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Hernán Cattáneo: "Insistí durante 20 años porque a nadie le gustaba la música electrónica"

El reconocido productor y DJ internacional habló con MDZ del auge de este tipo de música y de los duros comienzos. También repasó sus inicios y dio su opinión sobre los ritmos que hoy están de moda. Una radiografía de un exitoso que no se la cree.

El impresionante escenario natural de Potrerillos fue nuevamente el lugar de reunión para los amantes del progressive house global que resonó durante dos días de la mano de Hernán Cattáneo.

El reconocido DJ argentino, junto a un interesante line up, dejaron a todos los que asistieron a estos dos días de fiesta en trance. El disfrute de sus fans fue total. 

Una gran cantidad de seguidores de todo el país y de varios países limítrofes disfrutaron de dos días first class en cuanto a show y espectáculo masivo se refiere, pues fueron más de 5 mil personas las que esta vez se sumaron a la experiencia sensorial propuesta.

Cattáneo, que también es productor, nació en el barrio porteño de Caballito, el 4 de marzo de 1965. Desde chico se interesó por la música, y cita a bandas como Simply Red, Level 42, Depeche Mode y New Order como sus primeros amores en ese mundo. Se las "rebuscaba" para conseguir música y para enterarse de diferentes novedades a través de escasas fuentes a las que tenía acceso, como la revista Billboard.

Según Cattáneo, Frankie Knuckles influyó fuertemente en su carrera como DJ, y siente respeto y admiración por artistas y grupos como Knuckles, Inner City y Derrick May.

Hernán, quien en el año 2018 ganó el premio al mejor DJ en cuanto a progressive house se refiere otorgado por DJ Awards de Ibiza, nos recibió para charlar un poco sobre su historia, su evolución y su momento actual.

Cattaneo charlando con MDZ.

- Te presentás por todo el mundo. Seguramente ya has perdido la cuenta de todos los lugares en donde has estado este año... ¿por qué en tantos espacios y lugares decís que es especial para vos el toque en Mendoza?

- Porque mis dos días en Mendoza son súper intensos. Todavía la gente que fue a las presentaciones del año pasado las tiene en la mente y en el corazón...

Ya de por sí, Mendoza es una provincia muy querida por todos los argentinos y tiene muy buena fama en todo el mundo. Venir acá es un privilegio, un placer para cualquiera. Además Potrerillos es un lugar súper especial donde hay una energía tremenda. He venido otras veces a Mendoza, pero un setting como este es increíble. Además los encuentros del año pasado eran los primeros que hacíamos después de la pandemia, donde todos estábamos muy especiales... por eso esos días tuvieron un extra de emoción que era casi imposible de explicar.

Vos lo dijiste: durante todo este año me la pasé viajando por el mundo, debo haber tomado 200 aviones para tocar en 100 ciudades. Te cuento que a cada lugar que voy, alguien me nombra los shows de Mendoza del año pasado. Tuvieron mucha repercusión.

Obviamente Internet ayuda muchísimo: ahora cada cosa que hacés se multiplica por 1 millón. El toque del 2022 no fue la excepción. El momento es súper especial: el Mundial, la angustia, la emoción, la alegría. Se dio toda una coyuntura de sentimientos que hizo que el show fuera memorable. 

- Estuviste en Qatar: ¿cómo fue presentarse allí, sentir esa vibra, esa energía?

- Fue eso: una vibra impresionante. Una mezcla de emociones. Toqué el día antes del partido con Polonia. Argentina estaba en un momento complicado, porque había perdido con Arabia y había mejorado un poquito con México... pero había que ganarle a Polonia sí o sí; sino nos quedábamos afuera. Había como una cosa de angustia, pero a su vez de alegría.

Muchos de los argentinos que están en Qatar son argentinos que viven afuera. A causa de todas las crisis que hemos venido teniendo, se han ido yendo argentinos a vivir al exterior, Así como en el 2001 se fueron un montón, en los últimos años también, Yo estoy muy acostumbrado a ver argentinos por el mundo en los shows y siempre se genera esa comunión de sentir que en ese momento compartido vuelven a estar un ratito en casa. Este show del Mundial fue 100% así: había una gran cantidad de argentinos -te diría que de 3000 personas, 2900 eran de Argentina-. Estaban todos con la camiseta, todos con la nervios y la emoción del partido siguiente. 

A mí me pasa que yo vengo de poner música para muchas generaciones: un tipo de 40 iba a bailar a Pachá y me escuchaba, pero hoy también me escucha su hijo. Por eso en ese momento en Qatar hubo como una comunión que ahí se generó, y que estuvo buenísima, Un mix de emociones.

Cattaneo en Mendoza, habló con MDZ.

- ¿Por qué vos decís que te convertiste en Disc Jockey antes de saber qué significaban esos términos?

- Porque yo cuando yo empecé, no sabía lo que hacía. Estaba loco con la música desde chiquito, desde que tengo recuerdo y aun antes, porque mi mamá me dice que cuando era un bebé siempre me encontraba pegado un parlante de mi casa.

En esa época, que no había internet ni información, yo recién pude ver un Dj en vivo a los 14 años y fue en un colegio, ni siquiera en una discoteca. No había matinés, como hay ahora. No existía nada de eso entonces. Pero yo a los ocho, nueve, diez ya amaba la música. ¿Sabés que hacía a los 12 años? Invitaba a mis amigos a casa y les ponía música. Tenía dos hermanas que tenían unos discos buenísimos y lo que hacía era invitaros y les decía "¡Escuchá esta canción genial de Pink Floyd! ¡Escuchá esta canción de Jimi Hendrix! ¡Escucha este que se llama Alan Parsons, que hace una música rarísima con máquinas!

En el fondo lo que hace un Dj es elegir música, seleccionarla y compartirla con los demás. Yo no conocía la palabra "Dj" pero desde los 12 años, ya lo era. Yo después armaba fiestas en casa, para eso, para poner música. Y la verdad es que no teníamos ni idea de que había una profesión, ni de que eso podía tener, digamos, un formato un poco más técnico. Lo nuestro era muy rudimentario, no teníamos ni un mezclador. O sea, te juntábamos dos equipos de audio para poner música en continuado, pero de una forma muy precaria.

A mis 14 años, un día en el Colegio San Cyrano, en Caballito, tocaba el famoso Dj Alejandro Pont Lezica, que es como el prócer de los Dj's argentinos, y ahí por primera vez vi a un Dj profesional. Eso fue para mí una revelación y me cambió la vida porque ahí dije "eso es lo que yo quiero hacer".

Cattaneo en Mendoza. Foto: gentileza Folck producciones.

- ¿Tenés presente en la mente el momento en el que dijiste "Yo puedo laburar de esto, yo puedo vivir de esto"? ¿Y el momento en el que supiste que eras famoso?

-  Mirá, yo ahora que tengo a mis hijas tengo muy claro que es un privilegio saber desde chico y con seguridad que es lo que te atrae, lo que te gusta. Cuando vi Pont Lezica dije "eso es lo que yo quiero hacer" y encima soy muy cabezadura. Entonces no hubo nadie, ni mi papá, ni los intentos de todo el mundo de que de que yo hiciera otra cosa sirvieron para que me pudieran sacar de ahí.

Mi papá se hacía mucha malasangre, y en cierto punto tenía razón, pues no había información para decir: "sí, esto que quiere este chico es una profesión". El pensaba que lo más probable era que yo no fuese a tener un buen porvenir dedicándome a la música.

Pese a los miedos de mi padre yo seguí, y a los 15, empecé a hacer fiestas en el Club Italiano de Caballito, que era el club social donde yo trabajaba. Lo más loco de eso, es que si vos me preguntas a mí cuando pienso que llegué, que triunfé... Te diría que esa vez. La primera que puse música en el club para mis amigos. Yo tenía 15 años, y sentí que había triunfado, que lo había logrado.

A partir de ahí vinieron muchísimos años contra la corriente, porque en Argentina la música electrónica, la música para bailar, no era popular. Fueron subidas y bajadas, momentos mejores y peores, pero siempre fueron momentos felices, donde yo nunca dudé de que lo que yo quería era hacer esto. Te diría que hasta lo vivía de una forma bastante inconsciente, porque mi papá me decía: "Nunca vas a poder mantener una familia". Sin embargo, yo no lo dudaba.

Lo mío fue innato. Yo estaba convencido de que iba hacer esto, era como un llamado superior.

- ¿Te costó ser un Dj de música electrónica?

- En la Argentina, en los 80, nosotros éramos un grupo de 10, 15 Dj's en Argentina, que estábamos convencidos de que la música electrónica estaba buenísima y que lo que le faltaba era difusión.

Cuando cuando nos echaban de la discoteca porque a la gente no le gustaba, no decíamos "che, quizás la música no está buena"... Decíamos "no, no, no: no la están escuchando lo suficiente". Teníamos que insistir. Teníamos la determinación de llevar esto para adelante. 

- Entendido: sos un melómano. Pero... ¿Tenés tus momentos de silencio? ¿Es importante el silencio en tu vida?

- Está bueno que lo preguntes porque el silencio también es súper importante en mi vida. Yo en casa habitualmente todas las mañanas escucho cinco horas de música, que es la que me mandan Dj's o productores, porque me nutro de música de todos lados, de todo el mundo. Pero luego a la tarde ando en casa tranquilo. Bueno, vivo con cuatro mujeres, y ellas también ponen música por todos lados (risas).

Un ejemplo de la importancia del silencio en mi vida: yo ando mucho viajando entre aeropuertos, y uso los auriculares de cancelación de ruido. Es decir, muchas veces los tengo puestos no porque estoy escuchando música, sino para no escuchar ni el ruido del aeropuerto.

- ¿Te gusta bailar?

- Soy horrible. Yo tengo un problema: las piernas no responden a lo que quiere mi cabeza. (Risas), Junto con la música, mi pasión es el fútbol, y también siempre fui horrible jugando a la pelota. Cuando yo era chico vivía frente a un parque y en épocas en que el mayor valor que podías tener frente a tus amigos era ser buen jugador de fútbol, yo era el peor del barrio. El peor, en serio. Te juro que sufría y la pasaba mal porque me encantaba: ¡Yo quería jugar al fútbol!

De hecho me abracé más a la música porque ahí si sentí que era bueno, y que mis amigos me valoraban. Encima tenía amigos que bailaban bárbaro. A mi me hubiera encantado. Mi mamá era muy fan de Fred Astaire, de Gene Kelly, y veía películas todo el tiempo. Y yo veía esos tipos bailar con una gracia increíble. Bueno, para mí era imposible. Encima era muy tímido. Entonces, en las fiestas, lejos de salir a bailar con chicas o ni siquiera socializar porque me daba vergüenza, terminaba mirando al Dj toda la noche a ver que hacía. 

Sasha, Hernán Cattaneo y una multitud en la Cordillera de los Andes. Foto: gentileza: Folck producciones.

- ¿Cómo labura un set Cattaneo? ¿Sos de los que esperan a las musas, o sos un trabajador metódico?

- Para mí es muy importante que tengas una identidad y una personalidad musical. Yo tengo 57 años -pongo música desde los 12- ya todo el mundo sabe cómo pongo música, y por lo general a los que les gusta lo que hago, matan por mí. Y a los que no les gusta, dicen "me embola Cattaneo porque arranca despacio, tarda un montón en subir". Y bueno, a mí me gusta eso. Yo soy como una película de Tarantino, de Scorsese o de Coppola; que tardan tres horas. Yo arranco despacio y voy subiendo. Me gusta llegar a un pico y después finalizar de vuelta tranquilo. Eso más que mi método, es mi identidad, es la forma en que hago las cosas.

Obviamente, tengo un método de trabajo. Con el ritmo de vida que tiene un Dj de mi nivel o para arriba, que estás todo el tiempo viajando pero a su vez tenés una familia, es fundamental un método para balancear el tiempo. Entonces como te decía, en las mañanas yo me siento y escucho música, separo, digo "esto sirve para la radio", "esto me sirve para el sello discográfico", "esto para los sets", "esto si es de día", "esto si es de noche". Pero después, cuando vos ponés música, lo mejor es que sea lo más espontáneo posible. Yo no hago jamás dos sets iguales. 

- ¿No llevás armados los sets? ¿Los decidís en el momento?

- Llevás cosas preseleccionadas. Sabés lo que no vas a usar. Pero la espontaneidad es importante. Si en una tarde, justo cuando está por venir el sunset, vino una nube, se tapa todo y se pone oscuro, yo no voy a poner la misma canción que hubiera puesto con un sol increíble. 

Hay dj`s que tienen todo preparado. A mí me gusta más la espontaneidad. Me da una especie de flow diferente con lo que pasa, a pesar de que requiere más trabajo porque tenés que estar más encima de todo. 

Si yo tuviera que decir si yo estoy dentro de los genios o de los que workers, soy más hardware. Creo que genio es Sasha, el que tocó el sábado 10 de diciembre en Mendoza conmigo. Es como si fuese Charly García, que que en cualquier momento se sentaba frente al piano y toca con los ojos cerrados. Yo soy de los trabajadores.

El Dj y productor disfrutó de las amenidades de Cavas Wine Lodge.

- ¿Cómo te llevás con la música actual? Por ejemplo con esta explosión latina que vino de la mano de Bad Bunny, Rosalia, Manuel Turiso, la música urbana, el trap...

- La escucho porque vivo en este mundo y porque me interesa lo que pasa. Me gusta, me gusta la música nueva, me gusta el futuro y tengo tres hijas chicas. Los chicos de hoy día escuchan todo tipo de música, entonces en casa suena de todo. Por ejemplo, Rosalía me parece súper atractiva la música que hace, la mezcla de flamenco con cosas electrónicas y cosas de hip hop todo mezclado.

No es música que yo siento que podría incorporar un set mío, por ejemplo, pero hay una cosa que a mi me pasa: cuando yo era chico me molestaba mucho -empezando por mi papá, pero no solo mi papá, sino muchísima gente en Argentina- que cuando yo quería hablar de música electrónica me dijeran que eso no era música. Entonces, por más que yo no esté enamorado de la música que se está haciendo ahora, siento que si yo dijese cualquier cosa me convertiría en uno de todos ellos que criticaban la música electrónica. Así que no digo nada: vivo y dejo vivir.

- La última. ¿Te gusta, te da timidez, o te molesta que te traten como a un ídolo, como a un referente?

- Obviamente me alegra ver que a la gente le gusta lo que hago. Yo ya tengo una carrera muy larga en donde durante los primeros 20 años no le gustaba a nadie lo que yo hacía. Entonces hoy digo: "Al final lo logré, me salí con la mía".

 Yo tengo muy claro que lo que a la gente le gusta es la música. O sea, yo soy el mensajero. Yo soy el que va, la encuentra, la elige, la selecciona y se las muestra. Pero lo que le vuela la cabeza a la gente es la música, no soy yo.

No te pierdas la entrevista completa a Hernán Cattaneo, a continuación: