Un pueblo soñado en las Sierras de Córdoba con senderos en el bosque e historia
Este pueblo serrano es ideal para caminatas y cabalgatas, está atravesado por el río homónimo y cuenta con una reserva natural de bosque serrano autóctono, gran escenario para practicar trekking. Se trata de Ascochinga, ubicado al norte de Córdoba Capital.
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Aquí se encuentra el balneario del río Carapé, perfecto para descansar en sus márgenes y darse un chapuzón. Ascochinga es conocido por su iglesia, por sus hermosas arboledas, sus elegantes lugares para comer y por ser sede de la Colonia Aeronáutica Argentina.
También es un sitio que invita a caminar y realizar trekking por la actual Reserva Natural de la Defensa, una nueva reserva natural creada en 2014, desarrollada en terrenos militares y de acceso libre a todo público.
Si quisiéramos caminar un poco o recorrer un caminito serrano en auto, podemos ir detrás de la Colonia Aeronáutica donde, por un lado nos encontramos con el golf y por el otro lado ingresamos a un barrio aeronáutico casi todo deshabitado, viviendas, escuela, capilla, hermosas arboledas y una gran serenidad en todo el paisaje.
Desde allí, un desvío nos lleva a visitar el centenario liquidámbar y una pequeña represa, se trata de un fácil sendero de unos 40 minutos.
Otra opción es realizar un trekking liviano de medio día partiendo desde el camino a La Cumbre (Ruta E66) hasta encontrar el cruce con el río Carapé. Esta opción permite seguir el río aguas arriba hasta una pequeña represa.
El río San Miguel también es digno de ser conocido con otro trekking de medio día o un día. Se puede continuar por la ruta E66, esta vez hacia el norte por un camino rural adentrándose en la naturaleza hasta el dique Las Ranitas.
Iglesia del Sagrado Corazón
Este es otro de los sitios claves de Ascochinga. De estilo neogótico y revestida en piedra, en los años 40 esta capilla contó con la visita de John Fitzgerald Kennedy.
La obra de esta capilla comenzó en 1898 y terminó el 15 de febrero de 1900. Todo fue por iniciativa de un grupo de mujeres porteñas que veraneaban en Ascochinga, su principal impulsora Carolina E. de Martínez, esposa de Julián Martínez (dueño de la estancia “La Carolina”), quien en 1898 solicitó la colaboración del presidente Julio A. Roca quien pasaba unos días de vacaciones en su estancia La Paz, ubicada a una legua del pueblo.
Su arquitectura no responde a los cánones clásicos, aunque se encuadra dentro de la línea predominante para ese tipo de construcciones a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX en Europa central (neogótico). Construida totalmente en piedra, en la entrada, a cada uno de los lados, se observan seis magníficos vitrales que fueron donados por don Emilio de Anchorena: San Emilio, Santa Leonor, San Miguel, San José, Santa Señora de las Mercedes y San Nicolás.
El altar mayor, el lateral y el púlpito están construidos en mármol de Carrara. Fue visitada por los presidentes Julio A. Roca y Agustín P. Justo. John f. Kennedy la visitó en 1941, una placa en el acceso al edificio recuerda este hecho. También por Príncipe de Gales, Jacqueline Kennedy, y el Príncipe Gustavo de Suecia, entre otros.
“La mayoría no se da cuenta, o no le importa, pero los viejos siempre dijeron que la placa que está en la Iglesia del Sagrado Corazón tiene un pequeño error”, comenta Verónico Casas, un lugareño del departamento Colón. “Kennedy asistió a misa a fines de mayo, día más, día menos, pero no en abril, como pusieron en el recordatorio”, asegura el anciano, y los registros le dan la razón.
Hotel Colonia Estancia Golf Ascochinga
Perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina, esta zona ya era conocida por la bondad del clima y la belleza de sus paisajes y era visitada por las familias más conocidas de Argentina, quienes construían allí sus casas de veraneo.
La familia Argüello tenía una estancia allí y tal fue la demanda que decidieron realizar un emprendimiento hotelero en su estancia, ellos eran amigos personales del Gral. Julio A. Roca, dueño de la Estancia La Paz, quien los incentivó en este emprendimiento.
Un artículo publicado en la revista “La ilustración artística” de Barcelona (España) del año 1901 lo describe:
“Posee en comodidades y confort cuanto puede apetecer la persona más delicada en gustos o de salud; siendo notables sus baños y piletas de natación, cuyas aguas, traídas de las alturas vecinas por medio de acequias, unen a su pureza la cualidad benéfica y curativa para los dolores reumáticos. Tiene actualmente 35 habitaciones ricamente amuebladas, salón de baile, gran comedor, jardines hermosísimos, luz eléctrica por todas partes, producida por la fábrica del propio establecimiento.”
Alrededor de Ascochinga comenzaron a instalarse grandes estancias: Santa Rosa, Cañada del Rosario, Las Barrancas, Las Moras, etc.

Las fiestas organizadas en el hotel eran todo un acontecimiento esperado por los veraneantes, pero no fue económicamente rentable y en 1925 vendieron la estancia.
El 21 de mayo de 1925 dos empresas de Buenos Aires, la Compañía Nacional Sudamericana de Hoteles y Establecimientos Médicos Argentinos, compraron 3500 ha para construir una Estación Climatérica (nombre dado a los sanatorios dedicados a la cura de la tuberculosis) utilizando el hotel para familiares de enfermos y turistas y en Barrio Parque construyeron el sanatorio para tuberculosos.
Era privado y para personas de alto poder adquisitivo. Tenía los adelantos más modernos de la época: calderas, cámaras de hielo, usinas para producción de energía eléctrica, canales de riego, se criaban vacas, ovejas, cerdos, aves, había quintas y huertas para abastecer al hotel y al sanatorio; todo esto dio a la localidad un gran impulso.
El Sanatorio funcionó durante 20 años, hasta que la crisis económica mundial y el descubrimiento de la penicilina en 1928 mudaron los tratamientos a ambulatorios.
En 1948 el Ministerio de Aeronáutica lo adquirió para colonia de vacaciones, pero se instaló la Escuela Superior de Guerra Aérea. La recientemente creada fuerza necesitaba escuelas de capacitación para su personal superior. Los oficiales llegaban a Ascochinga con sus familias que se hospedaban en el viejo Hotel Ascochinga, mientras que las clases se dictaban en el ex Sanatorio, funcionando durante 4 años.
Actualmente el sector del antiguo hotel continúa como colonia de vacaciones y el resto del complejo se encuentra en estado de abandono.


