Guía fácil: diferencias entre el kéfir de agua y de leche

Guía fácil: diferencias entre el kéfir de agua y de leche

Aunque a rasgos generales ofrecen las mismas propiedades, el kéfir de agua y el de leche presentan varias diferencias.

Redacción MDZ

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Ya te contamos qué es el kéfir, cuáles son sus propiedades y también compartimos una receta para hacerlo de forma fácil. En esta oportunidad, la idea es profundizar un poco y hablar de las diferencias más importantes que se dan entre sus dos versiones: la de leche y la de agua.

La idea es poner el foco no tanto en su elaboración, sino en las diferencias que ambos tipos de kéfir presentan en la práctica, es decir, al momento de su consumo.

En todo caso, es importante recordar que siempre es recomendable la consulta con un profesional, como puede ser un médico clínico y un nutricionista. Más allá de todos los beneficios que ofrece el kéfir para la salud, son ellos quienes saben qué tanto lo puede necesitar un individuo.

Kéfir de agua y de leche: algunas de sus diferencias más importantes

Más allá de que comparten el nombre, el kéfir de agua y el de leche se caracterizan por estar compuestos por conjuntos de microorganismos diferentes entre sí.

Dosis diarias recomendadas:

Es una de las diferencias más importantes en cuanto al consumo de kéfir, ya que indica cuáles son las cantidades que se recomiendan para el consumo diario.

El kéfir de leche, como es de suponerse, conserva cada una de las propiedades nutritivas que son características de este líquido. En consecuencia, si se obtiene una buena elaboración y la calidad es la adecuada, alcanza con ingerir una taza de esta variante por día.

Por lo contrario, el kéfir de agua carece de valor nutricional, por lo que se lo puede tomar en mayores cantidades. Por ejemplo, las mismas pueden variar entre 1 y 2 litros por día.

Contextura de la bebida:

El kéfir de leche, por las mismas condiciones de su elaboración, da como resultado una sustancia con una contextura similar a la del yogurt, aunque apenas más líquida.

En cambio, el de agua es completamente líquido y su consistencia es más bien similar a la del suero que se forma en lácteos como el yogurt y el queso crema, entre otros. Al mismo tiempo, presenta un particular tono gaseoso.

Sabor:

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta al momento de optar entre un kéfir de leche y uno de agua se refiere al sabor de los mismos, ya que en ambos casos es completamente diferente.

El que se hace a base de leche es mucho más intenso que el de agua. Para describirlo, podría decirse que tiene sabor a yogurt fuerte, con un dejo de acidez marcado.

El kéfir de agua, por su parte, es más sutil y se presenta de una forma bastante neutra. Es por este motivo que para su consumo se recomienda combinarlo con alguna fruta, para que se destaque un poco más y no pase tan desapercibido.

Las consultas relacionadas a la salud deben realizarse con médicos profesionales, dado que cada organismo es diferente y es necesario el chequeo individual para obtener respuestas concretas y personalizadas. Para sugerencias de nuevas recetas y comentarios, te invitamos a escribirnos a contacto@mdzol.com y responderemos a la brevedad.

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