Todo sobre la cápsula de una botella: ¿de qué es? ¿cómo se retira?

Todo sobre la cápsula de una botella: ¿de qué es? ¿cómo se retira?

Uno de los sectores más visibles de una botella de vino. Es una lámina que envuelve tanto la parte superior de la botella como su tapón. Como primera medida, esta pieza se creó para proteger el interior de las botellas de los insectos, roedores y otra suciedades que podían dañar al corcho.

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Esos pequeños elementos que nos encontramos en el cuello de la botella, comenzaron a implantarse en 1760, cuando en Viena llegaban grandes toneles de uno de los vinos más apreciados del momento, el burdeos. Conscientes de que el paso del tiempo hacia que el vino se convirtiese en vinagre, decidieron embotellarlo. Poco tiempo después, personas en contra de la corte, aprovecharon el corcho para infiltrar sustancias en el vino para atentar contra el rey y sus cortesanos. Por esta razón, en 1761, el monarca decidió precintar por ley todas sus botellas con lacre, dando lugar a la cápsula actual.

Hoy esta pieza se considera una parte más del envase del vino: algunos productores la usan como una parte decorativa adicional para transmitir el mensaje de la marca; otros, en cambio, la han llegado a eliminar por completo y venden el vino con el corcho expuesto, aludiendo a factores ambientales, de coste y estéticos (aunque no es la opción más generalizada). Sea cuál sea el caso, ¿qué papel juega esta pieza en realidad, de qué está hecha y cómo debe quitarse antes de descorchar?

¿Qué funciones desempeña la cápsula de la botella de vino?

Las cápsulas para el cuello de una botella de vino son en realidad una especie de manga que se ajusta bien en esta zona, envuelve la parte superior del cuello de la botella, desde la boca hasta el gollete, la parte más ancha del cuello, que tiene como finalidad evitar que la presión del corcho pueda romperla. Si bien, como hemos comentado, agregan decoración, también tienen otras funciones más prácticas:

Función protectora: estas cápsulas protegen el corcho de la botella del polvo y la suciedad en general.

Función estética y decorativa: junto con la etiqueta, la cápsula constituye una parte del carácter del vino que vamos a tomar y la bodega que tenemos delante. La imagen, en este mundo, es importante, aunque no debe ser lo decisivo. 

Garantía: garantiza que la botella no ha se ha abierto antes.

Otro dato curioso de la cápsula es que, si se observa de cerca la parte superior, generalmente se ven uno o dos pequeños agujeros en la tapa. Estos agujeros podrían tener la finalidad de permitir que el corcho y el vino respiren ligeramente con el tiempo. Sin embargo, hay otra razón más práctica.

Estos pequeños agujeros lo que hacen es permitir que el aire escape mientras se instala la cápsula. Actuarían como una especie de respiraderos gracias a los cuales el aire de dentro de la cápsula no quedaría atrapado impidiendo a la misma asentarse completamente en el borde la botella.

¿De qué material están hechas las cápsulas?

Originalmente la cápsula estaba hecha de plomo, un metal muy maleable que se transformaba fácilmente en la forma deseada. Pero en la década de los años 1990 se confirmó que el plomo dejaba residuos en el borde de la botella, lo que constituía un riesgo potencial para la salud al beber el vino. 

En 1996, la Agencia de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA) lo prohibió oficialmente en todas las botellas naciones e importadas. Desde entonces, ha sido reemplazado por otros materiales como:

Estaño: este material es suave y maleable y no se endurece, resulta ideal para vinos de alta gama y pequeñas producciones de bodegas. 

Aluminio: se puede personalizar, no tiene costuras, preservan la flexibilidad del material, la colocación sin arrugas y la impresión. Suele usarse en vinos de alta gama.

PVC (cloruro de polivinilo): constituye una alternativa económica a las cápsulas tradicionales de estaño. Se elabora en dos piezas. Algunas países, sin embargo, lo han prohibido por considerarlo contaminante

¿Cómo se retira la cápsula?

Abrir la botella de vino sin más, sin quitar la cápsula o parte de ella antes, tiene desventajas. Al quedar la lámina en el tapón de corcho, esta entra en contacto con el vino cuando se vierte en la copa, lo que puede llegar a ser antihigiénico. Además, esto no permite obtener un vertido limpio si el borde de la botella está cubierto con trozos de papel de aluminio, por ejemplo. 

La forma más fácil de quitar la cápsula es simplemente sacarla, algo que suele hacerse con frecuencia pero que no es lo que vemos en los restaurantes ni es lo mejor. Debe cortarse la lámina y, para hacerlo, hay un lugar correcto e incorrecto para hacerlo. Si miramos detenidamente, las botellas de vino, en la parte superior del cuelo, tienen una zona llamada anillo. 

Cortar la lámina por encima de este anillo no es correcto porque el vino puede entrar en contacto con esta cubierta. Una de las formas más correctas de hacerlo, tal como lo explican en el siguiente vídeo,, es cortar la cápsula en línea recta alrededor del cuello de la botella, unos milímetros por debajo del borde para que el vino no entre en contacto con la cubierta cuando se vierte.

Un cuchillo afilado y una mano firme son suficientes para lograrlo, pero también puede hacerse con un cortador de aluminio destinado a ello. Puede usarse la hoja de un cuchillo como palanca, situándola debajo de la lámina. Este sistema deja intacta la mayor parte del envase. 

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