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Test Drive: MG ZS Hybrid+ Comfort

El nuevo mapa automotor: el Mercosur cede paso. El test de uno de los SUVs del momento, el MG ZS híbrido.


Test. El panorama del mercado automotor argentino atraviesa una transformación profunda. En el reciente mes de julio pasado, las ventas de 0 km retrocedieron un 30 % interanual y en el acumulado del año la baja llega al 13 %. Durante mucho tiempo el sector estuvo prácticamente monopolizado por la producción local y los modelos procedentes de Brasil; hoy esa hegemonía se resquebraja ante el avance sostenido de los vehículos de origen chino.

El MG ZS Hybrid+ se beneficia directamente de esta nueva realidad regulatoria. Al ingresar dentro del cupo de importación de vehículos electrificados y respetar el tope de valor FOB de 16.000 dólares, queda exento del arancel extrazona del 35 % y paga 0 %. Esa ventaja fiscal, gestionada por el importador Eximar, permite que la versión de acceso Comfort se ofrezca a un precio que deja en desventaja a gran parte de la competencia tradicional de los segmentos B y C.

Diseño, presencia y propuesta espacial

Test Drive MG ZS Hybrid

En el exterior el ZS apuesta por una estética discreta y equilibrada, lejos de las líneas más extravagantes que a veces se asocian a los diseños chinos. Con 4,43 metros de largo se ubica en el corazón del segmento C: apenas 3 cm menos que un Toyota Corolla Cross y 4 cm menos que un Volkswagen Taos. Ancho, alto y batalla confirman su condición de SUV mediano. La parte delantera muestra un voladizo generoso que, sin embargo, no genera problemas en los desniveles urbanos habituales.

Los faros LED rasgados y la amplia parrilla flanqueada por tomas de aire decorativas le dan un aspecto decidido. La versión Comfort se diferencia de la Luxury por la ausencia de techo solar panorámico y por montar llantas de aleación de 17 pulgadas con diseño de cinco brazos, en lugar de las de 18 pulgadas.

Confort interior

Al subir a bordo se percibe de inmediato un habitáculo ordenado. Los comandos están donde se espera encontrarlos, algo que no siempre ocurre en productos asiáticos. La calidad de materiales se sitúa en el nivel habitual de los vehículos del Mercosur: superficies blandas de tacto agradable en la parte superior del tablero y plásticos rígidos bien ensamblados en las zonas inferiores.

El conductor dispone de un cuadro de instrumentos completamente digital que permite elegir distintas vistas centrales (computadora de a bordo, flujo de energía híbrida o asistentes), aunque el velocímetro y el cuentavueltas se mantienen siempre en formato numérico. La pantalla del sistema multimedia es nítida y responde con agilidad. Debajo de ella hay botones físicos para el menú principal y el volumen, aunque su ubicación resulta algo lejana para la mano del conductor.

Test Drive MG ZS Hybrid

Como en la mayoría de los autos modernos, la digitalización de muchas funciones exige un periodo de adaptación. El inconveniente más molesto del día a día es la alarma sonora de exceso de velocidad: el sistema de reconocimiento de señales funciona con gran precisión y avisa incluso ante límites de 20 km/h, por lo que hay que desactivarla manualmente cada vez que se arranca el vehículo.

En las plazas traseras el espacio para piernas y cabeza es generoso, favorecido por un piso casi plano. El ancho resulta el punto más justo para tres adultos y el respaldo, aunque cómodo, no permite regular la inclinación. El verdadero punto débil aparece en el maletero. La marca declara 443 litros (358 litros según norma VDA), pero al levantar la bandeja del piso no hay rueda de auxilio: solo un kit de reparación. El hueco destinado al repuesto está ocupado por la batería de 12 V, que se reubicó allí para liberar espacio bajo el capó al motor eléctrico. Se trata de una solución de fábrica que el importador deberá modificar en próximos embarques si quiere ofrecer un auxilio convencional, prácticamente indispensable en las rutas argentinas.

Híbrido con prestaciones contundentes

El corazón del ZS es su sistema híbrido. Combina un motor naftero 1.5 de 101 CV y 128 Nm con dos motores eléctricos: uno de 136 CV que impulsa las ruedas delanteras y otro generador de 61 CV. Una caja automática de tres velocidades gestiona el conjunto, que declara 191 CV de potencia combinada. A diferencia de algunas cifras teóricas que publican otras marcas chinas, las prestaciones del MG se confirman en la práctica: acelera de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos y recupera de 80 a 120 km/h en 5,9 segundos.

Esas marcas lo colocan entre los más rápidos de su categoría, casi cuatro segundos por delante del Corolla Cross híbrido y a la altura de SUVs nafteros de mayor cilindrada. El consumo promedio se sitúa en torno a los 7 litros cada 100 km en ciudad y rutas secundarias, y se acerca a los 8 litros en autopista.

Test Drive MG ZS Hybrid

En el ámbito urbano el ahorro frente a rivales exclusivamente nafteros como el Taos puede alcanzar los cuatro litros cada 100 km. El sistema prioriza la marcha eléctrica al arrancar y en el tránsito denso siempre que la batería de 1,8 kWh tenga carga suficiente. A velocidades más altas el motor térmico trabaja junto con la asistencia eléctrica. El conductor no puede forzar un modo 100 % eléctrico (no hay botón “EV”), pero sí elige entre tres niveles de retención regenerativa y los modos Eco, Normal y Sport.

Comportamiento dinámico, seguridad y ecuación de precio

La suspensión está calibrada prioritariamente para el confort y absorbe con solvencia las irregularidades gracias a un perfil de neumático adecuado. La dirección asistida es muy liviana, lo que facilita las maniobras de estacionamiento, aunque se siente excesivamente suave a alta velocidad. En curvas el comportamiento es predecible, con apoyos firmes, poca inclinación de carrocería y la típica tendencia al subviraje cuando interviene el control de estabilidad.

En seguridad la versión Comfort no escatima. Incluye de serie seis airbags y un completo paquete ADAS (frenado autónomo de emergencia, control de crucero adaptativo, alerta de punto ciego y centrado de carril) que funciona de manera impecable. El modelo obtuvo cuatro estrellas en las pruebas Euro NCAP.

El argumento comercial más potente es el precio: 27.500 dólares (algo más de 40 millones de pesos al tipo de cambio de referencia de 1.510). Queda claramente por debajo de cualquier híbrido rival —el Haval Jolion cuesta 31.500 dólares y el Corolla Cross se acerca a los 60 millones de pesos— e incluso de varias opciones nafteras que no disfrutan de la exención arancelaria. La garantía de seis años o 120.000 kilómetros refuerza la propuesta.

El principal reto para el representante local será consolidar una red de posventa capaz de generar confianza en una marca aún poco conocida en el país. Si lo logra, el ZS Hybrid+ reúne condiciones técnicas, de equipamiento y de precio para convertirse en una de las opciones más racionales del mercado.