Dolor por la muerte de un reconocido arquitecto: lo despiden en las redes

Dolor por la muerte de un reconocido arquitecto: lo despiden en las redes

Se trata de Carlos Fernando Andía, un importantísimo referente profesional y un querido integrante de la comunidad mendocina. Hombres y mujeres de la cultura, el deporte, el empresariado y la política expresaron congoja por su partida. Sus hijos escribieron emocionantes palabras de despedida.

MDZ Sociales

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Ayer, lunes 25 de octubre en el cementerio de Guaymallén fueron inhumados los restos del arquitecto Carlos Fernando Andía, una verdadera autoridad en la arquitectura mendocina y un hombre absolutamente querido por la comunidad profesional y cultural de la provincia.

Sus colegas destacaron a Coco, como se lo llamaba cariñosamente, virtudes como las de siempre dar ejemplo de honestidad, integridad profesional y humana, y mucha calidez y afectividad. En lo académico se lo ensalzaba por su alta calidad y sapiencia, y por su excelencia como docente, contando con muchos discípulos en la carrera.

Carlos Andía nació en Mendoza, Argentina. Se graduó en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Cordoba. Ejerció como profesor titular de la materia – Diseño Básico entre 1965 y 1973 - Facultad de Arquitectura y Urbanismo -Universidad de Mendoza – Argentina-. Además fue profesor titular de la materia Diseño de Productos I entre 1984 y 1992, aclarando que su titularidad fue por concurso de oposición en 1983; en la Facultad de Artes y Diseño – Universidad Nacional de Cuyo-Mendoza-Argentina-.

Fue además Vice-Decano de la Facultad de Artes y Diseño – Universidad Nacional de Cuyo-Mendoza. Realizó cursos de posgrado, asistió a congresos y conferencias en Mendoza, Cordoba  y Buenos Aires; y ademaás de dictar cursos, formar parte de comisiones de estudio, actuar como coordinador y presidir la reestructuración de planes de estudio; fue miembro titular como jurado en  concursos de oposición en distintas cátedras.

Fue también miembro del Colegio de Jurados de la Sociedad de Arquitectos y del Colegio de Arquitectos de Mendoza desde 1970.

La despedida del Colegio de Arquitectos.

En cuanto a su actividad pública, estuvo en el Ministerio de Obras y Servicios Públicos – Gobierno de Mendoza. Fue integrante del Equipo de Proyecto de Arquitectura Turística - Plan de Obras Públicas-. Fue Director de estudios  y proyectos de la Municipalidad de Maipú, arquitecto proyectista en el I.N.V.; Director de Planificación en la Municipalidad de Guaymallén e hizo asesoría de Gabinete en el Ministerio de Obras Públicas.

Con respecto a su actividad profesional; desde 1965 a 1971, estuvo en el estudio Carlos F. Andia. En el año 1970 se crea el ESTUDIO DE ANDIA ARQUITECTOS, conformado por sus socios Gerardo Andia y Carlos F. Andia.

Carlos Andía, en una foto homenaje.

La despedida más sentida

Su hijo Sebastián, quien sigue sus pasos, escribió en las redes sociales:

"Mí Papá: un explosión de amor que enamoró y amó todo lo que alcanzó y lo que no alcanzó! Amante de la vida por ser vida y ser una. Amante de los vivos, los muertos y las cosas. Amante del existir construyendo para el bien común de la humanidad que lo rodeaba y la que no. Amante de pensamiento humano y sus construcciones, como la cultura, la belleza, el arte, la música, la amistad, el amor, la bondad, la sabiduría, la prudencia, la perspicacia, la fuerza, la perseverancia, la táctica, la simpleza, la humildad... son algunas de las que se me viene a la cabeza. Gracias papá por ser mí papá, te llevo conmigo todos los días de mí vida este a dónde esté vaya a dónde vaya, porque soy una extensión de tu ser por todo lo que has dejado en mí. Amor eterno".

Una captura de pantalla con un fragmento de lo escrito por su hijo Sebastián.

Su hija María Gracia, reconocida abogada, escribió en Facebook una emocionante carta que se viralizó entre sus amigos y seres queridos. La reproducimos textual a continuación:

Te fuiste físicamente, pero tus recuerdos y enseñanzas van a volver a mí en forma incansable. Van a habitar mi vida, me va a acompañar en la crianza de mis hijas y me seguirán guiando el camino. No niego que voy a extrañar abrazarte, escucharte hablar y cantar. Conmigo las charlas no eran de arquitectura; aunque a veces sí; eran de política, eran de libros y de música.

La política nos apasionó siempre, aunque hace un tiempo estabas absolutamente desencantado. Sin embargo, el rol que supiste tener alguna vez como funcionario, lo mantenías, atento a las necesidades de tu comunidad aportando ideas y soluciones.

Los dos somos amantes del tango, ¡y de qué manera! Caserón de tejas, como dos extraños, nada, sur, garganta con arena…No habrá tango que suene que no me haga acordar a vos. ¡Cómo disfrutamos los espectáculos del Taso! Estoy segura de que en otra vida fuiste el mejor cantante de tango.

Tu profesión fue tu vocación, tu mayor placer y tu gran compromiso. Y eso no sólo se traduce en tus obras, sino también en tus colegas y exalumnos que te quieren y admiran. En mi caso, a pesar de haber seguido un camino diferente siento que la arquitectura transita por mis venas. Me enseñaste a observar con ojo analítico las casas, los edificios, los paseos, conocer las plantas, los árboles, a apreciar la luz y entender a la belleza de las cosas como un bien de todos. Nunca me voy a olvidar nuestra visita a la casa de la cascada de Wright. Era hermoso observar tu profundo disfrute y la curiosidad de niño que te generaba esa obra de arquitectura que te sabías de memoria.

A veces pienso de dónde viene mi amor por el teatro y te recuerdo haciendo de cada encuentro familiar o de amigos un show de stand up -dirían ahora-, entreteniendo con chistes cordobeses y anécdotas maravillosas.

Córdoba, tu amor por esa provincia hizo que sea nuestro segundo hogar y todos los grandes amigos que supiste cultivar. La casita de Cabalango es una muestra de cómo vos y tus hermanos podían hacer cosas juntos respetando sus diferencias y fortaleciendo los acuerdos que eran la estructura de ese amor tan profundo y fraterno que se tenían. Hoy estás con ellos y con el Fer, y con los nonos. Hoy tu alma vuela.

Ayer y hoy fuimos muchos muchos los que te expresamos nuestro amor y cariño: familiares, amigos, colegas y vecinos. Mis amigos, los de mi hermana y los de mi hermano. Todos te querían. Y el amor de tu vida, Raquel. A pesar de ser distintos y de haber pasado por todas, absolutamente todas, el amor que construyeron es digno de admiración.

Todo esto es tu cosecha, de lo que vos supiste cultivar: amor, respeto y compromiso.

¡Te voy a extrañar mucho papá!

Una captura de pantalla con un fragmento del posteo de su hija María Gracia.

 

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