Trucos para cuando no tenes ganas de correr
1. REPASA TUS MOTIVOS
Sentirte mejor, perder peso con salud, mantenerte en forma, superar un reto personal... o sencillamente, porque te gusta. Nada motiva tanto como tener claro por qué corres y comprobar cómo vas logrando tus objetivos, pero no pienses solo en los beneficios de correr a medio plazo. Dedica unos instantes de cada entrenamiento a recrearte en las sensaciones agradables que experimentas cuando entrenas: tu respiración, el paisaje, la sensación de energía, el ritmo, etc.
2. INTENTA QUE TU ENTRENAMIENTO RESULTE LO MÁS AGRADABLE POSIBLE.
Por muy claro que tengas por qué corres, de poco te va a servir si cada entrenamiento es "un calvario" para vos. Todo te resultará más ameno si podes entrenar en un entorno natural, a una hora con buena temperatura y a ser posible bien acompañada por un corredor o corredora con un nivel parecido al tuyo. A veces merece la pena desplazarse y quedar con los amigos, aunque pierdas algo de tiempo.
3. ESTABLECE UN COMPROMISO
Si ya has quedado con alguien, tenes que estar realmente desmotivado para anular el entrenamiento. Aunque el compromiso más importante es contigo misma: ponete días y horas de entrenamiento obligatorio, no lo dejes para "cuando puedas" o no podrás nunca.
4. CAMBIA DE ENTRENAMIENTO
Por muy bien que te haya ido, ningún entrenamiento sirve para siempre. Si haces siempre lo mismo, terminarás por aburrirte y además no mejorarás. Debes variar conforme al momento de la temporada. Y a veces está bien descansar, dejar la carrera y dedicarte a otros deportes, para retomar el running con más ganas. Las corredoras somos reacios a esos cambios, pero te sorprenderán los resultados.
5. SÉ REALISTA
Si pretendes perder 10 kilos en un mes o clasificarte para el campeonato del Mundo... seguramente vas a sufrir una decepción. Y pocas cosas desmotivan más. Plantéate objetivos realistas, adaptados a tu nivel, y sigue un plan progresivo. Es mejor quedarte corta que entrenar demasiado o demasiado fuerte y encontrarte agotada... o peor, lesionarte. La capacidad de sufrimiento también se entrena. No te des un día una gran paliza porque mañana te costará encontrar las fuerzas para salir a correr.
Fuente: runners.es