Pescar en Mendoza: los mejores lugares para hacerlo y qué hay que saber en el Día Mundial del Pescador
Ríos, lagunas y embalses convierten a Mendoza en un destino ideal para la pesca deportiva responsable durante todo el año.
Este 26 de enero se celebra el Día Mundial del Pescador.
Foto: Gobierno de MendozaCada 26 de enero se celebra el Día Mundial del Pescador, una fecha que invita no solo a homenajear a quienes practican esta actividad como medio de vida o pasión, sino también a reflexionar sobre el cuidado de los ambientes naturales donde se desarrolla.
En ese marco, Mendoza se posiciona como uno de los destinos más atractivos del país para la pesca deportiva, gracias a la diversidad de ríos, embalses y lagunas que recorren su territorio cordillerano y precordillerano.
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¿Qué se puede pescar en Mendoza?
La provincia combina paisajes de alto valor turístico con una normativa clara que regula la actividad y promueve la conservación del recurso ictícola. Para la temporada 2025/2026, el calendario oficial establece períodos, modalidades y cupos diferenciados según especies y ambientes, lo que permite planificar salidas de pesca de manera responsable y segura.
Entre las especies más buscadas se destacan los salmónidos, especialmente las truchas marrón, arco iris y fontinalis. La temporada general para su pesca se extiende desde noviembre hasta comienzos de mayo, con especial protagonismo de ríos de montaña y grandes embalses.
En el sur provincial, Malargüe concentra algunos de los escenarios más emblemáticos, con sectores habilitados en las cuencas de los ríos Atuel, Salado, Malargüe, Grande y Barrancas, además de lagunas como Vaca Lauquen y El Alambrado. Se trata de ambientes de gran calidad ambiental, donde la pesca se combina con paisajes agrestes y poco intervenidos. Están vedados: arroyos tributarios clave y sectores sensibles según cada cuenca.
San Rafael, por su parte, es uno de los departamentos más elegidos por pescadores deportivos. Embalses como Agua del Toro, Los Reyunos, El Nihuil y Valle Grande ofrecen buenas condiciones tanto para salmónidos como para pejerrey. El río Diamante merece una mención especial: además de su belleza natural, cuenta con un coto regulado donde la pesca se realiza exclusivamente con mosca y bajo la modalidad de captura y devolución, lo que lo convierte en un referente de manejo sustentable.
El Carrizal, el lugar más elegido por los mendocinos
En el centro de la provincia, el embalse El Carrizal es uno de los principales atractivos para la pesca de pejerrey, una especie muy valorada por aficionados y familias. También se habilitan cupos para perca o trucha criolla en distintos ambientes, mientras que especies como carpas, dientudos y mojarras pueden capturarse durante todo el año, respetando límites específicos según el lugar.
Uno de los destinos más singulares es la Laguna del Diamante, en San Carlos. Ubicada a más de 3.000 metros de altura y dominada por el imponente volcán Maipo, ofrece una experiencia única que combina pesca y turismo de naturaleza. Allí se permite la captura de truchas en sectores delimitados del espejo de agua y del río Diamante, bajo condiciones estrictas que buscan preservar un ecosistema frágil y de gran valor ambiental.
En el norte mendocino, las cuencas de los ríos Mendoza y Tunuyán, junto con el embalse Potrerillos, completan el mapa de opciones para la pesca deportiva. Estos escenarios, muy cercanos a la Ciudad de Mendoza, permiten salidas de un día y son ideales para quienes buscan combinar turismo, gastronomía y actividades al aire libre.
La conservación del ecosistema ante todo
Más allá de los destinos, la pesca en Mendoza está atravesada por un fuerte enfoque en la conservación. Existen períodos específicos en los que rige la captura y devolución obligatoria, especialmente en meses clave para la reproducción de las especies. A esto se suman zonas vedadas permanentes y medidas estrictas de bioseguridad destinadas a evitar la propagación de especies invasoras y enfermedades que afectan a los ríos y lagunas.
En el Día Mundial del Pescador, Mendoza se presenta como un ejemplo de cómo la pesca deportiva puede convivir con el turismo y la preservación ambiental. Pescar en la provincia no es solo una actividad recreativa: es una forma de vincularse con la naturaleza, respetar sus ciclos y valorar un patrimonio natural que requiere compromiso y responsabilidad para seguir siendo disfrutado por las próximas generaciones.




