Se llenan la boca diciendo "el vino, bebida nacional" y el golpe a la industria es tremendo

Se llenan la boca diciendo "el vino, bebida nacional" y el golpe a la industria es tremendo

Las nuevas restricciones del gobierno en la compra de pasajes con tarjetas de crédito, no sólo complican al turismo de los argentinos, sino que implican una restricción para que las bodegas sigan ganando mercados en el mundo.

Federico Lancia

Federico Lancia

Ya bastantes dramas se tienen que resolver dentro de la industria del vino: la crisis de las botellas, el problema para traer otros insumos desde el exterior, las retenciones a las exportaciones, los valores del mercado. 

Ahora se suma la imposibilidad de financiar los viajes al exterior, y esto sin dudas viene a complicar las diferentes misiones que tienen que hacer las bodegas para participar de distintos encuentros en el mundo, sobre todo para poder posicionar los vinos y venderlos. 

Ferias de vinos.

Esto no es un tema menor, porque muchas veces esos mismos funcionarios que toman esas medidas, son los que se llenan la boca con los logros que ha tenido el vino argentino en el mundo o lo declaran alegremente "Bebida Nacional" con aplausos demagogos.

La pérdida de mercados internacionales golpea de lleno a una industria que ha forjado en gran medida su crecimiento en el mercado interno producto de la calidad exigida por los consumidores mundiales. 

Hay que festejar pero también trabajar

El pasado 24 de noviembre se festejó una vez más el día de la Bebida Nacional: el vino. Dentro las acciones que promueve esta Ley sancionada en el 2010, se declara que una las cuestiones esenciales es promover la imagen e isologo del vino argentino en todo tipo de eventos oficiales en el país y en el exterior. También promover el desarrollo de las economías regionales a partir de acciones relacionadas con actividades de servicios vinculadas al sector vitivinícola. También asegurar la presencia del vino argentino en eventos oficiales del cuerpo diplomático y consular.

Las decisiones tomadas desde la Nación que imposibilitan financiar los viajes al exterior también abren un interrogante frente a los ya demasiados desafíos que enfrenta la industria del vino, que esta semana festejó la bebida nacional, pero que estas medidas hacen sentir a esos aplausos de compromiso cubiertos de falsedad y contradicción. 

A las restricciones propias que impone la pandemia y los nuevos rebrotes en los países centrales, se suman las domésticas establecidas por un gobierno que no sabe de donde conseguir dólares, o que no quiere que se les vayan. 

La caída de las góndolas de los mercados internacionales por parte del vino argentino puede implicar otro duro golpe a la industria, y años de esfuerzo tirados a la basura, ya que sin presencia en los lugares, el reemplazo es inmediato y esos espacios los tomarán otros países. 

Hola, quién habla

Frente al panorama otra vez productores y bodegueros quedan expectantes ante las diferentes instituciones del vino para ver qué papel cumplen en la defensa de estos temas que resultan centrales para la industria y que parecen no serlo para la economía general del país.

Por como viene la mano, parece que si el mundo quiere vinos de Argentina, van a tener que venir a tomarlo acá. 

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