El restaurante recomendado: Cava de Cano

El restaurante recomendado: Cava de Cano

Alicia Sisteró cenó en el restaurante de Luján. En esta nota lo bueno y lo malo de un espacio que los mendocinos y turistas eligen hace ya varios años.

Alicia Sisteró

El restaurante Cava de Cano es uno de esos “clásicos” pero de bajo perfil. Quizás porque está un lugar un poco escondido. Mil veces pasaste por la puerta seguramente, y no lo viste. Está sobre la calle San Martín de Mayor Drummond. La gente que llega a Cava es generalmente por referencia. Por eso fui, porque me lo recomendaron varias personas.

Reservé y alguien del restaurante por whatsapp me dio amplias posibilidades de días y horarios. Y allá fui, con una amiga.

Apenas entré me impresionó el antiguo parque con un árbol gigante de más de 160 años. Impacta. Después fue un placer entrar a través de una pérgola con un parral en su mejor momento. Precioso. El edificio es una casa antigua que perteneció al gobernador Guillermo Cano. Sus paredes rosadas patinadas le aportan calidez al espacio, el edificio está restaurado de forma muy pintoresca. La ambientación es de otra época: objetos gastados, una galería que parece una pulpería, muebles antiguos,  cuadros y documentos del que fue gobernador de Mendoza.

El lugar es muy agradable, de eso no hay dudas. Y tiene el encanto especial de un laberinto. Entrepisos, galerías, escaleritas, habitaciones... Todo muy privado. Brindan a los comensales un espacio exclusivo de acuerdo a la cantidad de personas que reserven. No es un lugar para mostrarse, ni tampoco uno en el que te vayas a encontrar con algún conocido. Da la sensación de estar comiendo solo, pero al salir y ver la cantidad de autos en la playa de estacionamiento, te das cuenta de que hay muchos visitantes.

Nuestra cena transcurrió literalmente en la cava, en un sótano, climatizado, con música, y en el que podrían quizás haber comido 4 personas. Pero no solo por el espacio físico, sino por la cantidad de comida. Si hay algo que destacar por sobre otras cosas, además del la hermosa ambientación, es la gran cantidad de comida por comensal. Si lo tuviera que describir con un modismo local, diría que “te corren con comida”. ¿Eso es bueno o malo? Yo sé que la mayoría respondería que es bueno. Al mendocino promedio le gusta comer mucho y pagar lo menos posible. Y eso es exactamente lo que aquí ocurre. Por $900 por persona, te sirven vino blanco o tinto, aguas, una picada fenomenal, una empanada, carne a la olla, una porción de spaghettis, un postre y un cocktail. Casi todo en porciones siderales. Al finalizar también nos convidaron unos puros (no fumamos, pero es un valor agregado que seguro los fumadores aprecian).

Mesa inicial con fiambres, legumbres, escabeches, vegetales asados, condimentos y pan.

 

Porción de fideos caseros con salsa bolognesa. Atrás el abundante queso rallado para los que gustan comer "queso con pasta".

Bien, hasta aquí supongo que logré captar tu atención, entusiasmarte, y ya querés reservar, Te animo a que lo hagas por supuesto, y vivas la experiencia tal como yo lo hice. Pero no sin antes explayarme en lo bueno y lo malo que para mí tuvo esta experiencia.

Puros, postre vintage (dos bochas de helado de vainilla con manzana caramelizadas y una oblea) y un cocktail.

A favor: 

  • Excelente atención desde la reserva, muy amable y simpático el personal.
  • Privacidad: si alguien no quiere ser visto, es el lugar perfecto.
  • Muy ricos fiambres, con el plus de que  algunos embutidos eran de calidad artesanal. 
  • Gran variedad de legumbres  y vegetales asados.
  • Oliva de excelente calidad (no tenía etiqueta por lo cual no pude saber de qué marca era)
  • La pasta casera muy rica, buen punto de cocción, y la salsa bolognesa exquisita (aunque escasa).
  • Todo lo que comimos estaba bien condimentado y sabroso.
  • El espacio es realmente bonito, cálido y fuera de lo común.

 

En contra (o detalles que valoraría si mejoraran)

  • Musicalización con lentos de los 80 y 90, en inglés. Esperaba música “más nuestra” en ese ambiente tan tradicionalista.
  • Las salsas que acompañaban la picada son industriales (mostaza, mayonesa, ketchup), en ese contexto algo más artesanal lo valoraría mucho más.
  • Las aceitunas verdes tenían gusto “atrojado” (pero es justo decir que las negras estaban exquisitas).
  • Se demoraron mucho en traer a la mesa los diferentes “pasos”. Dijeron que nos iba a dejar un “llamador” (supongo que algún tipo de alarma o campanita) y no lo hicieron, por lo cual debíamos esperar bastante para que aparecieran los camareros. Es como para ir relajado, la experiencia  dura aproximadamente 3 horas.
  • Los quesos eran industriales, los que compás en el súper o en el almacén de la esquina. Habían de varios tipos, pero similares entre sí (semiduros). Hubiera valorado una selección más cuidada por sobre la cantidad.
  • El pan que nos trajeron al principio de la cena era tipo industrial, de esos que parecen “inflados”, que tienen mucho volumen y son livianos. Luego trajeron unos bollitos de pan casero caliente, mucho mejor.
  • A la alcuza le faltaba un buen aceto y un pimentero de granos tipo molinillo. Yo valoro esos detalles, pero entiendo que a otros no les parece importante.
  • El lugar de llama "Cava" de Cano, un lindo parral es parte de la recepción, y vimos variedad de botellas estibadas en la cava. Pero nunca nos ofrecieron una carta de vinos. Solo vino blanco o tinto, de la bodega Mastroeni.  ¡Qué lindo hubiera sido poder degustar algunos vinos por copa también de otras bodegas! (inclusive pagándolo extra).

Conclusión: es una experiencia diferente , fuera de lo común. Las porciones son generosas, ofrecen gran variedad de platos simples y muy conocidos para los mendocinos, en un menú únicO (solamente se puede elegir entre vino tinto o blanco, y entre algunos cocktails al finalizar). Quien evita la alta cocina o los productos exóticos, de seguro le encantará este lugar. Es ideal para quien prefiere de los platos tradicionales o “de bodegón”, valora la cantidad, y quiere pagar un precio bajo por eso. En lo personal, prefiero menos cantidad de comida, con productos más exclusivos, y sin duda, mayor opciones de vinos.

 

Datos de Cava de Cano

  • Dirección: San Martín 2488 - Luján de Cuyo
  • Estacionamiento privado
  • Opciones para celíacos y vegetarianos (avisar previamente)
  • Mesas al aire libre (galería)
  • Forma de pago: efectivo y tarjetas
  • Menú infantil $900*
  • Menú adultos con todo incluido $900* por persona. La cuenta completa:

*Precios febrero 2020

Los restaurantes, bares y demás negocios gastronómicos no pagan por aparecer en esta sección de Food Lovers. Esta crítica gastronómica fue realizada por la periodista Alicia Sisteró, editora de Food Lovers, quien asistió al restaurante sin presentarse como periodista, y pagó la cuenta.

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