Recomendado: el bistró de una reina en Mendoza
Lo disfrutamos. Reconocer aromas, charlar con amigos, combinar sabores… un verdadero momento gastronómico. Junto a dos grandes "food lovers" Verónica y Federico García (sommelier y fotógrafo respectivamente) analizamos los detalles y nos divertimos con la experiencia que sin duda queda para el recuerdo.
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La deco simple, las mesas con manteles blancos de papel o tela cuadrillé, la decoración despojada con grandes espejos y azulejos blancos, las fuentes de frutas y verduras frescas como centros de mesa… representan el auténtico "espíritu bistró" al estilo europeo. La cocina a la vista bien iluminada en el centro permite ver a los cocineros, y la luz tenue en el resto del salón aporta calidez y alcanza para distinguir la auténtica presentación de los platos.
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Los mozos prolijos pero desestructurados nos atienden amables, y las chicas visten unos delantales muy pintorescos que están a la venta. Nos acomodamos y ahí nomás nos traen las cartas. De una sola página, fácil para leer y comparar antes de decidirnos, las opciones denotan una tendencia italiana, mediterránea. Los precios a la altura de la calidad.
Nos encantó el pan de cereales y semillas, lo untamos con una mousse de remolacha.
En María Antonieta hay pan para celíacos y también
opciones en la carta.
Vinos? Una acertada selección de bodegas permitió a mis cómplices especialistas elegir cómodamente. Y como a ellos les gusta experimentar (y a mi también) probamos un Chardonnay de Clara Benegas, un Sauvignon Blanc de Doña Paula y finalmente cuando ya sabíamos qué íbamos a ordenar como platos principales, un Pinot Noir de Pulenta State. Los fuimos combinando con los diferentes platos. ¡Qué bien asesorada me sentí!
Al estar en confianza, fue un gusto poder compartir y probar todos los platos con mis acompañantes. Empezamos con una Ensalada de cítricos, hinojos y queso trebolgiano (de sabor fuerte similar al parmigiano); también un Pulpo español grillado con papines y cebolla colorada; y por último unas Berenjenas napolitanas con tomates y burrata (un queso fresco italiano). Equilibrados y sabrosos.
| Langostinos con tomate y queso de cabra |
Como principales aceptamos la sugerencia del mozo y pedimos una Cacerola (textualmente) de Maltagliatto con centolla gratinado. También quisimos probar mariscos: Sartén de Langostinos con tomates y queso fresco de cabra, y cómo no pedir carnes? una Bondiola de cerdo con batata y pesto crocante (la batata se llevó el premio mayor). El mozo pregunto "todo bién?" y contestamos casi al unísono: "Estamos felices". Generoso y delicioso.
| Bondiola de Cerdo |
Y el postre, una buena elección: un Gateau de naranja con mascarpone granizado y frambuesas, y también un Brownie con ganache de chocolate, mascarpone y frutos rojos. Lindos a la vista y al paladar. Cafecitos para terminar.
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Lo que más nos gustó: los sabores, la calidad gastronómica, rico todo. La excelente atención de los mozos, muy bien informados y atentos. Los platos servidos en rústicas Cacerolas, con posa fuentes, que nos llevó a recordar nuestros hogares y la cocina casera.
Lo que menos nos gustó: se notó bastante el olor a comida en nuestra ropa luego de salir del restaurante, quizás por la cercanía a la cocina. Difícil estacionar en la zona. Y la deco un tanto fría, mucho blanco.
Sugerencia: No te pierdas desayunar o almorzar en la vereda si el clima te lo permite, a la sombra de añosos árboles y con una vista muy bonita.
Para reservar podés llamar al tel 0261 420 4322
| Gracias Federico García por el oportuno "click"... |
Más recomendaciones?
Dos más Dos - Marketing Gastronómico
Alicia Sisteró / @aliciasistero
www.facebook.com/dosmasdosmarketinggastronomico
NOTA DE LA REDACCIÓN: esta crítica es independiente. Los autores de la misma no tienen relación económica ni comercial con los lugares mencionados.


