Si tenés 50 años o más, poné a prueba tu equilibrio con este sencillo ejercicio
Entrenar el equilibrio no requiere equipamiento complejo ni largas horas de gimnasio. Basta con constancia, algunos minutos al día y la voluntad de convertir el movimiento en un aliado contra el paso del tiempo.
Uno de los problemas más comunes en los adultos mayores es la pérdida de equilibrio.
CanvaCon el paso de los años, el cuerpo atraviesa cambios inevitables: disminuye la masa muscular, la movilidad se vuelve más limitada y la coordinación no responde como antes. Uno de los problemas más comunes en los adultos mayores es la pérdida de equilibrio, que incrementa el riesgo de caídas y de lesiones graves. Sin embargo, los especialistas coinciden en que esta dificultad puede prevenirse y entrenarse con ejercicios simples.
El “Old Man Test”: un indicador de equilibrio funcional
Entre las distintas pruebas físicas, se destaca un método diseñado por el entrenador Chris Hinsaw, conocido como Old Man Test. Se trata de un ejercicio práctico que permite medir de manera sencilla la estabilidad de una persona. Consiste en colocarse una media y un zapato estando de pie sobre una sola pierna.
El procedimiento es el siguiente:
- Pararse en un pie mientras la otra pierna se mantiene en el aire.
- Colocarse la media en el pie levantado sin perder la postura.
- Repetir la acción con el zapato y atar los cordones.
- Luego, cambiar de pierna.
La regla indica que la pierna libre no debe tocar el suelo más de tres veces. En caso de dificultad, también es válido sostenerse sobre una pierna durante un minuto. Estudios internacionales señalan que cuanto mayor sea el tiempo de permanencia en equilibrio, menor será el deterioro neuromuscular y, por ende, el riesgo de caídas.
Este test puede convertirse en un “termómetro” cotidiano para evaluar la estabilidad corporal. No obstante, si los problemas se repiten, lo recomendable es incorporar rutinas específicas para fortalecer el equilibrio.
Cómo entrenar el equilibrio en la vida diaria
El equilibrio suele darse por sentado hasta que se pierde. Según investigadores de la Universidad de Harvard, se trata de una habilidad compleja que requiere la coordinación de múltiples sistemas del cuerpo, desde la visión hasta los músculos de las piernas y los reflejos neuromusculares.
Los expertos recomiendan enfocarse en el fortalecimiento del glúteo medio, un músculo clave en la estabilidad, y trabajarlo en distintas posiciones: de pie, de costado o incluso acostado. Actividades simples como subir y bajar escaleras ayudan a fortalecer glúteos, cuádriceps e isquiotibiales, además de mejorar la resistencia del tobillo y del pie.
Las caminatas también son un recurso muy eficaz para mejorar el equilibrio dinámico. Se aconseja variar la marcha: caminar normalmente, en puntas de pie, sobre los talones e incluso realizar desplazamientos laterales. Del mismo modo, ejercicios como las sentadillas o las estocadas fortalecen el tren inferior y contribuyen a mantener la estabilidad.
Equilibrio estático y dinámico
Es importante distinguir entre los dos tipos de equilibrio:
- El estático, que permite mantenerse erguido sin moverse.
- El dinámico, que posibilita anticipar y responder a los cambios mientras el cuerpo está en movimiento.
Ambos son esenciales para prevenir caídas y conservar autonomía en la vida diaria. Por eso, incorporar ejercicios específicos en la rutina después de los 50 no solo mejora la postura y la movilidad, sino que también se convierte en una herramienta preventiva para cuidar la salud a largo plazo.



