Carolina de Mónaco en modo hippie chic: con campera de jean y bandolera tejida
Rara vez, ella está imperfecta. Incluso cuando no se viste de Chanel u de otra firma que le arma un vestuario a medida. Por eso, aunque con un look inusual, se vio a Carolina de Mónaco en modo hippie chi: con campera de jean y bandolera hippie. Sí, crease o no, la embajadora por antonomasia del glamour monegasco, llevó un sencillo morral tejido en color tabaco.
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Es cierto, Carolina de Mónaco no estaba en una actividad oficial sino en una privada y personal. Y por el semblante de su rostro y el cabello apenas peinado, su sonrisa amplia denota que lo estaba pasando muy bien.
A la bandolera hippie, Carolina de Mónaco la combinó con una campera de jean más bien holgada, una camisa de puro algodón de corte masculino y estampado leñador, y unos pantalones también de jean modelo “skinny”, pero oscuros.
Con este look, es fácil adivinar cómo viste esta princesa a quien solemos ver desde hace décadas –recordemos que tiene 65 años– luciendo sobre todo, los diseños de alta costura de Chanel dado que su amistad con el fallecido Karl Lagerfeld, había creado entre ambos una alianza para hacer de Carolina de Mónaco una embajadora de la famosa marca francesa. Alguna vez ella lo “traicionaba” con modelos de Jean Paul Gaultier, o de algún otro diseñador francés.
Así, con campera y pantalón de jean, y bandolera hippie, Carolina de Mónaco estuvo en el Salón de Provence. Al principio, pasó desapercibida pero luego, fue el centro de las miradas por ser quién era y por la juventud que emanaba con ese look casual.
Ese Salón de Provence es una organización protectora de animales que ella conoce y ayuda en la medida de lo posible. Y por supuesto Carolina de Mónaco fue, además de con look casual, con Sissi, su perra blue picardy spaniel, una raza originaria de Francia, de carácter tranquilo pero que necesita mucho ejercicio debido a su resistencia.
Carolina de Mónaco adoptó a Sissi cuando ella vivía en Saint-Rémy-de-Provence (Francia) y a través de su mascota –de la que ella no se separa nunca– se interiorizó de las actividades del Salón-de-Provence.

