El Volkswagen Bora sigue con vida y tiene el motor del Taos mexicano
Uno de los autos más emblemáticos en la historia de Volkswagen es el Bora. En algunos mercados fue comercializado como Jetta, pero lo más llamativo es que abandonó esta denominación (Jetta o Vento) con el nacimiento de la cuarta generación en 1998.
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Producido en la planta de Puebla (México) se posicionó como uno de los modelos más exitosos del segmento mediano, con un diseño más que atractivo para la época.
Si bien en algunos países se comercializó hasta 2005, en otros mercados compartió su ciclo de vida con su sucesor, el Vento y/o Jetta de quinta generación. De este modo, el Bora continuó hasta el 2015.
Tras su despedida, en China resurgió en 2018 como Bora con una generación inédita, aunque es un modelo que no tiene lazos con el “Jetta global”. Esto fue posible gracias a la asociación entre Volkswagen y la firma local FAW.
La plataforma utilizada del Bora actual es la MQB-A2, haciendo posible que este sedán cuente con diferentes tecnologías inéditas.
Además, puertas adentro posee un instrumental 100 por ciento digital, sumado a una central multimedia táctil con dimensiones generosas. A su vez, tiene algunas asistencias para la conducción, sumado a un buen nivel de confort.
En dimensiones, cuenta con un 4.663 mm de largo, 1.815 mm de ancho, 1.473 mm de alto, y una distancia entre ejes de 2.688 mm.

Más allá de esta novedad, ahora llamó la atención la motorización con la que contará este modelo a partir de ahora. Según reveló el Ministerio de la Información de China, el propulsor elegido será un 1.5 TSO Evo2 de 160 CV y 25,5 kgm de torque. Se trata de una evolución de la mecánica presente en el Volkswagen Taos producido en México.
Para aquellos que quieran ver cómo es el Bora 2023, a continuación mirá las imágenes.


