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El recomendado: La Marisquería de la Quinta

¿Se pueden comer buenos mariscos en una ciudad sin mar? En Mendoza sí. El lugar se llama Praga. ¡En esta nota te contamos los detalles!
Foto: Food Lovers
Foto: Food Lovers

Cuando planeamos estas salidas intentamos elegir lugares para diferentes gustos y bolsillos, entonces comenzamos a revisar las listas de recomendaciones que nos hacen. Algunos de nuestros lectores nos sugirieron visitar este lugar, y no se equivocaron. Queda cerca del centro, pero en una zona más apacible, con espacio para estacionar, y frente a una hermosa plazoleta con un callejoncito de adoquines de por medio. Esa cuadra de Leónidas Aguirre es muy pintoresca y tranquila.

Día martes, mesas con gente en la vereda y también adentro de esta casa antigua, donde textualmente hace más de 70 años nació el papá de mi amiga María Urrutigoity, y desde 1996 funciona Praga. Las diferentes habitaciones pueden servir como espacios privados, y hay un lindísimo salón principal que no se sabe si es patio o es un comedor, ya que tiene plantas y un techo corredizo que permite comer "a cielo abierto"; hay una piecita que funciona como cava, y una mampara antigua que delata los años de esa construcción. En sus paredes varios cuadros muy coloridos de la propietaria del restó, la artista Lucía Arra, linda música, luz tenue. Me encantó.

El mozo nos ofreció que eligiéramos el lugar, nos ubicamos una de las habitaciones, coincidimos con unas parejas de extranjeros que se veían felices, pero hablaban mucho a alto volumen. No elegimos muy bien, mi esposo quedó un poco incómodo junto a un calefactor (que de paso había dejado la pared muy manchada con tizne). La mesa  bien puesta, mantelería impecable, copas de cristal, servilletas de tela. Miramos la carta, de diseño tradicional, al igual que su cocina.

La especialidad de la casa son los pescados y mariscos,
así que me dispuse ir a lo seguro.

También se pueden comer pastas y carnes.
Mientras esperábamos, nos trajeron una panera que a la vista no era gran cosa, pero cuando probamos los bollitos de pan blanco y salvado, nos gustó mucho. Nos comentó el mozo que no lo hacen en el restaurante, lo compran a una panadería  tradicional de la zona.

Ceviche de salmón y langostinos

Pedimos como entrada un ceviche de salmón rosado y langostinos ($78), y unas papas australianas (con queso, panceta y crema) ($72). Ambos platos muy sabrosos, prolijos, abundantes. La ración de papas demasiado grande para una entrada, y no pudimos dejar de comerlas porque estaban riquísimas!

Papas con panceta y queso, un bomba para nada light, pero riquísimas!

Los principales fueron una Paella de Mariscos ($94) y un Filet Mignon ($85) a la pimienta verde con una guarnición que nos sorprendió, ya que no estaba descripta en la carta. Era un puré rústico con puerros, portobello y papas. Nos preguntaron en qué punto de cocción queríamos la carne, y cumplieron; y además trajeron un cuchillo especial para ese plato. La paella, como las papas, tremenda porción ¡interminable! Con buena cantidad y variedad de mariscos, no escatimaron. Súper sabrosa.

Paella de Mariscos

Quizás el mozo debió advertirnos sobre la cantidad de comida
que estábamos pidiendo, fue demasiado. Con una sola entrada
hubiéramos comido muy bien, o solo pidiendo los principales.

 

Al momento de elegir el vino, pedimos asesoramiento, la carta es bastante grande y no me considero una experta en el tema. No vi seguridad ni conocimientos certeros en aquel mozo, que fue muy amable, pero no supo guiarme. Así que después de un rato leyendo y pensando en los consejos de mis amigos entendidos, me decidí por un chardonnay joven, un "Álamos" de Catena Zapata, con un precio  accesible.

Bavarois de límón

Y el postre, un Bavarois de limón ($25) fresco, con textura esponjosa y muuuuy rico! Su apariencia no prometía mucho, y a la verdad que fue un cierre ideal.

Una noche de primavera con un disfrute absoluto.
Casi nada empañó el momento (solo un poco el parloteo de los turistas).

Comimos muy bien, cocina tradicional tipo casera. Debe ser gracias a la experiencia de su chef Roberto Díaz, que según nos contaron, está casi desde los comienzos del restaurante hace 17 años.

Lo que más nos gustó: la ambientación del salón principal con un techo corredizo que deja ver las estrellas; la cava y la barra muy lindas. Los platos ricos y abundantes, y además que salieron rápido. La paella me recordó a la que hacía mi papá, un especialista.

Lo que menos nos gustó: algunas paredes sucias. El mozo fue muy amable, pero "desapareció" en varias oportunidades. Los platos blancos "gastados" con roce en los bordes. Los mosquitos merodeando, uno terminó dentro de mi copa.

Si hay lugar, no te pierdas
de cenar adentro del local
pero bajo las estrellas,
en el ambiente con techo corredizo.

GLOSARIO:
Bavarois:
también llamada crema bávara, es un postre frío hecho con gelatina y crema inglesa, que a veces se sirve con un poco de crema. Puede ser de diferentes frutas, por ej. limón, maracuyá o frutos rojos.

DATOS ÚTILES
. Leónidas Aguirre 413. 5a Sección, Mendoza.
. Tel. 0261 425 9585
. [email protected]
. Abierto de Lunes a Sábado desde 20:30hs
. Se reciben tarjetas. Hay salones privados.
. Descorche: $35
. Precios: Entradas de $40 a $140. Principales $85 a $135. Postres de $25 a $50.
. Carta de vinos muy variada. Menú para vegetarianos.
. Se consigue estacionamiento en los alrededores.]
. Hay acceso para discapacitados y baños amplios.

NOTA DE LA REDACCIÓN: esta crítica es independiente. Los autores de la misma no tienen relación económica ni comercial con los lugares mencionados.

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Alicia Sisteró / @aliciasistero
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