El restaurante recomendado: un bistró con aire artístico

Llegamos a Florentino y miramos todo. Nos recibió una decoración ecléctica y apacible, iluminada por coloridos cuadros de la artista que expone en estos días (Barbarita Juri). También algunas esculturas y productos de diseño (que están a la venta) visten el espacio y suman belleza.
[Muy originales las mesas realizadas con perfiles de hierro perforado]
Dudamos un poco de la acústica, ya que escuchábamos la charla de los comensales de otro salón.
Hojeamos la carta mientras untábamos panes en aceite de oliva (no cualquiera, un Novello de Zuccardi). ¿Por qué será que a los mendocinos nos encanta el pan? Pegamos el grito en el cielo cuando en algún restaurante cometen el pecado de no convidarnos unos bollitos… Este no es el caso. Nos trajeron una canasta con rebanadas de un caserito, uno de cereal y una focaccia con zanahoria y cebolla, riquísimos.
Un detalle muy bueno: me encantó que en la carta estuvieran marcados los platos para vegetarianos y para celíacos… sí señores!
| Fundamental un rico pan recién horneado, seguramente coincidís. |
¿Qué comer en Florentino?
"Pues no les voy a mentir… todo lo que ofrecemos vale la pena". Así lo expresó la moza que nos atendió cuando le preguntamos sobre la especialidad de la casa:
"Recomendamos TODO, porque todo es de alta calidad y cada plato está elaborado con los mejores ingredientes." (Nos hubiera gustado que nos guiaran un poquito más para ir a lo seguro, pero esa moza tenía puesta la camiseta!)
¿Qué hacer ante semejante declaración? Probar, claro. Y ver cómo nos iba...
Revisamos su extensa carta de vinos que van desde los $50 a los $300, y ordenamos un tinto que supo acompañar muy bien los sabores que se venían. Pedimos para empezar un Crostón de Arvejas, con chauchas, espinaca con panceta y huevo poché; y unos Hongos Gratinados con pan frito y tomillo. Poderosos.
Los principales elegidos, muy abundantes por cierto, fueron un bife de cerdo con mostaza, batatas, cebollas y manzanas asadas (muy intenso), y unos ravioles de calabaza y tomillo con manteca de hierbas y almendras (más suave, rico, pero el punto de la pasta variaba de un raviol a otro). Deliciosos.
| El bife de cerdo en un croûte de hierbas con mostaza. |
Y el dilema del postre nos lo resolvieron ofreciéndonos una "Degustación de postres". Para quien no quiere perderse nada, este es el camino a seguir… Probamos Fudge de Chocolate con Tuil de Miel, Naranjas Caramelizadas con Romero, Parfait de Dulce de Ñeche con Sableé de Nuez... una verdadera fiesta dulce para golosos! Varios de estos postres venían acompañados por exclusivos helados gourmet. Me pregunto si saldrán mucho estos postres con tanto helado en invierno...
La presentación de los platos en general para mi gusto un poquito rústica, pareciera que es un matiz propio de este bistró.
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Comer en Florentino
es un disfrute de sabores,
aromas e imágenes.
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Su carta acotada pero atractiva en cuanto a sus platos no te deja dudar (aunque su diseño podría mejorar). El chef Sebastián Flores, discípulo de Francis Mallmann, ha sabido elegir qué poner. Varía espontáneamente los platos según los ingredientes de estación y "lo que encuentra en la feria", además renueva la carta constantemente. Eso sí que es bueno, frescura y creatividad aseguradas en su cocina contemporánea.
Lo que más nos gustó: excelente cocina, sabores genuinos, y raciones abundantes para no quedarse con ganas. Mucho arte.
Lo que menos nos gustó: la estética de la carta, y la acústica (el tapizado de las sillas no impidieron el eco).
Si querés comer rico rodeado de arte, este sería un buen lugar. Después nos escribís y nos contás cómo te fue.
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Dos más Dos - Marketing gastronómico
Alicia Sisteró / @aliciasistero
www.facebook.com/dosmasdosmarketinggastronomico
