¿Slow Food o Fast Food? Vos elegís
Slow Food, (comida lenta) es más que un estilo,
es una filosofía de vida. Vivir el movimiento slow contrapuesto al Fast Food (comida rápida),
no requiere esfuerzo adicional, solo requiere una especie de reprogramación.
Como sabemos existen tiendas de comida rápida donde podemos comprar y comer en menos de media hora e incluso donde podemos comprar desde el mismo auto. Junto con las clásicas hamburguesas, llenas de condimentos y papas fritas que parecen de cartón, se puede “disfrutar” un gran vaso de gaseosa, menú que fácilmente supera las 1200 calorías (más del 60% de las calorías totales diarias sugeridas). El problema no son las calorías sino que son calorías huecas, no suman nada y si restan mucho a nuestra salud.

Desde hace años me involucré con el Slow Food, movimiento que nació en 1986 en Italia, tras un intento de instalación del primer fast food en un tradicional punto de ese país. Hoy está establecido en más de 50 países y cuenta con decenas de miles de socios.
Sus objetivos son:
a) Otorgar dignidad cultural a las temáticas relacionadas con la comida y la alimentación;
b) Individualizar los productos alimenticios y las modalidades de producción ligados a un territorio, en una óptica de salvaguardia de la biodiversidad, promoviendo su categorización y protección en tanto que bienes culturales;
c) Elevar la cultura alimentaria de la ciudadanía y, en particular, de las generaciones más jóvenes, con el objetivo de lograr la plena conciencia del derecho al placer y al gusto;
d) Promover la práctica de una calidad de
vida distinta, basada en el respeto al ritmo y tiempo naturales, al
ambiente y la salud de los consumidores, favoreciendo la fruición de aquellos
que representen la máxima expresión cualitativa.
En simples palabras, Slow Food busca combatir la cultura del Fast Food, recuperando las costumbres y tradiciones y sobre todo recobrando el sabor de los alimentos. Se basa en el disfrute de la comida, en degustar los placeres que ésta ofrece, destacando el goce de la buena mesa en el entorno más adecuado.
Comer en familia, almuerzos y/o cenas, sin
televisor enfrente, ni aparatos electrónicos puede ser el primer paso.
Desarrollar el diálogo entre la familia, prestarle atención a los bocados que
nos llevamos a la boca puede marcar la diferencia entre la buena y la mala
alimentación.
Otra gran diferencia la marca la elección de la
calidad de los ingredientes, su origen y la técnica utilizada. Ejemplos
cotidianos pueden ser: huevo duro orgánico, fideos al pesto, vegetales
horneados o simplemente una ensalada de fruta fresca como broche de oro para
una gran comida.
Uno de los principales objetivos es la Biodiversidad.
Esta trae consigo el equilibrio y la armonía en el cultivo. Antes que el
hombre se dedicara a cultivar campos completos de un monocultivo, existían un
sinnúmero de plantas dentro de cada sembradío. Las familias podrían tener un
limonero, un olivo, un par de parras, rosas, margaritas, ruda y seguramente
algún jazmín para perfumar el ambiente. Aquí cada compuesto aportaba su granito
de arena para la salud de la huerta, una protegía a la otra y en su conjunto se
protegían entre sí. Esto se termina con el monocultivo; le sacamos los
remedios naturales y en consecuencia le deben aplicar químicos para evitar que
las plantas mueran. En consecuencia, consumimos químicos que nos enferman.
¿Sabías que la zanahoria en la antigüedad se cultivaba por sus semillas y sus hojas? Era similar a lo que se hace con el cilantro o el perejil y recientemente se incorporó como un todo a la dieta de la humanidad. Sus colores eran variados, existiendo atractivos violetas, rojos pero predominando el clásico anaranjado. La mayor propagación del anaranjado se debe a los holandeses, quienes según dicen la seleccionaron para honrar a su reino. No sabremos nunca quién fue el responsable pero estoy segura que le quitaron la diversión a la ensalada de zanahoria rallada.
Como hacer para comer sano en tiempos de locos
- Contar con ingredientes de temporada
- Los ingredientes deben ser lo más frescos posible
- Los ingredientes deben provenir de su origen más cercano posible
- Las técnicas de cocción debe primar la conservación de la calidad
- La dieta debe ser lo más variada factible

- Los condimentos y aderezos deben ser naturales y saludables.
- Las cantidades deben ser adecuadas para no verse forzados a recalentar sobrantes y así perder propiedades.
- Hacer uso de las herramientas disponibles que ayuden a acelerar los procesos, por ejemplo, vegetales cortados en tiritas (juliana) para 4 personas, salteados al wok con 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, condimentados con semillas de hinojo, pimienta negra, coriandro y una pizca de sal, resultan un plato delicioso y terminado en menos de 10 minutos.
Cocinar bien, rico y slow te puede llevar menos de la mitad del tiempo que esperar el delivery
Alimentarse bien tiene que ver con la armonía que nos rodea, con la dedicación puesta en preparar la mesa, en sobre todo en los pequeños detalles que pueden volver cada comida cotidiana en una comida única e inolvidable.
Como madre que soy, tengo la responsabilidad social, moral y ética de alimentar a mi familia lo más saludablemente que esté a mi alcance y transmitirles la pasión por los alimentos junto con una educación mínima que despierte en ellos el pequeño hombre slow que todos llevamos adentro.
Datos de interés:
https://slowfood.com/ - Podés asociarte por 10 euros (aprox 150 pesos por dos años)
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Hasta la próxima semana.
María Laura Ortiz
[email protected]
TW @AromasdeCocina





