Tres pueblos argentinos que no hay que dejar de visitar
Cualquiera de estos lugares se convierte en la oportunidad perfecta para una escapada rápida desde la Ciudad de Buenos Aires. Si bien muchos sueñan con grandes viajes, la realidad muestra que a menos de dos horas del Obelisco hay verdaderas joyas rurales que combinan historia, tranquilidad, buena comida y paisajes abiertos.
Entre las opciones más recomendables hacia el oeste bonaerense, tres pueblos se destacan por su encanto, su oferta cultural y su cercanía: San Antonio de Areco, Carlos Keen y Mercedes.
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San Antonio de Areco
A solo 113 kilómetros de la capital, este pueblo es sinónimo de tradición gaucha. Sus calles adoquinadas, pulperías históricas y talleres de platería invitan a un recorrido pausado, donde el pasado se hace presente en cada rincón. El Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes es una parada obligada para conocer más sobre la vida de los gauchos.
Además, el río Areco ofrece un entorno ideal para picnics, caminatas, paseos en bicicleta o incluso a caballo. La gastronomía local —con asados memorables y empanadas que valen el viaje— completa una experiencia auténticamente argentina.
Carlos Keen
A apenas 80 kilómetros de Buenos Aires, Carlos Keen es un pueblo detenido en el tiempo. Calles de tierra, casonas antiguas y una estación de tren reciclada como centro cultural conforman el corazón de este refugio campestre.
Es un destino ideal para quienes buscan silencio, aire puro y buena mesa: los restaurantes de campo ofrecen desde pastas caseras hasta carnes a la parrilla. En fines de semana largos suele haber ferias de artesanías y pequeños eventos que reafirman el espíritu comunitario. El entorno rural invita a largas caminatas o paseos en bicicleta entre campos abiertos.
Mercedes
Un poco más allá, a unos 100 kilómetros de CABA, Mercedes ofrece una combinación muy atractiva de historia, naturaleza y vida al aire libre. Su parque municipal y las costas del río Luján son perfectas para quienes viajan con ganas de caminar, remar o pescar.
El casco histórico conserva una impronta colonial que se deja ver en sus plazas y construcciones. Entre sus imperdibles, la Pulpería de Cacho es una joya viva: conserva la esencia de las viejas pulperías bonaerenses y es famosa por su ambiente festivo con música folclórica y platos criollos. Para los más activos, hay recorridos en bici y opciones de cabalgatas por los alrededores.