Cebollas caramelizadas al vino tinto: un manjar agridulce para sumar a tus comidas

Cebollas caramelizadas al vino tinto: un manjar agridulce para sumar a tus comidas

Sirven para sumar a un sándwich gourmet, potenciar carnes o añadirlas a tartas

Redacción MDZ

Redacción MDZ

Las cebollas caramelizadas al vino tinto surgen de una preparación fácil, sencilla y versátil, ya que se puede utilizar en un sinfín de preparaciones. Son excelentes acompañantes de las hamburguesas, en sándwich o al plato.

Además, aportan ese "toque dulzón" a tortillas de papas o queso, verduras grilladas, pizzas o quesos frescos.

En combinación con queso de cabra, es un manjar que puede utilizarse de entrada, antes del plato principal o hasta servirlo como una guarnición en sí misma con todo tipo de carnes: ternera, cerdo, pollo y hasta pescado.

También es un aderezo ideal para realzar el sabor de las ensaladas. Su toque potencia sobre todo las que incluyen tomates, vegetales de hojas verdes y van perfecto con el ají picante.

En esta ocasión te mostraremos cómo preparar cebollas caramelizadas al vino tinto. La conjugación de dos sabores únicos se une para dar un aporte gourmet a tus comidas que te hará destacar ante otros platos. Vamos a la receta para prepararlas.

Receta (¡Muy fácil!) de cebollas caramelizadas al vino tinto

Ingredientes:

  • 3 cebollas blancas medianas
  • Sal marina
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva
  • 1 copa de vino tinto
  • Azúcar

Preparación:

Cortar la cebolla por la mitad para poder realizar un corte “en pluma“, que es un corte parecido “juliana“ que aprovecha la longitud del ingrediente para realizar un corte fino a lo largo del vegetal.

En una olla, agregar el aceite de oliva y esperar que tome temperatura. Se le puede agregar una cucharada de manteca para potenciar el sabor, pero es opcional. Luego de que, si la agregamos, esté completamente derretida, se le agregan las cebollas cortadas en pluma.

Con la ayuda de una cuchara de madera podemos revolver cada dos minutos para que nada se queme. Una vez que toda la cebolla tocó el aceite, se le suma la pimienta negra recién molida y unas cuantas pizcas de sal.

Pasados unos minutos, la cebolla empieza a tornarse translúcida y comienza a cambiar su tono a dorado. Cuando esté completamente lista y homogénea, se retira de la olla y se coloca en un bol aparte para que no continúe con la cocción, lo que ocurre aunque apaguemos el fuego si la dejamos en la olla.

Entre tanto, en una sartén colocamos el vino y el azúcar que revolvemos con una cuchara de madera para que el granulado se disuelva más rápido. La idea es que la reducción del vino sea de 1/4 de la cantidad que teníamos al iniciar. El líquido debe quedar parecido a un jarabe, sin pasarse ya que se espesa al enfriarse un poco.

En un frasco colocar la cebolla y la reducción del vino juntas. Con ayuda de una cuchara larga empezamos a remover para que toda la cebolla quede impregnada de la reducción.

Llevar a la heladera por una hora y ¡A disfrutar!

Si planeas incorporarlas a tartas, hazlo antes de que cuajen los huevos, es decir, al elaborar su relleno. Quedan increíbles con hamburguesas de cerdo o ternera, barbacoa y un esponjoso pan con semillas de sésamo y también son especiales para agregar sobre un lomo con puré de papas al natural.

¿Ya te tentaste? Para dudas, sugerencias de nuevas recetas y comentarios, te invitamos a escribirnos a contacto@mdzol.com y responderemos a la brevedad.

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