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El restó recomendado: la nota más leída del 2014

Cerca de 12.000 lectores quisieron conocer esta propuesta. En esta nota te cuento mi experiencia en Tomaticán, un autoservicio ideal para la comida de todos los días.
Foto: Food Lovers
Foto: Food Lovers

Como en casa, pero comprado.

Todos queremos comer rico, sano y barato… (o casi todos). Y además, en la semana que estás a mil, en lo posible que sea un almuerzo rapidito para seguir trabajando. O a veces llegás cansado del trabajo, y no querés cocinar…

Bueno, para quienes se sienten identificados, aquí les cuento sobre Tomaticán.

No es un típico autoservicio. Si bien elegís y ponés en tu plato (o te sirven) lo que más te apetece, hay personal del local que te ayuda a escoger tanto las opciones de comida como los vinos. Y lo más lindo, es que te hace acordar a la comida de tu mamá o de tu abuela.

Vos calentás tu comida en microondas (si hace falta), y ellos te acercan el plato a la mesa. Y si tenés suerte, también te convidan algún bocadito de la cocina como gentileza para que pruebes lo que están elaborando.

Para todos los gustos. No es solo vegetariano.

En un amplio salón, en el fondo, están los mesones con bandejas para que puedas optar por verduras orgánicas al horno, Matambre a la leche, Tortilla de papas… o por supuesto, un rico Tomaticán hecho en olla de hierro (exquisito… le hacen honor al nombre del local). El menú cambia diariamente, no hay una carta fija. Sí hay pizarrones, y gente dispuesta a contarte el plato del día. Carnes, verduras, ensaladas, tartas, pastas… hay para todos y todas. Entre la extensa lista de platos, podés encontrar carne a la masa, escalopes, albóndigas, goulash con spaetzle, pollo al disco, zapallitos rellenos, niños envueltos, puchero, o guisos, entre otros.

Se paga por kilo. Un plato bien completo te sale aproximadamente $50. Podés comer ahí mismo, o pedir para llevar. También tienen delivery.


Nuestra experiencia

Fuimos a almorzar con una amiga, y la verdad es que por querer probar todo nos excedimos, comimos de más… 

Salimos con la pancita llena, y el paladar contento. 

Es muy tentador (te habrá pasado) estar frente a una mesa colmada de platos coloridos y humeantes, perfumados, recién salidos de la cocina…

Nos recibieron con unos pancitos saborizados recién horneados, que según nos contaron, elaboran cada día ellos mismos.

Para empezar elegimos un mix para compartir,  con buñuelos de brócoli, unos huevos tipo “ Kentucky” (rebozados y fritos enteros) con unas papas orgánicas de color violeta; y también probamos unas remolachas con roquefort y panceta frita. Ya sé lo que estás pensando… la panceta frita no es tan sana… Pero lo que uno come con alegría y sin excesos ¡no es tan malo! Hay que darse el gusto de vez en cuando. Como dicen por ahí, la vida es muy corta como para tomar vinos malos… ¡y como para privarte de cosas ricas!


Como principal, por un lado nos sirvieron Matambre a la leche, y unas verduras asadas (camote, papa y calabaza). Y para probar, un poquito de tomaticán.

Y armamos otro plato con carne a la olla, y un Milhojas de calabaza y roquefort.

Para el postre habían 2 opciones, un Cheese cake con frutos rojos, y una torta o tarta de manzanas. Optamos por el Cheese cake, que la verdad no estaba mal, pero quedó chiquito comparado con lo que habíamos comido anteriormente. Acompañamos con un cafecito express.

En cuanto a vinos, creo que habían pocos, pero buenos. Lo lindo es que los podés examinar de cerca y sacarlos vos mismo de las estanterías. También hay gaseosas, jugos y aguas en heladeras al alcance de los clientes.

El servicio, rápido y efectivo. Junto a la calidad de la comida, lo mejor.

No es un restaurante gourmet para cena romántica, pero ojo... hay muy buena mano en la cocina, materias primas de calidad, y detalles de elaboración que realzan los tradicionales platos caseros.

Lo que más nos gustó: la atención de todo el personal, súper amables. Y una vez más, por suerte y recomendación, elegimos un lugar donde sus dueños elaboran cocina casera con amor, no hay dudas. 

Lo que menos nos gustó: depender de la chica que nos explicaba qué era cada plato, y nos servía. Me hubiera gustado leer las opciones, revisar, sin tener que preguntar qué era cada cosa. Quizás unos cartelitos con los nombres de la comida serían ideales.

Un lugar cálido, sobre todo por la atención, con comidas ricas, especial para visitas diarias en familia, con amigos, o para solos.

Agradecimiento: a Florencia Tahán y Emilio Vera DaSouza, que me recomendaron este lindo restaurante (ustedes sí que saben).  


INFO ÚTIL
Tomaticán - Cocina Casera

. Dirección: San Martín 1721 (a 2 cuadras del Casino de Mendoza). Godoy Cruz, Mendoza.
. Teléfono: 0261 424 3720
. Horarios: lunes a sábado. Desayunos desde las 8:30. Almuerzos hasta las 15 hs. Cenas de 20:30 a 0 hs.
. Precios: $130 el kg. Aprox. Postres $25 aprox. Con entrada, principal, postre, vino y agua, por persona sale aprox $150.
. Forma de pago: efectivo y tarjetas
. Menú para celíacos y vegetarianos.
. Mesas al aire libre, en la vereda. Sillas para niños.
. Delivery y para llevar.

NOTA DE LA REDACCIÓN: esta recomendación es independiente, los restaurantes no pagan por aparecer en este espacio.


¿Más recomendaciones? en mi blog#Gastronomica
Alicia Sisteró / Twitter @aliciasistero
Dos más Dos - Marketing Gastronómico

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