¡Animate a maridar! Aquí te contamos cómo hacer

¡Animate a maridar! Aquí te contamos cómo hacer

La sommelier María Laura Ortiz es una experta en el tema, y en esta nota te da algunos tips para que te animes a combinar comida, vino, té, picadas y todo lo que se te ocurra. Si aprendés, después vas a disfrutar más.

María Laura Ortiz

Ya he comentado en otras notas que maridar es casar, unir y enaltecer a ambas partes.

Existe el maridaje de vino y comida, de té y tortas y cervezas con picaditas. Todo lo que se te ocurra que puede ir junto, puede maridarse.

Maridamos para mejorar la experiencia.

Para aprender a maridar necesitamos reconocer que necesitamos:

1 - Ganas de aprender y un momento para pensar entre bocado y bocado

2 - Vías respiratorias libres y el paladar listo para experimentar.

Las personas reconocemos aromas con la nariz, sabores con la boca gracias a la mágica conexión entre la boca y la nariz. La lengua es la encargada de reconocer los gustos, que hasta hace poco eran 4 y/o 5 y ahora son 6: Dulce, Salado, Amargo, Ácido, Umami y Kokumi.

Los aromas los podemos clasificar de acuerdo a su familia: florales, frutales, vegetales, especiados, animales, etc.

Estamos preparados por nuestros ancestros para poder alimentarnos bien y evitar aquello que nos pueda hacer mal. Obvio este entrenamiento era anterior a la comida chatarra y a la comida al alcance de la mano o directo de una góndola.

Experimentemos

Les pido que hagan un ejercicio: que prueben una papa frita saladita y mientras la disfrutan analicen donde sienten el salado. Si pueden beban un vaso de agua y piensen cómo barre esa sensación salada pero les deja una sensación aceitosa o pastosa. Pero si beben una copa de sauvignon blanc (vino blanco fresquito) van a encontrar que la papa frita tiene más sabor, ya que la acidez resalta los salados y lo sabroso dado por el Kokumi y Umami. Además esa acidez aportada por el vino, romperá la estructura grasa en boca y generará salivación extra para resetear la boca e invitar a seguir combinando.

Ahora, si a ese mismo vino lo acompañamos con una porción de torta de chocolate con dulce de leche y crema, la experiencia no sería la misma. El dulzor de la torta, haría sentir el vino amargo, la acidez del vino desaparecería entre el azúcar, lo cremoso y lo untuoso de la torta. Ahora... ¿qué vino combinaría bien? Un cosecha tardía bien dulce o un tinto tipo oporto, con estructura en boca y con un dulzor suficiente como para no flaquear ante tanta dulzura.

¿Con qué comida acompañan a un espumoso o espumante? ¡La variedad es grande! Puede ser con comidas saladas, especiadas, picante e incluso dulces. Ya que el espumoso en su amplia paleta de dulzores y acideces permite jugar. Podríamos pensar todo un menú maridado con burbujas, aunque le escaparía a una buena parrillada con ellas. En el caso de una parrillada es indiscutible el tinto, una buena botella de Malbec o Cabernet te dan el disfrute completo.

En el caso de los tintos, estos además de tener acidez (generalmente menor a los blanco) tienen taninos, que son como una estructura de pequeñas partes que se unen en la boca y te den la sensación de rugosidad, como si comieras banana con cáscara.. ¿se lo imaginan?

Los taninos en boca se unirán a la grasita del asado y servirán como un limpia boca, permitiendo continuar con el disfrute.

Los maridajes son infinitos de acuerdo a la comida de cada región o país, de acuerdo al ingrediente, al tipo de cocción y ocasión de consumo, así como de la variedad de bebidas del mundo. El secreto para entrenarse en maridaje es prestarle atención a cada cosa que comemos, diferenciar sus aromas, sabores, gustos y texturas e imaginar diferentes maridajes y si es posible intentar varias opciones para encontrar tus maridajes favoritos.

Espero que jueguen con la comida y la bebida, y logren una experiencia maravillosa.

Salud!

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