Por distintas razones, creo que la gente se esconde detrás de algunos paradigmas, como por ejemplo el de “¿qué culpa tengo yo?”.

Creo que no existe una persona correcta que no sea sensible ante la miseria del otro


-Melisa: Coincido, me parece que nos llegan las cosas de otra manera.


-¿Cuándo se les despertó esta vocación?

-Melisa: Cuando era chica hice algunos voluntariados, en los talleres del Colegio o la Parroquia. Fue ahí cuando me di cuenta que ninguna problemática social era ajena a mi.

Por eso, me gustó mucho la idea de hacer esta experiencia. Conocer un lugar diferente con problemas diferentes y busqué la manera de irme a Brasil. Ahí desarrollé mi proyecto “Gira Mundo” con diferentes tópicos semanales para niños de una escuela carenciada. Traté emprendurismo, valores, derechos humanos, violencia,etc.

Conocer esa realidad nos ayuda a ver que el cambio es posible.

-Fernanda: Es que creo que, si todo el mundo tuviera la experiencia palpar y vivir del otro lado: sin recursos, ni posibilidades estaríamos mucho más sensibilizados. Estos chicos no quieren ser vándalos, nadie quiere estar ahí y eso solo se percibe cuando te involucrás. Por mi parte, me pareció mucho más útil involucrarme en esa realidad que estar detrás de una computadora quejándome por Facebook.


 -¿Cuál es la esencia del voluntario?

-Melisa: Que una vez que nos metemos en otras realidades ya no se puede mirar para otro lado. Si ya conociste esa realidad y ya fuiste participe, no hay forma de ignorarla.

-Fernanda: No se nos ocurre ser negativos, al contrario, estamos todo el tiempo motivando al otro para involucrarse en nuestra carencias sociales.

-Carla: Creemos mucho en la filosofía que nos transmite esta ONG: cada persona tiene la capacidad de moldear y cambiar el mundo. Buscamos mucha más tolerancia multicultural, empatía y pleno desarrollo del potencial humano. 

-Fernanda: Además nos cuesta mucho transmitir esta pasión. Hay gente que no entiende cómo hace uno para trabajar en un lugar marginal y cómo dedica tanto tiempo a eso.

-Siempre resaltan como valor ser emprendedoras, ¿creen que ya lo son?

-Carla: A partir de esta experiencia una cree mucho más en una misma y en cada emprendimiento que llevamos a cabo. En todo está el ojo social para no repetir los errores. Así trabajo para que mi empresa no sea la mejor del mundo pero sí la mejor para el mundo.

-Fernanda: Todas nos vemos emprendedoras. Cuando pasamos un montón de obstáculos todo se vuelve menos imposible. Emprendedores comerciales hay un montón pero faltan emprendedores sociales.

Lamentablemente la juventud asocia éxito con una trabajo estresante y saliendo en la televisión. Pero, por suerte el éxito no es eso.

-¿Cómo pueden sumarse otros mendocinos?


 -Carla: Tienen dos opciones: puede ser un miembro y empezar a hacer un voluntariado en nuestra Provincia o pueden emprender un viaje de 6 semanas. Hay opciones muy económicas y accesibles.

-¿La experiencia de voluntariado siempre tiene que empezar con el viaje al exterior?

-Fernanda: Para nada. Muchos chicos, empiezan como voluntarios del comité acá, descubren la inmensa satisfacción del trabajo con objetivos humanitarios que nunca será comparable con los objetivos materiales de la gran mayoría de las grandes empresas comerciales. Además, las habilidades que desarrollan trabajando para una organización sin fines de lucro tan importante a nivel mundial son increíbles. No sólo desde el idioma y conocimiento de mundo porque están en contacto permanente con gente de todo el planeta, sino también lo que significa estar a cargo de todo un grupo de gente y hasta el descubrir las mil y un formas que hay para ayudar al mundo desde lo que hagas, estudies o trabajes.

Mientras que Carla cerró:

La mayor satisfacción del trabajo social está en cada una de nosotras. Ayudando al otro nos desarrollamos a nosotras mismas.